{"id":28979,"date":"2016-10-04T20:42:50","date_gmt":"2016-10-05T01:42:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-111-45-comentario-por-amanda-olson-de-castillo\/"},"modified":"2016-10-04T20:42:50","modified_gmt":"2016-10-05T01:42:50","slug":"san-juan-111-45-comentario-por-amanda-olson-de-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-111-45-comentario-por-amanda-olson-de-castillo\/","title":{"rendered":"San Juan 11:1-45 Comentario por Amanda Olson de Castillo"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>Muerte de L&aacute;zaro<\/strong><\/p>\n<p>La historia de la muerte de L&aacute;zaro est&aacute; solamente en el evangelio de San Juan y es la &uacute;ltima de las se&ntilde;ales de Jes&uacute;s en este evangelio.<\/p>\n<p>Esta se&ntilde;al de Jes&uacute;s apunta a la gloria de Cristo, que va a ser completada en la cruz y la resurrecci&oacute;n. Podemos verlo en el v. 2, donde se hace referencia a un evento que todav&iacute;a no ha pasado &ndash; a que Mar&iacute;a, una de las hermanas de L&aacute;zaro, va a ungir los pies de Jes&uacute;s con perfume en preparaci&oacute;n para su muerte (Jn 12:1-3). Esto nos hace pensar en la muerte de Jes&uacute;s mientras leemos acerca de la muerte de L&aacute;zaro, y por supuesto, tambi&eacute;n en la resurrecci&oacute;n de ambos.<\/p>\n<p>As&iacute; como de acuerdo con el evangelio de San Juan, el hombre del que habla el cap&iacute;tulo 9 naci&oacute; ciego para que se manifestaran en &eacute;l las obras de Dios (Jn 9:3), tambi&eacute;n la enfermedad de L&aacute;zaro es planificada para la gloria de Dios y del Hijo de Dios. Sin este punto de vista, es dif&iacute;cil entender porqu&eacute; Jes&uacute;s, que amaba a L&aacute;zaro y a sus hermanas, no parte inmediatamente cuando se entera de la enfermedad de L&aacute;zaro.<\/p>\n<p>Tanto en Juan 9:5 como en el texto de hoy, en el v. 9, Jes&uacute;s se presenta como la &ldquo;luz de este mundo.&rdquo; En el cap&iacute;tulo 9, Jes&uacute;s como la luz de este mundo da vista a un ciego, cur&aacute;ndolo de una condici&oacute;n que muchos condenaban como resultado de un pecado. Jes&uacute;s no entra en la especulaci&oacute;n de la causa, sino que lo sana y lo hace un disc&iacute;pulo. En esta historia de L&aacute;zaro, Jesucristo como luz del mundo usa la muerte de L&aacute;zaro para que los disc&iacute;pulos crean, y para ampliar el entendimiento de la resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p>En los vv. 1-16 se nos relata lo que sucede desde que Jes&uacute;s recibe la noticia de que L&aacute;zaro est&aacute; enfermo hasta que llega a Betania. En estos vers&iacute;culos Jesucristo explica la importancia de la se&ntilde;al que est&aacute; por hacer. Tal vez nos sorprendemos de que Jes&uacute;s no salga inmediatamente para ayudar a su amigo, pero Jesucristo quiere que el resultado sea algo m&aacute;s que la simple sanaci&oacute;n de su amigo. Por la conversaci&oacute;n de Jes&uacute;s con sus disc&iacute;pulos, podemos ver que la hora no ha llegado para la resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro, y que la muerte de Jes&uacute;s s&oacute;lo suceder&iacute;a cuando todo estuviera preparado para glorificar a Dios.<\/p>\n<p>En este cap&iacute;tulo, el disc&iacute;pulo Tom&aacute;s tiene un papel distinto al de Juan 20:24-29, donde Jes&uacute;s hace su aparici&oacute;n despu&eacute;s de su resurrecci&oacute;n. En este cap&iacute;tulo, en el v. 15, Jes&uacute;s tiene el prop&oacute;sito de que los disc&iacute;pulos crean cuando vean. Y Tom&aacute;s responde en una forma inesperada diciendo: &ldquo;Vamos tambi&eacute;n nosotros, para que muramos con &eacute;l.&rdquo; La respuesta de Tom&aacute;s es reminiscente de la petici&oacute;n que hacen Jacobo y Juan cuando pretenden los lugares contiguos al de Jes&uacute;s en el Reino y se manifiestan dispuestos a beber del vaso del que Jes&uacute;s habr&iacute;a de beber (Mt 20:21-22).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s est&aacute; planificando regresar a Judea, donde seg&uacute;n los disc&iacute;pulos, los jud&iacute;os hab&iacute;an intentado apedrearlo (v. 8). Este peligro al que est&aacute; dispuesto a exponerse Jes&uacute;s no es mencionado de nuevo en nuestro texto, pero en los vers&iacute;culos que siguen (Jn 11:46-57), se nos dice que quienes no creyeron en &eacute;l, despu&eacute;s de que Jes&uacute;s hizo la se&ntilde;al con L&aacute;zaro, fueron a denunciarlo con los fariseos, y que esto motiva una reuni&oacute;n del Sanedr&iacute;n. Caif&aacute;s, el Sumo Sacerdote, dijo: &ldquo;Nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci&oacute;n perezca&rdquo; (v. 50), y profetiz&oacute; &ldquo;que Jes&uacute;s hab&iacute;a de morir por la naci&oacute;n; y no solamente por la naci&oacute;n, sino tambi&eacute;n para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos&rdquo; (vv. 51-52). Su profec&iacute;a de que Jes&uacute;s morir&iacute;a por la naci&oacute;n jud&iacute;a, y no solo por esta naci&oacute;n sino tambi&eacute;n por los hijos de Dios que estaban dispersos, con el prop&oacute;sito de congregarlos y unificarlos, result&oacute; ser cierta. Jes&uacute;s mismo confirma que el plan de Dios se realiza en su pasi&oacute;n y resurrecci&oacute;n cuando dice que &eacute;l es la resurrecci&oacute;n y la vida (v. 25). Es curioso que despu&eacute;s de que Caif&aacute;s hace su anuncio prof&eacute;tico, tanto a consecuencia del plan de Dios como a consecuencia del plan del hombre, o sea, la decisi&oacute;n que toman las autoridades jud&iacute;as de matar a Jes&uacute;s, se da inicio al camino que termina en la cruz. &iquest;Caif&aacute;s y todo el Sanedr&iacute;n o Concilio, acordaron matar a Jes&uacute;s para cumplir con la profec&iacute;a o para tratar de evitar que la profec&iacute;a se cumpliera? Cualquiera que haya sido su raz&oacute;n, el resultado es que la profec&iacute;a de Caif&aacute;s se termin&oacute; cumpliendo.<\/p>\n<p>En los vv. 17-37, la historia contin&uacute;a con la llegada de Jes&uacute;s a Betania. Las hermanas siguen cumpliendo los papeles que asumen en San Lucas 10:38-42. S&oacute;lo Marta sali&oacute; a encontrarlo cuando se enter&oacute; de que Jes&uacute;s llegaba, mientras que Mar&iacute;a se qued&oacute; en casa. Pero ambas le dicen lo mismo, &ldquo;Se&ntilde;or, si hubieras estado aqu&iacute;, mi hermano no habr&iacute;a muerto&rdquo; (vv. 21 y 32).<\/p>\n<p>Marta sali&oacute; directamente al encuentro de Jes&uacute;s y cuando Jes&uacute;s le dice que L&aacute;zaro resucitar&iacute;a, Marta le responde con el concepto del tiempo: &ldquo;Yo s&eacute;&#8230; en el d&iacute;a final&rdquo; (v. 24). Pero para la glorificaci&oacute;n de Dios Padre y Dios Hijo, y ante su propia muerte como algo inminente, Jes&uacute;s expande o, mejor dicho, cambia el entendimiento de la resurrecci&oacute;n, con uno de sus &ldquo;Yo soy&rdquo; de este evangelio: &ldquo;Yo soy la resurrecci&oacute;n y la vida; el que cree en m&iacute;, aunque est&eacute; muerto, vivir&aacute;. Y todo aquel que vive y cree en m&iacute;, no morir&aacute; eternamente&rdquo; (vv. 25b-26). Jes&uacute;s tiene el poder sobre la muerte y puede dar vida a quien quiera. La resurrecci&oacute;n no es solamente para el futuro; es tambi&eacute;n para el presente. No tenemos que sufrir hasta la muerte y esperar la vida eterna; esta promesa ya es nuestra. Jes&uacute;s nos llama del sepulcro ahora, para vivir en el presente, y un d&iacute;a, cuando &eacute;l regrese, experimentar el reino de los cielos completamente. Marta responde a la declaraci&oacute;n de Jes&uacute;s con una profunda confesi&oacute;n: &ldquo;S&iacute;, Se&ntilde;or; yo he cre&iacute;do que t&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo&rdquo; (v. 27). &iexcl;Qu&eacute; confesi&oacute;n m&aacute;s hermosa!<\/p>\n<p>Durante la guerra civil en Guatemala, que dur&oacute; 36 a&ntilde;os &ndash; entre 1960 y 1996 &ndash;, muchos de los miembros de las iglesias luteranas perdieron seres queridos y parientes. En algunas aldeas, hay pocas personas de la tercera edad que sobrevivieron la guerra. Era com&uacute;n escuchar decir a hijos de los que fallecieron durante la guerra: &ldquo;Yo ya tengo un pie en el cementerio&hellip;&rdquo; &iexcl;Esta declaraci&oacute;n ven&iacute;a de hombres y mujeres que no ten&iacute;an m&aacute;s de 50 a&ntilde;os! Pero como sus padres hab&iacute;an muerto j&oacute;venes, ellos esperaban lo mismo para sus propias vidas. Nuestro trabajo era proclamar que a&uacute;n ten&iacute;an vida, y que ten&iacute;an que quitar su pie del cementerio y vivir.<\/p>\n<p>Marta, despu&eacute;s de su confesi&oacute;n de fe, fue a traer su hermana. Mar&iacute;a respondi&oacute; inmediatamente al llamado. Cada quien encuentra a su Se&ntilde;or en su propia forma. A Mar&iacute;a le sucede en este caso que se reencuentra con su Se&ntilde;or por intermedio de su hermana Marta.<\/p>\n<p>La reacci&oacute;n de la gente alrededor es de maravilla o de duda. No todos interpretan las se&ntilde;ales de la misma forma.<\/p>\n<p>Dice la historia que Jes&uacute;s, al ver a Mar&iacute;a llorar, primero &ldquo;se estremeci&oacute; en esp&iacute;ritu y se conmovi&oacute;&rdquo; (v. 33) y que despu&eacute;s llor&oacute; (v. 35).<\/p>\n<p>En los vv. 38-44 se nos relata la resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro. Jes&uacute;s pide que quiten la piedra, y aunque primero Marta trata de objetar, acceden a su pedido. Los cuatro d&iacute;as que llevaba en el sepulcro tienen el significado de que L&aacute;zaro efectivamente estaba muerto, al punto de que para entonces el cuerpo ya hed&iacute;a debido al proceso de descomposici&oacute;n. Este hecho apunta a la desesperanza de la situaci&oacute;n &ndash; no hay vida. Pero Jes&uacute;s le ora a Dios con palabras similares a las de Lucas 10:21-22 y Mateo 11:25-27. Y despu&eacute;s, le grita a L&aacute;zaro que responda y se levante del sepulcro (v. 43). L&aacute;zaro oy&oacute; antes de ver, como el hombre que naci&oacute; ciego (Jn 9:1-45), aunque en el caso del hombre que naci&oacute; ciego, Jes&uacute;s tambi&eacute;n lo toc&oacute; y le puso lodo en sus ojos. En el caso de L&aacute;zaro, Jes&uacute;s s&oacute;lo usa su voz. Su voz tiene el poder de resucitar a un muerto y darle vida nueva.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s pide a la gente que participe en la nueva vida de L&aacute;zaro desatando las vendas con que estaban atados los pies y las manos y quit&aacute;ndole el sudario en el que estaba envuelto su rostro (v. 44b).<\/p>\n<p>El predicador o la predicadora se pueden enfocar en las dos hermanas y en L&aacute;zaro, reflexionando sobre c&oacute;mo Jes&uacute;s llega a cada persona espec&iacute;ficamente en la manera en que esa persona lo necesita. Tambi&eacute;n la combinaci&oacute;n de la esperanza de la vida eterna con el hecho de que Jes&uacute;s nos ofrece una vida nueva mientras todav&iacute;a estamos en esta vida, puede ser un mensaje vivificante para todas nuestras comunidades. Por causa de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, hay gracia tanto antes como despu&eacute;s de nuestras muertes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muerte de L&aacute;zaro La historia de la muerte de L&aacute;zaro est&aacute; solamente en el evangelio de San Juan y es la &uacute;ltima de las se&ntilde;ales de Jes&uacute;s en este evangelio. Esta se&ntilde;al de Jes&uacute;s apunta a la gloria de Cristo, que va a ser completada en la cruz y la resurrecci&oacute;n. Podemos verlo en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-111-45-comentario-por-amanda-olson-de-castillo\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Juan 11:1-45 Comentario por Amanda Olson de Castillo&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28979","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28979\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}