{"id":28968,"date":"2016-10-04T20:42:23","date_gmt":"2016-10-05T01:42:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1011-18-comentario-por-dario-barolin\/"},"modified":"2016-10-04T20:42:23","modified_gmt":"2016-10-05T01:42:23","slug":"san-juan-1011-18-comentario-por-dario-barolin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1011-18-comentario-por-dario-barolin\/","title":{"rendered":"San Juan 10:11-18 Comentario por Dar\u00edo Barolin"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Para una mejor comprensi&oacute;n del texto del evangelio para este domingo es necesario considerar la curaci&oacute;n del ciego en Juan 9 y las discusiones que genera con los l&iacute;deres farisaicos.<\/p>\n<p>N&oacute;tese c&oacute;mo la curaci&oacute;n narrada en el cap&iacute;tulo 9 es retomada en 10:21, enmarcando as&iacute; todo el cap&iacute;tulo 10. Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta el discurso anterior de Jes&uacute;s (10:1-10), al menos a partir del v. 7. En los vv. 7ss Jes&uacute;s se diferencia de sus antecesores a quienes considera &ldquo;ladrones&rdquo; y &ldquo;salteadores&rdquo; (v. 8), haciendo referencia probablemente a los l&iacute;deres religiosos que lo han considerado un &ldquo;pecador&rdquo; (9:24).<\/p>\n<p>En nuestro texto aparece dos veces la expresi&oacute;n: &ldquo;Yo soy el buen pastor&rdquo; (vv. 11 y 14). Esto nos permite comprender el texto en dos dimensiones. En la primera Jes&uacute;s afirma su identidad en oposici&oacute;n a sus predecesores (vs. 11-13). En la segunda el &eacute;nfasis est&aacute; puesto, por un lado, en la relaci&oacute;n entre Jes&uacute;s y las ovejas, y por el otro, en la relaci&oacute;n entre Jes&uacute;s y su Padre (vv. 14-18). En todo el texto, la entrega de Jes&uacute;s por sus ovejas, que marca la distinci&oacute;n con sus predecesores, es consecuencia del conocimiento mutuo que existe entre el pastor y sus ovejas. Es decir, el pastor est&aacute; dispuesto a dar su vida precisamente porque existe este v&iacute;nculo de comuni&oacute;n con las ovejas. Y por otro lado, este v&iacute;nculo de comuni&oacute;n y entrega est&aacute; fundado en la comuni&oacute;n con &ldquo;el Padre,&rdquo; que ama a Jes&uacute;s porque da su vida por las ovejas.<\/p>\n<p><strong>Jes&uacute;s el Buen Pastor<\/strong><\/p>\n<p>El t&eacute;rmino &ldquo;pastor&rdquo; tiene una tradici&oacute;n muy rica en las Escrituras. Algunas veces, como en Isa&iacute;as 40:9-11, Dios mismo aparece como el pastor que gu&iacute;a a su reba&ntilde;o desde el exilio de vuelta a casa. En otras ocasiones, la imagen del pastor designa muy cr&iacute;ticamente la figura de los l&iacute;deres de Israel (Jerem&iacute;as 23:1). Tambi&eacute;n designa, en contraste con los l&iacute;deres presentes, a un futuro David que cumplir&aacute; su rol de cuidado y protecci&oacute;n de los m&aacute;s d&eacute;biles (Zacar&iacute;as 13:7-9). En el texto de Ezequiel 34 confluyen todas estas tradiciones: hay un juicio muy duro contra los l&iacute;deres del pueblo de Dios (vv. 1-10); aparece la promesa de Dios mismo asumiendo el rol de pastorear a sus ovejas (vv. 11-22); y la promesa de un &ldquo;nuevo&rdquo; David que pastorear&aacute; el pueblo de Dios (vv. 23-24). Por lo tanto Ezequiel 34 se convierte en un texto clave para entender el nuestro de Juan 10, ya que aqu&iacute; tenemos una confrontaci&oacute;n con los otros pastores (asalariados), que no cumplen con su tarea sino por la paga, as&iacute; como tambi&eacute;n la identificaci&oacute;n de Jes&uacute;s como &ldquo;el&rdquo; buen pastor, asumiendo, pues, el rol de Dios y de &ldquo;nuevo David.&rdquo;<\/p>\n<p>Adem&aacute;s de apoyarse en esta tradici&oacute;n b&iacute;blica asociada con el t&eacute;rmino &ldquo;pastor,&rdquo; el evangelio de Juan toma aspectos muy arraigados en la Palestina del tiempo de Jes&uacute;s, en que los pastores eran vistos de manera muy negativa.<sup>1<\/sup> Los pastores ten&iacute;an mala fama y se los consideraba poco confiables. Era com&uacute;n que se los acusara de diversas cosas como holgazaner&iacute;a, robos, mentiras, etc., y el evangelista se sirve de estas afirmaciones tan comunes para condenar a los pastores anteriores, opuestos a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El evangelista se vale, as&iacute;, tanto de las comprensiones de su contexto sobre los pastores, con las cuales no polemiza, como de la m&aacute;s rica tradici&oacute;n b&iacute;blica sobre el pastor o los pastores. Y para enfatizar a&uacute;n m&aacute;s la distancia y contraposici&oacute;n de Jes&uacute;s con sus predecesores, el evangelista no s&oacute;lo habla de &ldquo;un pastor,&rdquo; sino que le hace decir al propio Jes&uacute;s: &ldquo;Yo soy el buen pastor&rdquo; (vv. 11 y 14). De esta manera Jes&uacute;s asume sobre s&iacute; la promesa mesi&aacute;nica de un nuevo David que conducir&aacute; a su pueblo a un solo reba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sin embargo, un aspecto nuevo que aparece en Juan y que estaba ausente en la tradici&oacute;n anterior es que &ldquo;el buen pastor su vida da por las ovejas&rdquo; (v. 11). Esta es justamente la diferencia esencial entre &ldquo;el buen pastor&rdquo; y sus predecesores. Los asalariados huyen porque est&aacute;n ah&iacute; s&oacute;lo por el dinero y no les importan las ovejas (v. 13). En cambio, Jes&uacute;s da su vida por las ovejas (v. 11), porque hay un v&iacute;nculo de pertenencia que el asalariado no tiene (v. 12).<\/p>\n<p>A esta altura del evangelio, la menci&oacute;n del peligro alude a la amenaza de muerte violenta que se va cerniendo sobre Jes&uacute;s (ver 5:18; 7:30; 8:20).<\/p>\n<p><strong>Jes&uacute;s y sus Ovejas<\/strong><\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que en el v. 14 vuelve a aparecer la expresi&oacute;n &ldquo;Yo soy el buen pastor,&rdquo; se profundiza lo apenas enunciado en los vers&iacute;culos anteriores. La comuni&oacute;n (marcada por el verbo &ldquo;conocer&rdquo;) que existe entre el pastor y sus ovejas, igual a la que existe entre Jes&uacute;s y su Padre, est&aacute; en la base de la entrega de Jes&uacute;s por sus ovejas (vv. 14-15). Al mismo tiempo, este dar su vida por las ovejas es lo que marca la relaci&oacute;n de Jes&uacute;s con el Padre: &ldquo;Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar&rdquo; (v. 17). El conocimiento, en el sentido de comuni&oacute;n e intimidad, de Jes&uacute;s con sus ovejas y con el Padre (algo que los fariseos niegan; ver 9:16) se manifiesta en dar su vida.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, como viene sucediendo desde el principio (2:19-22), el anuncio de la entrega va acompa&ntilde;ado por el anuncio de la resurrecci&oacute;n, y aqu&iacute; se expresa con la frase &ldquo;para volverla a tomar&rdquo; (vv. 17 y 18). La diferencia con los otros evangelios es que en Juan es Jes&uacute;s mismo quien tiene el poder para operar su resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>Las Otras Ovejas<\/strong><\/p>\n<p>Finalmente, un aspecto tambi&eacute;n importante es la menci&oacute;n de &ldquo;otras ovejas que no son de este redil&rdquo; (v. 16), a quienes tambi&eacute;n Jes&uacute;s conducir&aacute; y har&aacute; parte de su &uacute;nico reba&ntilde;o. No est&aacute; claro qui&eacute;nes son esas &ldquo;otras ovejas.&rdquo; Siguiendo la l&iacute;nea de 11:52 y 17:20, posiblemente se trate de quienes no pertenecen a Israel. Otra vez la tradici&oacute;n de Ezequiel 34 de un pueblo conducido por un pastor (vs. 23-24) es significativa para comprender nuestro texto.<\/p>\n<p>Por otro lado, la inclusi&oacute;n de los\/as no jud&iacute;os\/as en la comunidad cristiana es un tema no menor para la iglesia cristiana y nos permite volver a la tem&aacute;tica de Lucas 24:47 tratada el domingo pasado. A diferencia de la articulaci&oacute;n que hace el ap&oacute;stol Pablo en Romanos 9s, aqu&iacute; en Juan la distinci&oacute;n entre jud&iacute;os y no jud&iacute;os desaparece totalmente bajo el denominador de &ldquo;un [solo] reba&ntilde;o&rdquo; (v. 16) cuya &uacute;nica caracter&iacute;stica es la de escuchar la voz del pastor, de Jesucristo.<\/p>\n<p><strong>Conclusi&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>El texto para este domingo nos invita a mirar lo distintivo del conocimiento que Jes&uacute;s tiene de sus ovejas y de su Padre y del v&iacute;nculo que desarrolla con ellos. Los l&iacute;deres farisaicos negaron que Jes&uacute;s procediera de Dios (9:16) y lo llamaron &ldquo;pecador&rdquo; (9:24). Adem&aacute;s expulsaron a quien seg&uacute;n ellos hab&iacute;a nacido en pecado (9:34) y que os&oacute; cuestionar su autoridad despu&eacute;s de ser curado por Jes&uacute;s. En Juan 10:11ss, la contraposici&oacute;n de Jes&uacute;s con los l&iacute;deres se muestra a&uacute;n m&aacute;s dram&aacute;ticamente, pero desde las palabras de Jes&uacute;s. Jes&uacute;s los acusa de abandonar a las ovejas y dejarlas a merced de los lobos (v. 12). En cambio Jes&uacute;s, a partir de la comuni&oacute;n con su Padre y del v&iacute;nculo de amor que los une, desarrolla una comuni&oacute;n similar con sus ovejas y entrega su vida por ellas.<\/p>\n<h3>Notas:<\/h3>\n<p>1 Ver Joachim Jeremias, <em>poimen<\/em> [que es el original griego de &ldquo;pastor&rdquo;] en <em>Theological Dictionary of the New Testament,<\/em> Vol. 6 (Grand Rapids: Eerdmans, 1968), 488-489.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para una mejor comprensi&oacute;n del texto del evangelio para este domingo es necesario considerar la curaci&oacute;n del ciego en Juan 9 y las discusiones que genera con los l&iacute;deres farisaicos. 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