{"id":28958,"date":"2016-10-04T20:41:58","date_gmt":"2016-10-05T01:41:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-91-41-comentario-por-amanda-olson-de-castillo\/"},"modified":"2016-10-04T20:41:58","modified_gmt":"2016-10-05T01:41:58","slug":"san-juan-91-41-comentario-por-amanda-olson-de-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-91-41-comentario-por-amanda-olson-de-castillo\/","title":{"rendered":"San Juan 9:1-41 Comentario por Amanda Olson de Castillo"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>&iquest;Qui&eacute;n Puede Juzgar?<\/strong><\/p>\n<p>En este texto leemos que los jud&iacute;os debaten qui&eacute;n puede perdonar y\/o juzgar. Un hombre ciego de nacimiento es sanado, y mientras que los disc&iacute;pulos, los vecinos, los padres, y los jud&iacute;os entend&iacute;an que nacer ciego es el resultado de un pecado, Jes&uacute;s tiene un punto de vista diferente. Jes&uacute;s est&aacute; m&aacute;s preocupado por regresar sus ovejas al reba&ntilde;o que por discutir qui&eacute;n es culpable del pecado.<\/p>\n<p>Las autoridades, en el v. 24, dicen que Jes&uacute;s es un pecador. Pero el hombre, ahora disc&iacute;pulo, no juzga a Jes&uacute;s. No le corresponde a &eacute;l juzgar. El s&oacute;lo relata lo que sabe por experiencia: &ldquo;habiendo sido yo ciego, ahora veo&rdquo; (v. 25). Nos podemos dar cuenta de que los &uacute;nicos que no juzgan son Jes&uacute;s y el hombre que antes era ciego. Aunque el hombre que naci&oacute; ciego ahora puede ver, las autoridades no se pueden deshacer del prejuicio, sino que incluso le dicen: &ldquo;tu naciste del todo en pecado,&rdquo; y lo expulsan (v. 34).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s se entera de la expulsi&oacute;n del hombre y lo encuentra (v. 35). En vistas de que el hombre quiere saber qui&eacute;n es el Hijo de Dios (v. 36), Jes&uacute;s le responde: &ldquo;Pues lo has visto; el que habla contigo, ese es&rdquo; (v. 37). En el principio del cap&iacute;tulo 10 vemos la interpretaci&oacute;n que Jes&uacute;s hace de esta historia. La oveja reconoce la voz de su buen pastor, lo sigue y lo adora.<\/p>\n<p>Demasiadas veces en mi tiempo en Guatemala escuch&eacute; a mucha gente decir que alguien estaba sufriendo como consecuencia de un pecado. El concepto de pecado que viene de Deuteronomio 11:26-32 todav&iacute;a tiene poder en nuestras comunidades. Se piensa que el pecado se manifiesta en una forma integral en nuestros cuerpos, en nuestros esp&iacute;ritus, etc., como castigo de Dios.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se tiene el pensamiento de que la autoridad para perdonar recae solamente en Dios, excluy&eacute;ndose la autoridad que Dios les da a las personas para que perdonen en el nombre de Dios. Lo vemos en esta historia cuando las autoridades luchan contra lo que ellas ven &ndash; un hombre nacido ciego que ahora puede ver &ndash; pero siguen en la creencia de que s&oacute;lo Dios puede perdonar y ellas no. Esta creencia lleva a las autoridades a juzgar y a expulsar, en lugar de confiar en Dios.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s dice: &ldquo;Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo&rdquo; (v. 5). Tambi&eacute;n dice: &ldquo;Para juicio he venido yo a este mundo, para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados&rdquo; (v. 39). Jes&uacute;s juzg&oacute; al hombre que naci&oacute; ciego, pero no lo juzg&oacute; para expulsarlo, sino para hacerlo parte de su reba&ntilde;o. A nosotros y a nosotras muchas veces nos encanta juzgar, pero no queremos saber nada de que otro nos juzgue a nosotros y a nosotras.<\/p>\n<p><strong>Saber versus Creer (Opinar)<\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p>En San Juan, se relata el milagro a cada grupo y se les provee evidencia. Algunos de los vecinos no pod&iacute;an creer que estuvieran viendo a la misma persona que antes era ciega (v. 9). Las autoridades no pod&iacute;an creer que el hombre efectivamente hubiera nacido ciego, y pidieron explicaciones a los padres (v. 18). Las autoridades discutieron con los padres (vv. 19-21) y estos, por miedo a las consecuencias, se limitaron a decir que su hijo hab&iacute;a nacido ciego y que ahora ve&iacute;a. Luego las autoridades pidieron la opini&oacute;n del hombre que una vez hab&iacute;a sido ciego, y aun despu&eacute;s de escuchar su explicaci&oacute;n, no le creyeron. El hombre les pregunt&oacute; si quer&iacute;an creer y hacerse disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s (v. 27), y las autoridades le contestaron que eran disc&iacute;pulos de Mois&eacute;s y no de Jes&uacute;s, porque ten&iacute;an la certeza de que Dios hab&iacute;a hablado con Mois&eacute;s, pero no conoc&iacute;an a Jes&uacute;s. El hombre sanado de su ceguera da testimonio con una l&oacute;gica que hace dif&iacute;cil no creer, pero en lugar de creer, las autoridades decidieron no escuchar (no saber). Las autoridades siguieron en su necedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p>En una historia de la vista, el o&iacute;do tambi&eacute;n es importante. El hombre ciego desde su nacimiento escuch&oacute; la voz de Jes&uacute;s, y a partir de entonces su vida fue cambiada. El hombre escuch&oacute; las instrucciones de Jes&uacute;s y las obedeci&oacute;, con el resultado de que sus ojos fueron abiertos y empez&oacute; a ver (v. 7). Al principio fue interrogado por sus vecinos; no todos pod&iacute;an creer que fuera el mismo hombre que antes era ciego &ndash; y hasta cierto punto ten&iacute;an raz&oacute;n, porque con la vista se convirti&oacute; en un nuevo hombre. Ante la pregunta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo te fueron abiertos los ojos?&rdquo; (v. 10), su primera respuesta fue que lo hab&iacute;a hecho &ldquo;aquel hombre que se llama Jes&uacute;s&rdquo; (v. 11). Pero la historia no termin&oacute; all&iacute;, porque le volvieron a hacer la misma pregunta otras veces, y su respuesta fue cambiando. Cuando le hicieron la pregunta por segunda vez, respondi&oacute; que le hab&iacute;a abierto los ojos un profeta (v. 17), y finalmente confiesa que Jes&uacute;s es su Se&ntilde;or y que cree que es el Hijo de Dios (vv. 36 y 38). En el proceso de contar lo que le ha pasado, el hombre se vuelve disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s, y su historia se convierte en una confesi&oacute;n de fe. El hombre quiere saber qui&eacute;n es el Hijo de Dios y Jes&uacute;s le responde: &ldquo;Pues lo has visto&rdquo; (v. 37). El hombre no solamente recibe la vista f&iacute;sica sino tambi&eacute;n la espiritual. <\/p>\n<p>Tener vista no quiere decir que no va a ser puesta a prueba nuestra fe o que no vamos a tener que afrontar el escepticismo de otros. Por eso el hombre curado de su ceguera nos da un ejemplo. Sigui&oacute; compartiendo su experiencia y actu&oacute; sin miedo. <\/p>\n<p>A veces, cuando pasamos por un cambio en nuestras vidas, no es f&aacute;cil aceptarlo para las personas con quienes estamos relacionados y relacionadas. En una forma similar, a veces es dif&iacute;cil para las personas que entran a la iglesia estar abiertas a conocer algo diferente de lo que han conocido y dejar que su vida cambie. Los cambios pueden ser dolorosos, pero el evangelio nos invita a que en lugar de rechazar, abramos las puertas a lo desconocido, a que simplemente estemos presentes en el proceso de cambiar y no tratemos de definir o de rechazar los cambios que se nos presentan. Quiz&aacute;s al principio s&oacute;lo podamos decir &ldquo;no s&eacute;,&rdquo; como el hombre que fue curado de su ceguera (v. 12), pero podemos confiar en que una vez que comencemos a transitar por este camino, tambi&eacute;n nosotros y nosotras recibiremos el regalo de una nueva vista y el llamado a ser disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas de Jes&uacute;s. Quiz&aacute;s hemos estado ciegos o ciegas, y este puede ser el inicio de una vida de fe, como disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas, escuchando los testimonios de c&oacute;mo Jes&uacute;s trabaja, y dispuestos a verlo &ldquo;en vivo y en directo&rdquo; tambi&eacute;n nosotros y nosotras. Esta es la importancia de escuchar la palabra de Dios para creerlo. <\/p>\n<p>Como predicador o predicadora, usted puede usar este punto de vista y pensar con su congregaci&oacute;n c&oacute;mo estamos evangelizando. &iquest;Estamos escuchando mientras llevamos la palabra de Dios a los que la necesitan para que los ciegos puedan ver? &iquest;Estamos dispuestos a recibirlos y recibirlas en nuestra iglesia como nuevas criaturas en Cristo? &iquest;Estamos dispuestos a que estas nuevas personas en Cristo nos ayuden a ver tambi&eacute;n a nosotros y a nosotras? El peligro para nosotros y nosotras en la iglesia es pensar que podemos ver sin que Cristo nos de la vista. Tambi&eacute;n nosotros y nosotras necesitamos o&iacute;r esta voz que nos juzga, pero que a la vez nos sana con el prop&oacute;sito de darnos vida en abundancia (Jn 10:10). <\/p>\n<p>Como predicador o predicadora, usted puede organizar la representaci&oacute;n de una peque&ntilde;a obra de teatro en base a las tres escenas del texto:<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 9:1-12&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jes&uacute;s sana a un ciego de nacimiento<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 9:13-34&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las autoridades investigan la sanidad del ciego<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 9:35-41&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ceguera espiritual<\/p>\n<p>Otra opci&oacute;n es predicar usando San Juan 10:1-21, que puede leerse como una interpretaci&oacute;n de este signo en la vida de Jes&uacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Qui&eacute;n Puede Juzgar? En este texto leemos que los jud&iacute;os debaten qui&eacute;n puede perdonar y\/o juzgar. Un hombre ciego de nacimiento es sanado, y mientras que los disc&iacute;pulos, los vecinos, los padres, y los jud&iacute;os entend&iacute;an que nacer ciego es el resultado de un pecado, Jes&uacute;s tiene un punto de vista diferente. Jes&uacute;s est&aacute; m&aacute;s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-91-41-comentario-por-amanda-olson-de-castillo\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Juan 9:1-41 Comentario por Amanda Olson de Castillo&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28958","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28958"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28958\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}