{"id":29008,"date":"2016-10-04T20:44:02","date_gmt":"2016-10-05T01:44:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-131-17-31b-35-comentario-por-eliseo-perez-alvarez\/"},"modified":"2016-10-04T20:44:02","modified_gmt":"2016-10-05T01:44:02","slug":"san-juan-131-17-31b-35-comentario-por-eliseo-perez-alvarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-131-17-31b-35-comentario-por-eliseo-perez-alvarez\/","title":{"rendered":"San Juan 13:1-17, 31b-35 Comentario por Eliseo P\u00e9rez-\u00c1lvarez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El Triduo Pascual<\/p>\n<p>Los tres d&iacute;as que van desde la tarde del jueves santo hasta la tarde del domingo de resurrecci&oacute;n son la m&eacute;dula del a&ntilde;o lit&uacute;rgico. Esto quiere decir que no podemos entender la muerte sin la resurrecci&oacute;n y viceversa. No es por nada que en esta celebraci&oacute;n de tres d&iacute;as se acostumbra, desde la antig&uuml;edad, a comulgar el jueves, bautizar en la vigilia pascual y recibir y confirmar fieles el domingo de resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>&ldquo;El que mucho se despide pocas ganas tiene de irse&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra lectura se enmarca en la Cena de despedida (13:1-30), el Discurso de despedida (13:31-16:33) y la Oraci&oacute;n de despedida (17:1-26). Eso se debe a que el evangelio de Juan es muy dado a los discursos largos. El cuarto evangelista obvia la instituci&oacute;n de la Cena y en su lugar introduce el servicio (cap. 13) como modelo a seguir (13:14).<\/p>\n<p>&ldquo;Pascua&rdquo; (v. 1) en hebreo equivale a paso o huida, rememorando el escape de Egipto. Durante la cena pascual Jes&uacute;s entronca la instituci&oacute;n de la &uacute;ltima cena. Jes&uacute;s es un estratega, planifica todos los detalles, no porque sea un perfeccionista, sino porque opera desde hace mucho en la clandestinidad y tiene que andar a tientas. Todo ese lenguaje en c&oacute;digo muestra que el Nazareno no es ning&uacute;n temerario que desaf&iacute;e a la muerte, sino que se aferra a la vida.<\/p>\n<p><strong>(v. 5) lavar los pies <\/strong><\/p>\n<p>Los jud&iacute;os dorm&iacute;an en el aposento alto (primer piso en los Estados Unidos). Las copas eran exclusivas para la realeza y la crema y nata de la sociedad. A diferencia de una comida normal donde se sentaban en sarapes, esta vez se reclinaron por tratarse de un banquete. Se apoyaron sobre su brazo izquierdo seg&uacute;n se estilaba en la cultura grecorromana. La mesa era angosta y baja, en forma de herradura. Los comensales se tend&iacute;an hacia la parte exterior de ella, estirando sus pies hacia fuera. Esa postura hac&iacute;a indispensable a la servidumbre para atenderles. En esa cultura comunitaria todo el mundo sopeaba de un mismo plato degustando adem&aacute;s vino, aperitivos, botanas o piscolabis y la cena pesada.<\/p>\n<p>A Jes&uacute;s, como presidente de la mesa, le correspond&iacute;a tomar y bendecir el pan. Sin embargo &eacute;l fue m&aacute;s all&aacute;. Previo a la oraci&oacute;n por los alimentos, se ci&ntilde;&oacute; una toalla y emprendi&oacute; la tarea de lavarles los pies a sus seguidores. Al realizar este quehacer propio de la gente inferior, tales como las mujeres, hijos, esclavos o disc&iacute;pulos, el Galileo est&aacute; inaugurando un reino diferente. Para Jes&uacute;s no hay favoritismos, no hay jerarqu&iacute;a (poder sagrado en griego), no hay tal cosa como la autoridad-poder (misma palabra en griego) sino la autoridad-servicio. El Aposento Alto es testigo de la mesa compartida, a diferencia de la compartamentalizada de los ricos. Quienes chocan las copas con Jes&uacute;s son continuadores de la nueva alianza basada en la vida abundante (Jn 10:10) para todo ser humano. El semitismo &ldquo;sangre derramada por muchos&rdquo; &nbsp;(Mt 26:28) es el equivalente a nuestros &ldquo;un fracat&aacute;n&rdquo;, &ldquo;un titipuchal&rdquo; o sencillamente, todo el mundo. No puede ser de otra manera pues es una mesa franca donde hay lugar hasta para Judas (v. 2).<\/p>\n<p><strong>(v. 9) &iquest;el bautismo cristiano?<\/strong><\/p>\n<p>Este lavatorio de los pies ha abierto el apetito para una infinidad de interpretaciones. Pedro lo quiso llevar al terreno del ritual jud&iacute;o de la purificaci&oacute;n de pies, manos y cara (v. 9). No faltaron quienes encontraron una justificaci&oacute;n para la ordenaci&oacute;n de los ap&oacute;stoles.<sup>1<\/sup> Los hemerobautistas vieron en esta per&iacute;copa el fundamento para el bautismo diario. Tertuliano, Teodoro de Mopsuesta, Agust&iacute;n, Erasmo&hellip; lo relacionaron con el bautismo cristiano. Otros utilizaron esta narrativa para rescatar la pr&aacute;ctica bautismal primitiva de sumergirse solo hasta los tobillos.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>El bautismo desat&oacute; una serie de debates en torno a su periodicidad, a la edad en que debe administrarse, a la forma por aspersi&oacute;n o por inmersi&oacute;n, es decir, &ldquo;&agrave; la<em> chilaquil<\/em>&rdquo;<sup>3<\/sup> (<em>Chilli &ndash; <\/em>chile y <em>aquilli &ndash;<\/em> entrar en algo. Metidos en chile). Este tipo de discusiones termin&oacute; drenando la fuerza del bautismo que tiene que ver con echar por los suelos todo tipo de opresi&oacute;n. D&iacute;galo si no la f&oacute;rmula bautismal varias d&eacute;cadas m&aacute;s antigua que la escena del lavatorio de los pies: &ldquo;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes&uacute;s, pues todos los que hab&eacute;is sido bautizados en Cristo, de Cristo est&aacute;is revestidos. Ya no hay jud&iacute;o ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jes&uacute;s&rdquo; (Ga 3:26-28). Por poco la refiero como el &ldquo;manifiesto comunista&rdquo;.<\/p>\n<p>En todo caso, tanto el bautismo cristiano como la acci&oacute;n de Jes&uacute;s de lavarles los pies a sus disc&iacute;pulos apuntan hacia la esencia de la grandeza. Es decir, el servicio ilimitado a la gente pobre y no a rodearse de servidores para sentirse grandote.<\/p>\n<p><strong>(v. 34) Jueves del mandamiento <\/strong><\/p>\n<p>La orden de Jes&uacute;s o <em>mandatum novum<\/em> consiste en amar al pr&oacute;jimo &ldquo;como Jes&uacute;s nos ha amado&rdquo;. Este nuevo pacto es contrario al imperio romano que demanda ser servido incondicionalmente (Mr 10:45).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s establece esta alianza con los doce ap&oacute;stoles, los cuales representan la confederaci&oacute;n tribal anterior a las monarqu&iacute;as desp&oacute;ticas, empezando por la del rey David y su templo-Estado y terminando con el imperio en turno, en este caso Roma. El evangelio de Marcos lo detect&oacute; de golpe: Hay que entrar a la casa (clase gobernante jud&iacute;a) del fortach&oacute;n (imperio romano), atarlo y saquearlo (Mr 3:27). Ya Jes&uacute;s &ldquo;exorciz&oacute;&rdquo; esa casa (templo; v&eacute;anse Mr 11:15-17 y Jn 2:13-16) y convoc&oacute; a todo mundo para abrazar el pacto de fidelidad del Reino de Dios y su justicia (Mr 13.34).<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Los 12 ap&oacute;stoles &ndash; tribus apuntan hacia la descentralizaci&oacute;n del poder como en el caso de la arrogante torre de Babel (Gn 11). Invitan al anarquismo anti-C&eacute;sar y anti-Roma.<sup>5<\/sup> Es un pacto basado en el amor al pueblo crucificado y no en el derecho romano opresor.<\/p>\n<p>Tres siglos despu&eacute;s de este pacto la iglesia cristiana dobl&oacute; su rodilla ante el mismo imperio romano. Desde entonces quienes seguimos a Jes&uacute;s tenemos que liberar tanto al imperialismo cristiano como al cristianismo imperial.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>1<\/sup>A. Fridrichsen, <em>Bemerkungen zur Fusswaschung, <\/em>Joh. XIII, ZNTW, 1939, 94.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>Oscar Cullman, <em>La fe y el culto en la iglesia primitiva, <\/em>Madrid: Studium, 1971, 280.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>Los chilaquiles es un platillo hecho de tortillas duras y viejas sumergidas en salsa de chile y aderezadas con queso, crema, aros de cebolla y su cilantrito.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>Ched Myers, foreword, 11 en Mark Van Steenwyk, <em>That Holy Anarchist: Reflections on Christianity &amp; Anarchism, <\/em>Minneapolis: Missio Dei, 2012.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup>Mark Van Steenwyk, <em>That Holy Anarchist: Reflections on Christianity &amp; Anarchism, <\/em>Minneapolis: Missio Dei, 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Triduo Pascual Los tres d&iacute;as que van desde la tarde del jueves santo hasta la tarde del domingo de resurrecci&oacute;n son la m&eacute;dula del a&ntilde;o lit&uacute;rgico. Esto quiere decir que no podemos entender la muerte sin la resurrecci&oacute;n y viceversa. 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