{"id":28989,"date":"2016-10-04T20:43:10","date_gmt":"2016-10-05T01:43:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-121-8-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca\/"},"modified":"2016-10-04T20:43:10","modified_gmt":"2016-10-05T01:43:10","slug":"san-juan-121-8-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-121-8-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca\/","title":{"rendered":"San Juan 12:1-8 Comentario por Elizabeth Gareca Gareca"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este texto de Juan comienza indic&aacute;ndonos cu&aacute;ndo y d&oacute;nde ocurren los hechos, quiz&aacute; no con un inter&eacute;s puramente hist&oacute;rico, sino desde una clave teol&oacute;gica.<\/p>\n<p>Se trata de una historia que tambi&eacute;n encontramos en Mt 26:6-13, Mc 14:3-9 y Lc 7:36-38. Cada evangelista presenta su propia identidad en su versi&oacute;n de la historia.<\/p>\n<p><strong>Tradici&oacute;n del texto<\/strong><\/p>\n<p>En dos de los evangelios se trata de una mujer desconocida (Mt 26:7 y Mc 14:3), en Lucas de &ldquo;una mujer de la ciudad, que era pecadora&rdquo; (Lc 7:37), y en Juan es Mar&iacute;a de Betania, la hermana de Marta y de L&aacute;zaro (v. 3). Tambi&eacute;n existen confusiones con respecto al lugar. Marcos, Mateo y Juan lo ubican en Betania, mientras que para Lucas habr&iacute;a sucedido en Galilea (al menos seg&uacute;n Lucas 7:1 Jes&uacute;s est&aacute; en Caperna&uacute;m y seg&uacute;n 7:11 en Na&iacute;n, que son dos pueblos de Galilea). El anfitri&oacute;n es otro dato controversial. Mateo y Marcos citan la casa de Sim&oacute;n el leproso (Mt 26:6 y Mc 14:3), pero en el caso de Lucas se trata de la casa de un fariseo llamado Sim&oacute;n (Lc 7:40). Juan, el evangelio m&aacute;s tard&iacute;o de los can&oacute;nicos, presenta una configuraci&oacute;n independiente, sin desmerecer los datos hist&oacute;ricos que puede contener (por ejemplo el hecho de que Judas era el tesorero del grupo de Jes&uacute;s y de que la cena se realiza en Betania).<\/p>\n<p><strong>Mar&iacute;a, la profetiza, y Judas Iscariote, el avaro <\/strong><\/p>\n<p>Otras notables diferencias se descubren desde la perspectiva de g&eacute;nero. Marcos (14:3) y Mateo (26:7) indican que la unci&oacute;n es sobre la cabeza, como a un rey, mientras que para Lucas (Lc 7:38) y Juan (v. 3) fue en los pies, como se ung&iacute;a a los cad&aacute;veres. Esto significa que Mar&iacute;a habr&iacute;a captado antes que nadie los hechos violentos a los que se enfrentaba Jes&uacute;s por venir a Betania, tan cerca de Jerusal&eacute;n, para resucitar a su amigo L&aacute;zaro (Jn 11:8).<\/p>\n<p>A diferencia de Marcos, que tenemos como una de las fuentes del evangelio de Juan, este omite la alabanza de Jes&uacute;s a la mujer: &ldquo;De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, tambi&eacute;n se contar&aacute; lo que esta ha hecho, para memoria de ella&rdquo; (Mc 14:9). Creo que Juan en su texto mueve a la audiencia a otro &aacute;mbito (no se centra en las palabras de Jes&uacute;s, sino en la consecuencia de la acci&oacute;n de Mar&iacute;a); la casa se llena del olor del perfume de nardo puro y caro. Juan hace que se embellezca la <em>oikia<strong>[1]<\/strong> <\/em>con la acci&oacute;n prof&eacute;tica de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a es el gran personaje de este relato de Juan. Por m&aacute;s que est&eacute; silente y no diga palabra, ella habla con su cuerpo y con sus gestos, en un lenguaje que Jes&uacute;s capta a la perfecci&oacute;n. Ella se adelanta a los hechos haciendo un aporte generoso desde lo que ella dispon&iacute;a y consideraba importante (llenar de fragancia el ambiente). En el texto anterior a este relato se nos cuenta que los jefes de los sacerdotes acuerdan darle muerte a Jes&uacute;s (Jn 11:53) y Mar&iacute;a le da continuidad a esta decisi&oacute;n con una acci&oacute;n concreta: ungiendo los pies del amigo y maestro con quien tanto hab&iacute;a dialogado y aprendido.<\/p>\n<p>En cambio Judas Iscariote muestra c&oacute;mo el dinero ha corrompido su coraz&oacute;n. Para el autor de este evangelio, Judas ya ten&iacute;a el mal adentro (Jn 13:2.27) y era el mismo diablo (Jn 6:70). La acci&oacute;n y la entrega de Mar&iacute;a, que demuestran que le tiene un amor incondicional a Jes&uacute;s, se contrapone a los pensamientos usureros de Judas. Por eso el evangelista Juan no s&oacute;lo nos adelanta que Judas Iscariote es &ldquo;el que lo hab&iacute;a de entregar&rdquo; a Jes&uacute;s (v. 4), sino que tambi&eacute;n aclara que su protesta en nombre de los pobres que se podr&iacute;an haber beneficiado con dinero si el perfume se vend&iacute;a no ocurre &ldquo;porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladr&oacute;n y, teniendo la bolsa, sustra&iacute;a de lo que se echaba en ella&rdquo; (v. 6). De modo que tenemos dos opciones: podemos optar por un discipulado como el de Mar&iacute;a o uno como el de Judas. &ldquo;Ninguno puede servir a dos se&ntilde;ores, porque odiar&aacute; al uno y amar&aacute; al otro, o estimar&aacute; al uno y menospreciar&aacute; al otro. No pod&eacute;is servir a Dios y a las riquezas&rdquo; (Mt 6:24). Mientras Mar&iacute;a opt&oacute; por el Dios de Jes&uacute;s, Judas lo hizo por las riquezas; eran incompatibles, por supuesto.<\/p>\n<p><strong>Hacia una verdadera &eacute;tica cristiana: anticapitalista y antipatriarcal<\/strong><\/p>\n<p>Desde una clave de g&eacute;nero se podr&iacute;a afirmar que Mar&iacute;a de Betania libera a las mujeres del anonimato y anima a su amigo Jes&uacute;s para enfrentar su propia muerte en coherencia con su vida y sus ense&ntilde;anzas, que ella disfrut&oacute;. Desde el silencio de sus acciones, Mar&iacute;a muestra su rebeld&iacute;a ante los presentes al descubrir su cabellera (lo cual estaba totalmente prohibido para una mujer) para secar los pies de Jes&uacute;s y entregar a su amigo una unci&oacute;n &iacute;ntima de su ser y su sentir.<\/p>\n<p>Con esta acci&oacute;n Mar&iacute;a da por inaugurada la &uacute;ltima semana de misi&oacute;n de Jes&uacute;s, ante la mirada incr&eacute;dula y mezquina de Judas Iscariote y quiz&aacute; tambi&eacute;n de otros hombres presentes, que se incomodaron con su actitud de entrega total y espont&aacute;nea. Es necesario &ldquo;despatriarcalizar&rdquo; nuestra mirada sobre los textos para que las mujeres nos sintamos liberadas por aquellas mujeres que son mencionadas en los mismos, y con m&aacute;s motivo si tienen nombre propio, como en el caso de Mar&iacute;a en el texto de hoy. Algo grande habr&aacute;n realizado para que sus nombres queden en la memoria de la oralidad de la vida de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El capitalismo es un sistema que impera hoy en el mundo, dejando un saldo de miles de millones de pobres en el mundo. Lamentablemente muchos l&iacute;deres sociales de nuestra Am&eacute;rica han luchado con la bandera anticapitalista y en contra del neoliberalismo, pero despu&eacute;s de tener el poder se olvidaron de sus principios y de su &eacute;tica; se vendieron a la diosa <em>Mamona<strong>[2]<\/strong><\/em> por muy pocas monedas. El capital corroe el coraz&oacute;n y mata el anhelo de sociedades igualitarias y comunitarias.<\/p>\n<p>Jos&eacute; &ldquo;Pepe&rdquo; Mujica, expresidente del Uruguay tiene una frase c&eacute;lebre: &ldquo;La econom&iacute;a sucia, el narcotr&aacute;fico, la estafa, el fraude y la corrupci&oacute;n, son plagas contempor&aacute;neas cobijadas por ese antivalor, ese que sostiene que somos m&aacute;s felices si nos enriquecemos sea como sea.&rdquo;[3]<\/p>\n<p>&iexcl;Que el sentimiento de Judas Iscariote no nos invada, para que no traicionemos al Dios de la vida, que trae la vida en abundancia para todos y todas! &iexcl;Que al igual que Mar&iacute;a sepamos intuir la sabidur&iacute;a y entregarnos incondicionalmente a Jes&uacute;s!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] <em>Oikia<\/em> es el sustantivo femenino griego usada por Juan que la versi&oacute;n Reina Valera 1995 traduce como &ldquo;casa&rdquo; (v. 3). Tiene un significado casi id&eacute;ntico al del sustantivo masculino <em>oikos<\/em>, tambi&eacute;n usado en el original griego del Nuevo Testamento. De estos sustantivos griegos se derivan las palabras en espa&ntilde;ol econom&iacute;a, ecumenismo, ecolog&iacute;a y ecosistema, entre otras.<\/p>\n<p>[2] Palabra tomada del arameo que se utiliza en el original griego de Mateo 6:24 y que la versi&oacute;n Reina Valera 1995 traduce como &ldquo;riquezas.&rdquo;<\/p>\n<p>[3] V&eacute;ase http:\/\/www.olapolitica.com\/content\/pepe-mujica-un-presidente-del-mundo (consultado: 29 de enero, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto de Juan comienza indic&aacute;ndonos cu&aacute;ndo y d&oacute;nde ocurren los hechos, quiz&aacute; no con un inter&eacute;s puramente hist&oacute;rico, sino desde una clave teol&oacute;gica. Se trata de una historia que tambi&eacute;n encontramos en Mt 26:6-13, Mc 14:3-9 y Lc 7:36-38. 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