{"id":29006,"date":"2016-10-04T20:43:57","date_gmt":"2016-10-05T01:43:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-131-17-31b-35-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez\/"},"modified":"2016-10-04T20:43:57","modified_gmt":"2016-10-05T01:43:57","slug":"san-juan-131-17-31b-35-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-131-17-31b-35-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez\/","title":{"rendered":"San Juan 13:1-17, 31b-35 Comentario por Ediberto L\u00f3pez Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">A finales del primer siglo, la comunidad juanina fue expulsada de la comunidad jud&iacute;a, que entend&iacute;a que la confesi&oacute;n de fe en Jes&uacute;s no era aceptable para los juda&iacute;smos formativos.<\/p>\n<p>Los juda&iacute;smos formativos fueron aquellos grupos jud&iacute;os que encontramos en la literatura posterior a la destrucci&oacute;n del segundo templo (a&ntilde;o 70 DC) y que ten&iacute;an gran diversidad, pero coincid&iacute;an en leer la Tor&aacute;[1] como fuente principal de autoridad. Jacob Neusner ha planteado que una mirada a cualquier p&aacute;gina de la Misn&aacute;[2] muestra cuan plurales eran esos grupos que reorganizaron al juda&iacute;smo luego de la destrucci&oacute;n del templo. El judeocristianismo no fue aceptado como un grupo que pudiera ser parte de la ortodoxia plural de los juda&iacute;smos formativos.<\/p>\n<p>Otro problema que ten&iacute;a la comunidad juanina era que hab&iacute;a miembros de la comunidad que negaban la humanidad de Jes&uacute;s (Jn 1:14; 1 Jn 4:1-3) y que expulsaban y marginaban a miembros de su propia comunidad que afirmaban la humanidad de Jes&uacute;s (3 Jn). La tentaci&oacute;n de dejarse llenar de odio, o de poner una jerarqu&iacute;a que estableciera el poder teol&oacute;gico en la comunidad era muy fuerte. Fue en estas circunstancias en que se escribi&oacute; el evangelio de Juan y principalmente este relato, que constituye un desaf&iacute;o a rechazar el poder y optar en cambio por el servicio y el amor.<\/p>\n<p><strong>Notas Exeg&eacute;ticas <\/strong><\/p>\n<p>Juan 13 comienza la segunda parte de la obra juanina, que algunos llaman el libro de la gloria de Jes&uacute;s. Los primeros doce cap&iacute;tulos del evangelio son siete signos que apuntan a explicar qui&eacute;n es Jes&uacute;s. Y lo que tenemos en los cap&iacute;tulos 13 a 17 es un discurso de despedida del Se&ntilde;or a sus disc&iacute;pulos, un testamento en el que Jes&uacute;s anuncia a sus disc&iacute;pulos su &uacute;ltima voluntad, por lo que tiene una importancia principal para todo lector o lectora. &nbsp;<\/p>\n<p>El g&eacute;nero literario del relato del lavatorio de los pies es una par&aacute;bola prof&eacute;tica que nos presenta a Jes&uacute;s como un ejemplo del gran desaf&iacute;o que tendr&aacute;n sus disc&iacute;pulos, el de ser esclavos unos de otros por amor en vez de aspirar a tener posiciones de poder unos\/as sobre otros\/as. &nbsp;<\/p>\n<p>La estructura del cap&iacute;tulo 13 de Juan la podemos dividir as&iacute;:<\/p>\n<li>1-3: Introducci&oacute;n al libro de la gloria y al lavatorio de los pies.<\/li>\n<li>4-5: Lavatorio de los pies.<\/li>\n<li>6-11: Di&aacute;logo pol&eacute;mico entre Jes&uacute;s y Sim&oacute;n Pedro sobre el lavatorio de los pies y explicaci&oacute;n a este del evento.<\/li>\n<li>12-17: Segunda explicaci&oacute;n del lavatorio de los pies como un ejemplo a imitar por los disc&iacute;pulos.<\/li>\n<li>18-20: Anuncio de la traici&oacute;n de Judas.<\/li>\n<li>21-30: Di&aacute;logo de Jes&uacute;s con disc&iacute;pulos y especialmente con Pedro y el Disc&iacute;pulo Amado sobre el disc&iacute;pulo que habr&iacute;a de traicionar a Jes&uacute;s.<\/li>\n<li>31-38: Salida de Judas, hora de la glorificaci&oacute;n de Jes&uacute;s, el mandamiento del amor y el anuncio de las negaciones de Pedro.<\/li>\n<p><strong>Notas al pasaje&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><\/p>\n<p>Los vv. 1-3 presentan la situaci&oacute;n inicial de nuestro pasaje y hacen una transici&oacute;n hacia el relato del lavatorio de los pies. El marco temporal es nuevo: &ldquo;Antes de la fiesta de la Pascua.&rdquo; Los personajes han cambiado: solo est&aacute;n Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos inmediatos. Hay un cambio de lugar: ahora est&aacute;n en un banquete. Y finalmente, hay un cambio de tema, pues de lo que se trata ahora es el amor de Jes&uacute;s hacia sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>El v. 1 repite lo que se hab&iacute;a dicho en 12:23 y vuelve al tema de la hora de Jes&uacute;s, que aparece por primera vez en el evangelio en 2:4, y que ser&aacute; un tema principal en uno de los tres dichos de Jes&uacute;s en la cruz seg&uacute;n este evangelio (Jn 19:30).[3] En la cruz se consuma la hora y vida de Jes&uacute;s. El v. 1 introduce tambi&eacute;n el tema del amor de Jes&uacute;s hacia sus disc&iacute;pulos a quienes ha amado hasta el fin. Ese amor de Jes&uacute;s va a contrastar con la traici&oacute;n de Judas y las negaciones de Pedro que se introducir&aacute;n en este cap&iacute;tulo. Adem&aacute;s, en el cap&iacute;tulo 12 se nos dice que muchos hab&iacute;an cre&iacute;do en Jes&uacute;s, pero que el temor de que fueran expulsados de la sinagoga hab&iacute;a hecho que muchos abandonaran a Jes&uacute;s (Jn 12:42). Estos que abandonaron a Jes&uacute;s por temor contrastan con Jes&uacute;s que ama los suyos hasta el fin.<\/p>\n<p>El v. 2 introduce el tema de la traici&oacute;n de Judas, que se explica en el lenguaje del dualismo juanino como una intervenci&oacute;n del diablo que hab&iacute;a puesto en el coraz&oacute;n de Judas que lo entregara. Cada lector\/a nota que la conducta de Judas contrasta con la de Jes&uacute;s en el v. 1 que ha amado a los suyos hasta el fin.<\/p>\n<p>El v. 3 trae a colaci&oacute;n el tema de Jes&uacute;s como el que hab&iacute;a salido de Dios y ahora, a trav&eacute;s de la cruz y la resurrecci&oacute;n, regresaba al Padre. Este es un tema que ha sido fundamental en el evangelio desde el primer cap&iacute;tulo, en que dice que el Verbo estaba con Dios (1:1) y vino a los suyos (1:11). Repetidamente Jes&uacute;s explica su ministerio y autoridad como la de quien ha salido de la presencia de Dios para estar en el mundo. &nbsp;La historia de la pasi&oacute;n en Juan es una hora de crisis, entendiendo crisis en el sentido griego, como una hora en que se hace un juicio sobre quienes reciben a Jes&uacute;s y quienes lo rechazan. La historia de la pasi&oacute;n en Juan no es la del justo ejecutado, como en Lucas, ni la del siervo sufriente, como en Marcos, sino la del soberano que pone su vida y la vuelve a tomar (Jn 10:18).<\/p>\n<p>Los vv. 4-5 presentan el nudo narrativo del relato. Contrario al sistema de honor, Jes&uacute;s toma la posici&oacute;n social de un esclavo dom&eacute;stico y comienza a lavar los pies a los disc&iacute;pulos. En el juda&iacute;smo contempor&aacute;neo, ni siquiera un esclavo jud&iacute;o ten&iacute;a que lavar los pies de nadie. Esto se reservaba para los esclavos gentiles.[4] El evangelista narra con detalles la acci&oacute;n de Jes&uacute;s comport&aacute;ndose como un esclavo de sus disc&iacute;pulos para que cada lector\/a vea el esc&aacute;ndalo y desaf&iacute;o que representa. El que es soberano ahora toma el rol de un esclavo dom&eacute;stico y gentil, y act&uacute;a de la siguiente manera: se levanta de la cena, se quita su manto, toma una toalla, se la ci&ntilde;e, pone agua en una vasija, comienza a lavar los pies de los disc&iacute;pulos y los seca con la toalla.<\/p>\n<p>Los vv. 6-11 muestran la respuesta de Sim&oacute;n, que encarna el problema con el sistema de honor. Lo que Jes&uacute;s est&aacute; haciendo, y lo que va a suceder en la historia de la pasi&oacute;n no encaja con el honor adscrito a Jes&uacute;s de quien se nos ha dicho que &ldquo;el Padre le hab&iacute;a dado todas las cosas en las manos&rdquo; (v. 3). Por eso el di&aacute;logo entre Sim&oacute;n y Jes&uacute;s es acerca de la humillaci&oacute;n y la p&eacute;rdida del honor a la que apuntan los actos que Jes&uacute;s est&aacute; llevando a cabo, y por eso Sim&oacute;n se niega absolutamente a ser lavado por Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s responde a la negativa de Sim&oacute;n con una referencia a la incomprensi&oacute;n de los disc&iacute;pulos, que es un asunto que se ha trabajado en el evangelio y que se trabajar&aacute; en los siguientes tres cap&iacute;tulos con el tema del Esp&iacute;ritu Santo que ser&aacute; el Maestro de la comunidad que los llevar&aacute; a toda la verdad (Jn 14:26; 15:26; 16:5-15). La otra palabra de Jes&uacute;s que mueve a Sim&oacute;n a dejarse lavar es que Jes&uacute;s le indica que si no lo hace no tendr&aacute; parte con &eacute;l. El concepto &ldquo;parte&rdquo; viene del lenguaje de la herencia y tiene que ver especialmente con la parte en la tierra de la promesa o la parte en el reino escatol&oacute;gico. Jes&uacute;s le est&aacute; diciendo a Sim&oacute;n Pedro lo que m&aacute;s adelante les dir&aacute; a todos los disc&iacute;pulos cuando les pida que permanezcan en &eacute;l (Jn 15:4). La respuesta de Pedro es una iron&iacute;a, pues Jes&uacute;s les estaba lavando los pies, y Pedro quiere ahora que le lave las manos y la cabeza, esto es, todo el cuerpo, con tal de tener parte con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El v. 10 dice que uno de los disc&iacute;pulos no est&aacute; limpio, a pesar de que presuntamente todos han sido lavados, volviendo a lo que ya se nos hab&iacute;a dicho sobre Judas en el v. 2. En el v. 11 Jes&uacute;s confirma, con la referencia a Judas, que conoc&iacute;a a todas las personas y a lo que hay dentro de ellas (Jn 2:24-25). Este conocimiento de Jes&uacute;s es una alusi&oacute;n al relato de Samuel buscando un rey en casa de El&iacute;, y al dicho de que el Se&ntilde;or no mira lo que mira el ser humano, sino que mira el coraz&oacute;n (I Sam 16:7). Con esto el evangelio juanino presenta su alta cristolog&iacute;a. Jes&uacute;s como Dios conoce el coraz&oacute;n humano (Jn 1:1,18; 20:27).<\/p>\n<p>En los vv. 12-17 Jes&uacute;s explica a los disc&iacute;pulos el lavatorio de los pies. Jes&uacute;s reconoce que tiene el honor del Se&ntilde;or y el Maestro (con art&iacute;culo definido), pero el lavatorio es el acto sobre el que debe fundamentarse la forma de vida de la comunidad juanina.&nbsp; El discipulado se mostrar&aacute; en el servicio de cada cual por los dem&aacute;s como si fuera esclavo de estos\/as. La bienaventuranza se encontrar&aacute; en la pr&aacute;ctica de una &eacute;tica de servicio entre los disc&iacute;pulos y no en una competencia, ni en la b&uacute;squeda de poder y gloria humana.&nbsp;<\/p>\n<p>Los vv. 31b-35 son el comienzo de un discurso juanino en que se va a presentar una explicaci&oacute;n teol&oacute;gica sobre Jes&uacute;s y sobre la conducta de la comunidad de fe que contin&uacute;a hasta el final del cap&iacute;tulo 14. &nbsp;<\/p>\n<p>Parad&oacute;jicamente, la traici&oacute;n de Judas mostrada en su salida de entre los disc&iacute;pulos (Jn 13:30) es el momento en que se hace presente la glorificaci&oacute;n de Jes&uacute;s y de Dios. La glorificaci&oacute;n de Jes&uacute;s es lo que se desarrollar&aacute; en la historia de la pasi&oacute;n juanina.<\/p>\n<p>En un lenguaje de ternura, dirigi&eacute;ndose a los disc&iacute;pulos como &ldquo;hijitos&rdquo; o m&aacute;s bien, &ldquo;ni&ntilde;os queridos&rdquo; (en el original griego, <em>teknia), <\/em>Jes&uacute;s anuncia su muerte inminente. Como les hab&iacute;a dicho a los jud&iacute;os previamente (Jn 7:34), los disc&iacute;pulos no pueden acompa&ntilde;arlo a la cruz.&nbsp; No obstante, los disc&iacute;pulos podr&aacute;n hacer otra cosa, que es amarse unos a otros.&nbsp; De hecho, la se&ntilde;al de que son disc&iacute;pulos aut&eacute;nticos consiste en que se amen unos a otros.<\/p>\n<p>El concepto juanino para el amor en este relato es en el original griego <em>agap&eacute; <\/em>(que es uno de los t&eacute;rminos que tiene el griego para expresar las distintas modalidades del amor). Como en 3:16 y 13.1 ya se ha presentado el tema del amor <em>agap&eacute;, <\/em>cada lector\/a sabe que es mucho m&aacute;s que una amistad profunda. El sentido es el de solidaridad entre los disc&iacute;pulos y las disc&iacute;pulas del Se&ntilde;or. El lavatorio muestra esa solidaridad al nivel de actuar en la forma de un esclavo. La cruz ser&aacute; un acto del <em>agap&eacute;<\/em> divino. Ahora el desaf&iacute;o est&aacute; en nuestras manos. &iquest;Podremos nosotros y nosotras tener ese mismo <em>agap&eacute;<\/em> como marca de nuestra comunidad?<\/p>\n<p><strong>Bibliograf&iacute;a selecta<\/strong><\/p>\n<p>Beasley-Murray, G.R. <em>John. Word Biblical Commentary. <\/em>Nashville, Tenn.: Thomas Nelson Publishers, 1999.<\/p>\n<p>Benoit, P. et. al. <em>Sinopsis de los Cuatro Evangelios. <\/em>Vol I. Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer, 1987.<\/p>\n<p>Brown, R. <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan<\/em>. Vol II. Madrid, Ediciones Cristiandad, 1978.<\/p>\n<p>Guijarro, Santiago. <em>Los Cuatro Evangelios<\/em>. Madrid: S&iacute;gueme, 2010.<\/p>\n<p>Haenchen, E. <em>John: A Commentary on the Gospel of John. <\/em>Vol II<em>.<\/em> Philadelphia: Fortress Press, 1984.<\/p>\n<p>Marguerat, D. ed. <em>Introducci&oacute;n al Nuevo Testamento. <\/em>Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer, 2006.<\/p>\n<p>Marguerat, Daniel y Bourqu&iacute;n, Y. <em>C&oacute;mo Leer los Relatos B&iacute;blicos: Iniciaci&oacute;n al An&aacute;lisis Narrativo<\/em>.&nbsp; Santander: Sal Terrae, 2000.<\/p>\n<p>Moloney, F. J. <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan,<\/em> Pamplona: Verbo Divino, 2005. <em>&nbsp;<\/em>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Es el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo jud&iacute;o. Puede referirse, seg&uacute;n el contexto, a la totalidad de lo que para los cristianos es el Antiguo Testamento, o espec&iacute;ficamente a los cinco libros del Pentateuco.<\/p>\n<p>[2] Es el cuerpo exeg&eacute;tico de leyes jud&iacute;as compiladas, que recoge y consolida la tradici&oacute;n oral jud&iacute;a desarrollada desde los tiempos de la Tor&aacute;, y hasta su codificaci&oacute;n a manos del rabino Yehud&aacute; Hanas&iacute;, hacia finales del siglo II.<\/p>\n<p>[3] Los dichos de Jes&uacute;s en la cruz en Juan son distintos a los de la tradici&oacute;n sin&oacute;ptica. Juan presenta tres dichos: &ldquo;Mujer, he ah&iacute; tu hijo&rdquo;\/&rdquo;He ah&iacute; a tu madre&rdquo;; &ldquo;&iexcl;Tengo sed!&rdquo;; y &ldquo;&iexcl;Consumado es!&rdquo; Estos dichos tienen que ver con la teolog&iacute;a de la comunidad de Juan.<\/p>\n<p>[4] George R. Beasley-Murray, <em>John. Word Biblical Commentary<\/em> (Nashville, Tenn.: Thomas Nelson Publishers, 1999), 233.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A finales del primer siglo, la comunidad juanina fue expulsada de la comunidad jud&iacute;a, que entend&iacute;a que la confesi&oacute;n de fe en Jes&uacute;s no era aceptable para los juda&iacute;smos formativos. 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