{"id":29030,"date":"2016-10-04T20:44:58","date_gmt":"2016-10-05T01:44:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1415-21-comentario-por-guillermo-hansen\/"},"modified":"2016-10-04T20:44:58","modified_gmt":"2016-10-05T01:44:58","slug":"san-juan-1415-21-comentario-por-guillermo-hansen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1415-21-comentario-por-guillermo-hansen\/","title":{"rendered":"San Juan 14:15-21 Comentario por Guillermo Hansen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El tono de desaz&#243;n e incertidumbre de los disc&#237;pulos presente en el texto del domingo pasado recibe ahora una respuesta clara de Jes&#250;s.<\/p>\n<p>Aflora una promesa que va m&#225;s all&#225; de las expectativas iniciales, pues Jes&#250;s revela un modo de presencia entre sus disc&#237;pulos que se manifiesta a trav&#233;s del amor. As&#237; se expone como Dios se hace uno con la humanidad y vive en cada uno de sus miembros en el Esp&#237;ritu. El pasaje se hace eco de dos aspectos de la historia del &#201;xodo de Israel: una comunidad que se halla en camino, y la presencia de Dios en medio de los suyos.<sup>1<\/sup> Ahora, en ese caminar del amor,&nbsp; Dios se hace uno con nosotros en Cristo por el Esp&#237;ritu.<\/p>\n<p>Podemos distinguir tres momentos en este pasaje. El primero (vv. 15-17) abre con la tem&#225;tica del amor y guardar los mandamientos de Cristo (cfr. 13:34: &#8220;les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros&#8230;como yo los he amado&#8221;). Por primera vez Jes&#250;s menciona el amor de sus disc&#237;pulos hacia &#233;l, lo que connota un llamado a un nuevo nivel de comuni&#243;n y adhesi&#243;n. Es interesante que no aparece ninguna normativa sobre c&#243;mo este amor deba expresarse, ni tampoco una lista minuciosa sobre los mandamientos. No se trata de ense&#241;ar normas que permanecen externas a los disc&#237;pulos, sino dejar que la figura de Cristo se manifieste entre los disc&#237;pulos y se exprese&nbsp; en el mandato del amor. Cumplir los mandamientos y amar son la misma cosa, pues refiere a la nueva existencia Cristiana de ser totalmente conformados a Cristo. Esta conformaci&#243;n manifiesta la presencia de la divino, pues el mismo Esp&#237;ritu estar&#225; presente. De ah&#237; que el texto introduzca la figura del Par&#225;clito (parakl&#233;tos, derivado de parakaleo: el que es llamado para asistir, el que ayuda), el Esp&#237;ritu de la verdad. Este es un Esp&#237;ritu que no puede ser reconocido por el &#8220;mundo,&#8221; entendiendo que mundo (k&#243;smos) en el evangelio de Juan refiere al orden injusto, lo que se opone a los designios de Dios, lo que socava la verdad y el amor. Este Esp&#237;ritu acompa&#241;ar&#225; a los disc&#237;pulos manteniendo viva la presencia de Jes&#250;s entre los suyos, y fortaleci&#233;ndolos en su confrontaci&#243;n con el odio y la injusticia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>La segunda parte (vv. 18-20) realza la promesa: Jes&#250;s no dejar&#225; nunca a los disc&#237;pulos desamparados, hu&#233;rfanos. Esta expresi&#243;n tiene una fuerte connotaci&#243;n pues evoca la figura de la orfandad en el Antiguo Testamento como estado de indefensi&#243;n y objeto de numerosas injusticias. Dios se manifiesta a los suyos, quienes podr&#225;n &#8220;ver&#8221; la presencia de lo divino en medio de las oscuridades de este mundo. La promesa es clara: &#8220;Aquel d&#237;a comprender&#225;n que yo estoy en mi Padre, y ustedes en m&#237; y yo en ustedes&#8221; (v. 20). La unidad y comuni&#243;n que Jes&#250;s experimenta en el Padre, ahora es prometido y ser&#225; comunicado a sus disc&#237;pulos. En Cristo, unidos en su amor, dejamos la orfandad para ser ahora hijos e hijas de Dios.<\/p>\n<p>La tercera parte (v. 21) cierra nuevamente con la tem&#225;tica del amor y el cumplimiento de los mandamientos. Cumplirlos significa ser transparentes a la figura de Cristo, que se expresa en el amor por los otros. Es este amor lo que ahora revela la presencia misteriosa de Dios que puede hacer surgir cosas desde la nada. Eso es lo que hace el amor. Por ello Jes&#250;s promete manifestarse a los que cumplen sus mandamientos, no en el sentido de una &#8216;recompensa&#8217;, sino porque ese amor es ya presencia de Dios entre los suyos. Amar es as&#237; participar del movimiento de Dios hacia sus criaturas, un amor que nos va haciendo verdaderamente personas.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p><b>Sugerencias para la predicaci&#243;n<\/b><br \/>\n&#191;Qu&#233; sucede cuando una persona querida est&#225; por partir? &#191;Tratamos de alargar los d&#237;as? &#191;Nos prometemos que nunca nos olvidaremos, que el otro\/a siempre permanecer&#225; en nuestra mente y coraz&#243;n?&nbsp; &#191;Buscamos gozar de cada momento como si fuera el &#250;ltimo? Sin lugar a dudas las despedidas y las partidas, los desencuentros y las ausencias, nos producen dolor. No queremos que la persona querida se vaya, pues con su partida un pedazo de nosotros se va tambi&#233;n.<\/p>\n<p>Seguramente conocemos ese sentimiento de desaz&#243;n, ese dolor por lo que se va. Transiciones en la vida, una hija que se va a estudiar, un amigo que se va a trabajar a otro pa&#237;s, los abuelos que vuelven a casa despu&#233;s de un verano compartido con los nietos, un noviazgo o matrimonio que se termina. Como la muerte, las despedidas nos dejan un vac&#237;o, un espacio imposible de llenar. Pues cuando amamos, ponemos nuestro coraz&#243;n en el otro\/a; mientras m&#225;s transitamos por la vida, pareciera que m&#225;s pedazos de nosotros se escurrieran por la alcantarilla de la existencia.<\/p>\n<p>Despu&#233;s de tantos vac&#237;os, desilusiones, ausencias y tristezas, &#191;c&#243;mo nos mantenemos enteros? &#191;C&#243;mo evitamos desintegrarnos como personas?&nbsp; Tal vez busquemos arreglar nuestro coraz&#243;n con pegatina, atar con hilos los pedazos que quedan. O tal vez busquemos sustitutos, estrategias para ahogar el dolor. Hasta que un d&#237;a, casi sin darnos cuenta, nos inunda un miedo profundo de amar, de entrar en el mundo del otro. No queremos seguir perdiendo retazos, y por ello nos ponemos m&#225;s duros, mas volcados hacia dentro, insensibles, desarrollamos callosidades del alma. Pero el amor tambi&#233;n implica dejar partir, permitir que el vac&#237;o sea transformado en el espacio de lo nuevo.<\/p>\n<p>&#191;Vale la pena amar? El evangelio de hoy tiene presente las incertidumbres, la inseguridad y el dolor que provoca una ausencia inminente. Jes&#250;s se est&#225; despidiendo, preparando a sus disc&#237;pulos para lo que vendr&#225;. Despu&#233;s de su partida y de su muerte, &#191;podr&#225;n los disc&#237;pulos salir de la cerraz&#243;n de la congoja, apostar sus vidas al destino de los otros, a amar como Jes&#250;s los am&#243;?<\/p>\n<p>Jes&#250;s no condena estas incertidumbres y tristezas, sino que las comprende y se solidariza con ellas. Y su respuesta es de tal radicalidad que nos hace replantear lo que significa vivir la vida desde la clave del amor. Las palabras de Jes&#250;s no son un consuelo f&#225;cil destinado a hacernos sentir bien, pues no nos prometa una vida sin dolor, sino que nos dice que una vida sin amor no merece llamarse tal. Ceder ante la seguridad de una vida sin amor, sin riesgos, no nos trae la plenitud, menos a&#250;n seguridad, sino que nos deshumaniza y nos cercena de los medios por los cuales Dios llega y se manifiesta entre nosotros. El crea cosas nuevas desde la nada, inclusive desde el vac&#237;o y la total desaz&#243;n.<\/p>\n<p>El misterio que revela Jes&#250;s es tanto un misterio sobre Dios como sobre nosotros mismos. En realidad, &#233;l mismo encarna el misterio de ambos al hacer presente en su persona el amor del Padre por el mundo y sus criaturas. De la misma manera en que Dios no dud&#243; en hacerse presente en lo extra&#241;o y aparentemente opuesto, el que ama en Cristo y desde Cristo no teme &#8220;perderse&#8221; en el amor, que siempre nos lleva a territorios extra&#241;os o incluso opuestos a nuestras expectativas y planes. Dios no nos abandona, sino que viene a nosotros en medio de ese amor, m&#225;s a&#250;n cuando ese amor tenga sus momentos de vac&#237;o y dolor. De la misma manera en que Dios nunca es m&#225;s Dios que cuando se encarna y se hace vulnerable en Cristo para darnos vida en abundancia, nosotros no somos m&#225;s humanos que cuando comprendemos que la vida nos es regalada como un acto de amor que s&#243;lo puede vivirse amando, compartiendo. Este es el riesgo, pero tambi&#233;n la esperanza. Por ello, no s&#243;lo vale la pena amar, sino que amando es cuando aprendemos a vivir verdaderamente. Este es el testimonio de Cristo.<\/p>\n<p><p><sup>1<\/sup> Ver Juan Mateos y Juan Barreto, El Evangelio de Juan: An&#225;lisis Ling&#252;&#237;stico y Comentario Exeg&#233;tico (Madrid: Cristiandad, 1982), p. 638.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tono de desaz&#243;n e incertidumbre de los disc&#237;pulos presente en el texto del domingo pasado recibe ahora una respuesta clara de Jes&#250;s. Aflora una promesa que va m&#225;s all&#225; de las expectativas iniciales, pues Jes&#250;s revela un modo de presencia entre sus disc&#237;pulos que se manifiesta a trav&#233;s del amor. 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