{"id":28969,"date":"2016-10-04T20:42:25","date_gmt":"2016-10-05T01:42:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1011-18-comentario-por-andres-albertsen\/"},"modified":"2016-10-04T20:42:25","modified_gmt":"2016-10-05T01:42:25","slug":"san-juan-1011-18-comentario-por-andres-albertsen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1011-18-comentario-por-andres-albertsen\/","title":{"rendered":"San Juan 10:11-18 Comentario por Andr\u00e9s Albertsen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">1) En ciertos lugares del mundo sigue habiendo pastores que marchan a la cabeza de sus reba&#241;os.<\/p>\n<p>Las ovejas andan sueltas y no hay alambrados que les interrumpan el paso. Transitan por enormes extensiones de monta&#241;as y valles siguiendo a un pastor que conoce el terreno y se encarga de conducirlas a lugares con agua y hierba fresca. El pastor vigila que las ovejas no sean atacadas y dispersadas por los lobos u otros predadores que eventualmente est&#233;n al acecho, y cuida que no se caigan en alg&#250;n precipicio y se lastimen o se maten. Y todo eso lo puede hacer precisamente porque las ovejas lo conocen, reconocen su voz y van a su encuentro cuando las llama. Las ovejas dependen de su pastor, se saben cuidadas por &#233;l, y esa dependencia y ese cuidado es el que les permite estar a gusto, y a su manera, ser libres.<\/p>\n<p>2) La imagen del buen pastor nos llega al alma y al coraz&#243;n porque todos\/as sabemos lo importante que es que alguien se ocupe de nosotros\/as y nos cuide. No es una se&#241;al de debilidad reconocer que tenemos limitaciones y que necesitamos ayuda. S&#243;lo podemos ser personas en el sentido m&#225;s amplio de la palabra gracias a la ayuda y a las atenciones de otros\/as. Lo recordamos de cuando &#233;ramos ni&#241;os\/as. Nuestros padres se esforzaron por hacer todo lo que estaba a su alcance para cuidarnos y asegurar que no nos pasara nada malo. No habr&#237;an sabido c&#243;mo seguir adelante si nos suced&#237;a alguna desgracia y nunca nos pondremos tan grandes que estaremos en condiciones de prescindir de su consejo o palabra de aliento. Y si quien est&#225; leyendo estas l&#237;neas ahora tiene la experiencia de ser pap&#225; o mam&#225;, por lazo biol&#243;gico o afectivo, podr&#225; confirmar que est&#225; dispuesto a desvivirse por su hijo\/a. En ciertas ocasiones es muy poquito lo que un pap&#225; o una mam&#225; tienen que hacer o decir para que su hijo vuelva a sentirse seguro, pero en comparaci&#243;n la confianza que por ese poquito deposita en el pap&#225; o la mam&#225; un hijo puede ser enorme. Tambi&#233;n sabemos que hay muchos ni&#241;os que no tienen qui&#233;n se ocupe de ellos o que tienen que luchar por sobrevivir en un entorno en el que no los quieren o los maltratan. Y entendemos que no podemos ser indiferentes a la suerte de esos ni&#241;os. Estamos en el mundo para ser &#8220;guardas&#8221; los unos de los otros (Gn 4.9), o en el lenguaje de Juan, para ser pastores los unos de los otros. Quiz&#225;s la vida nos coloque en la dif&#237;cil circunstancia de tener que intervenir para salvar a un ni&#241;o del maltrato. Quiz&#225;s la tarea pastoral nos coloque en la disyuntiva de guardar un secreto de confesi&#243;n o de violarlo para rescatar a un ni&#241;o de una situaci&#243;n de maltrato. En esa circunstancia seguro que recurriremos al auxilio de una dependencia p&#250;blica y este es otro &#225;mbito, el de la sociedad como un todo, en el que necesitamos buenos pastores, o sea buenos gobernantes y funcionarios que velen por los intereses y las necesidades de todos\/as. Es funesto para una sociedad cuando los gobernantes se olvidan de su pueblo.<\/p>\n<p>3) Tambi&#233;n en una pareja, en un matrimonio, entre amigos, nos experimentamos el uno al otro como pastores. Este es el &#225;mbito en el que mejor podemos comprobar la acepci&#243;n que le da Jes&#250;s al &#8220;ser conocido&#8221; (vers&#237;culos 14 y 15). &#8220;Ser conocido&#8221; en la acepci&#243;n que le da Jes&#250;s no es aparecer en la televisi&#243;n o en otro medio de comunicaci&#243;n masiva ni tampoco es soportar la intimidaci&#243;n de quien con malicia nos dice &#8220;Yo te conozco&#8221; y &#8220;Ya vas a ver de lo que soy capaz con la informaci&#243;n que poseo de ti&#8221;. Para Jes&#250;s &#8220;conocer&#8221; y &#8220;ser conocido&#8221; es lo mismo que amar y ser amado, y que perdonar y aceptar ser perdonado. Es sentirnos seguros en presencia de otra persona aunque estemos desnudos, es no tener que fingir ante el otro lo que no somos, es tener fe en que el otro no se va a aprovechar de nuestra vulnerabilidad para atacarnos.<\/p>\n<p>4) Los contempor&#225;neos de Jes&#250;s estaban desilusionados con sus l&#237;deres. Los acusaban con las palabras del profeta Ezequiel de tomarse la leche de las ovejas, de vestirse con su lana, de sacrificar a las m&#225;s ping&#252;es, de no apacentar el reba&#241;o, de no fortalecer a las ovejas d&#233;biles ni cuidar a las enfermas ni curar a las heridas, ni hacer volver a las que se extraviaban, ni buscar a las perdidas, y de dominarlas a todas con violencia y dureza (Ez 34.3-4). Esperaban que Dios mismo interviniera, tal como se promet&#237;a en el mismo libro del profeta Ezequiel 34.11-12. Al presentarse como el buen pastor Jes&#250;s daba cumplimiento a esta profec&#237;a. No ser&#237;a gratuito para Dios hacerse cargo del cuidado de su reba&#241;o. Le costar&#237;a la vida de su hijo. A diferencia de los evangelios sin&#243;pticos que nos presentan a un Jes&#250;s que se resiste a morir, pero que finalmente lo acepta como la voluntad de su Padre, aqu&#237; Jes&#250;s est&#225; en control de su propia muerte (vers&#237;culo 18) y en este evangelio se insiste en que s&#243;lo podr&#237;an arrestarlo cuando llegara su hora (7.30 y 8.20).<\/p>\n<p>5) Tambi&#233;n hoy sabemos que quienes deben cuidarnos y velar por nosotros\/as pueden fallar y que nosotros\/as podemos fallarles a quienes esperan nuestros cuidados. De la misma manera sabemos que aunque todos\/as hagamos los m&#225;ximos esfuerzos para cuidarnos los unos a los otros, es posible que no salvemos a todos los ni&#241;os del maltrato y es posible que sigan sucediendo cosas malas antes las cuales aun los m&#225;ximos esfuerzos ser&#225;n insuficientes. Esto es claro y patente. Lo que no es evidente, sino algo que se nos invita a creer es que por intermedio de Jes&#250;s Dios nos ofrece un espacio de amparo y de acogida para darle gracias por lo bueno que a pesar de todo nos sigue sucediendo y para protestar con vigor y firmeza por lo malo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1) En ciertos lugares del mundo sigue habiendo pastores que marchan a la cabeza de sus reba&#241;os. Las ovejas andan sueltas y no hay alambrados que les interrumpan el paso. 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