{"id":29039,"date":"2016-10-04T20:45:22","date_gmt":"2016-10-05T01:45:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-151-8-comentario-por-cristina-conti\/"},"modified":"2016-10-04T20:45:22","modified_gmt":"2016-10-05T01:45:22","slug":"san-juan-151-8-comentario-por-cristina-conti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-151-8-comentario-por-cristina-conti\/","title":{"rendered":"San Juan 15:1-8 Comentario por Cristina Conti"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este texto es parte de lo que se conoce como los &ldquo;discursos del adi&oacute;s&rdquo; (13:31-17:26), en los que Jes&uacute;s se despide de sus disc&iacute;pulos antes de la pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Son exclusivos del evangelio de Juan, es decir, no est&aacute;n en los otros evangelios. Se componen de dos discursos (13:31-14:31; 15:1-16:33) y una oraci&oacute;n (17:1-26). A su vez, el segundo discurso se divide tambi&eacute;n en tres partes: a) 15:1-17, b) 15:18-16:15, y c) 16:16-33.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s usa la vid como una met&aacute;fora. En contraste con la alegor&iacute;a y la par&aacute;bola, en la met&aacute;fora se decodifican los s&iacute;mbolos desde el principio<sup>1<\/sup> (todos los elementos simbolizan otras realidades): el labrador es Dios, la vid es Jes&uacute;s, nosotros y nosotras somos los p&aacute;mpanos, y los frutos son lo que hacemos por Dios, su reino y el pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p><strong>Tradiciones<\/strong><\/p>\n<p>La vid ha sido tradicionalmente un s&iacute;mbolo de Israel. La vid, el olivo y la higuera son tres plantas caracter&iacute;sticas de esa zona, y muchas veces se las usa en forma metaf&oacute;rica para representar al pueblo o a la naci&oacute;n (Sal 80:8-11; Is 5:1-7; 27:2-6; Jer 2:21; 11:16-17; Ez 17:5-6; 19:10-14; Os 10:1; Jl 1:7; Mt 21:33-43; Mc 11:13-14; Ro 11:17-21).&nbsp; En este caso, Jes&uacute;s se identifica con la vid de la que hablaban los profetas, es decir, con el pueblo de la alianza.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>En lenguaje b&iacute;blico, frutos no son solo los producidos mediante nuestra labor evangel&iacute;stica, sino todo lo que hacemos en el seguimiento de Cristo, en la lucha por las causas justas, en la ayuda a los necesitados, en las obras de amor al pr&oacute;jimo y en la manifestaci&oacute;n en nuestra vida de los frutos del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p>El texto empieza con un <em>eg&oacute; eim&iacute;<\/em> (&ldquo;yo soy&rdquo;), una f&oacute;rmula caracter&iacute;stica de Juan. Nos remite a la identificaci&oacute;n de Jes&uacute;s con Dios mismo, tal como Dios declar&oacute; su nombre a Mois&eacute;s, seg&uacute;n la Biblia Septuaginta: <em>eg&oacute; eim&iacute; ho &ocirc;n<\/em> (yo soy el que soy: el que existe). La deidad de Jes&uacute;s es el principal eje de sentido que atraviesa todo el evangelio de Juan. La f&oacute;rmula se repite en el vers&iacute;culo 5. Ya hab&iacute;a aparecido en el primer discurso del adi&oacute;s, en el bien conocido texto: &ldquo;Yo soy el camino, la verdad y la vida&rdquo; (14:6).<\/p>\n<p><strong>Redacci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>El cap&iacute;tulo 15 parece interrumpir los discursos de despedida, tocando el tema de lo que suceder&aacute; con los disc&iacute;pulos despu&eacute;s de la partida del maestro. Algunos te&oacute;logos han pensado que este cap&iacute;tulo podr&iacute;a ser obra de un redactor final,<sup>3<\/sup> como obviamente lo es el cap&iacute;tulo 21, y tal vez tambi&eacute;n el pr&oacute;logo (1:1-18). Por la similitud de sus temas con 1 Juan, Schnackenburg cree que 15:1- 16:4a podr&iacute;a ser del mismo autor de 1 Juan. Se&ntilde;ala que la met&aacute;fora <em>m&eacute;nein en<\/em> (permanecer en) aparece 10 veces en el c&aacute;pitulo 15, pero solo 6 veces m&aacute;s en el resto del evangelio de Juan. En cambio en 1 Juan, <em>m&eacute;nein en<\/em> aparece nada menos que 20 veces.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Ya sea el cap&iacute;tulo 15 una glosa redaccional o no, lo cierto es que se une muy bien con el final del cap&iacute;tulo 14. En 14:20, Jes&uacute;s dice: &ldquo;yo estoy en mi Padre, y vosotros en m&iacute; y yo en vosotros,&rdquo; lo cual enlaza con 15:4: &ldquo;permaneced en m&iacute; y yo en vosotros.&rdquo; Tambi&eacute;n se repite el tema del mandamiento (14:21 y 15:10; 12), y de las oraciones escuchadas (14:13-14 y 15:7b; 16). El discurso del cap&iacute;tulo 15 desarrolla en forma de exhortaciones a la comunidad lo que ven&iacute;a diciendo Jes&uacute;s en el cap&iacute;tulo 14.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>El vers&iacute;culo 3 es como un par&eacute;ntesis que explica el verbo &ldquo;limpiar.&rdquo; Podr&iacute;a ser una glosa posterior. El final del vers&iacute;culo 8: &ldquo;se&aacute;is as&iacute; mis disc&iacute;pulos,&rdquo; enlaza con el principio de la unidad siguiente (v. 9) y la exhortaci&oacute;n a permanecer en el amor.<sup>6<\/sup> Como bien sabemos, el amor es la marca distintiva de los cristianos y las cristianas.<\/p>\n<p><strong>Estructura semi&oacute;tica<\/strong><\/p>\n<p>A yo soy la vid, mi Padre el labrador (v. 1)<br \/>&nbsp; B a&nbsp;&nbsp; p&aacute;mpano sin fruto, quitado (v. 2)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; b&nbsp;&nbsp; p&aacute;mpano con fruto, limpiado<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp; C permaneced en m&iacute; (v. 4a)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; D a&nbsp;&nbsp; p&aacute;mpano no fruto (v. 4b)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; b&nbsp;&nbsp; si no permanece en la vid&nbsp;&nbsp;<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a&rsquo;&nbsp;&nbsp; tampoco vosotros (v. 4c)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; b&rsquo;&nbsp;&nbsp; si no permanec&eacute;is en m&iacute;<\/p>\n<p>A&rsquo; yo soy la vid, vosotros los p&aacute;mpanos (v. 5a)<br \/>&nbsp; B&rsquo;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; b&rsquo; p&aacute;mpano que permanece en m&iacute;, mucho fruto (v. 5b)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a&rsquo; separados de m&iacute;, nada<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp; C&rsquo; el que en m&iacute; no permanece (v. 6)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; D&rsquo; si permanec&eacute;is en m&iacute; (v. 7a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; E a&nbsp;&nbsp; pedid y os ser&aacute; hecho (v. 7b)<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; b Padre glorificado en que llev&eacute;is mucho fruto (v. 8)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y se&aacute;is as&iacute; mis disc&iacute;pulos<\/p>\n<p><strong>Explicaci&oacute;n de la estructura semi&oacute;tica<\/strong><\/p>\n<p>La semi&oacute;tica (ciencia de los signos) estudia la forma en que un texto produce sentido por s&iacute; mismo, independientemente de su historia, su autor, sus destinatarios, y todo lo que se estudia con los m&eacute;todos hist&oacute;rico-cr&iacute;ticos. Al analizar la forma en que un texto est&aacute; construido, o expresado, descubrimos c&oacute;mo es que se produce su efecto de sentido, o sea, con qu&eacute; elementos consigue decir lo que dice y cu&aacute;l es el elemento principal.<\/p>\n<p>Este texto est&aacute; construido en forma de paralelismo sint&eacute;tico (ABCD &ndash; A&rsquo;B&rsquo;C&rsquo;D&rsquo; &ndash; E). En este tipo de paralelismo, el miembro final (E) indica cu&aacute;l ser&aacute; la conclusi&oacute;n al cumplirse todo lo anterior. En este caso, si los disc&iacute;pulos permanecen en su maestro y llevan as&iacute; mucho fruto: 1) sus oraciones ser&aacute;n respondidas; y 2) el Padre es glorificado, porque: a) llevan mucho fruto; y b) prueban ser seguidores de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El vers&iacute;culo 3 no entra en la estructura; es como un par&eacute;ntesis. Es muy probable que efectivamente se trate de una glosa. Las estructuras semi&oacute;ticas tambi&eacute;n nos permiten descubrir los agregados posteriores, que no formaban parte del texto originario.<\/p>\n<p><strong>Aplicaci&oacute;n hermen&eacute;utica<\/strong><\/p>\n<p>L&eacute;on-Dufour dice que el lenguaje utilizado produce una &ldquo;fusi&oacute;n de horizontes&rdquo; (como dec&iacute;a Gadamer), gracias a la cual el presente de los disc&iacute;pulos coincide con nuestro presente. La situaci&oacute;n de la comunidad jo&aacute;nica simboliza la situaci&oacute;n de las personas creyentes de todos los tiempos.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>De esta forma, nos vemos reflejados y reflejadas en esos p&aacute;mpanos que se mantienen unidos a la vid, tal como nosotros y nosotras nos mantenemos unidos a nuestro maestro. Tambi&eacute;n para nosotros y nosotras valen estos consejos de permanecer en Cristo, para ser fruct&iacute;feros y estar en comuni&oacute;n con Dios, haciendo su voluntad.<\/p>\n<h3>Notas:<\/h3>\n<p>1. Xavier L&eacute;on-Dufour, <em>Lectura del evangelio de Juan<\/em>, vol. III (Salamanca: S&iacute;gueme, 1995), 129.<\/p>\n<p>2. Ibid., 131.<\/p>\n<p>3. Ibid., 126-127; Rudolf Schnackenburg, <em>El evangelio seg&uacute;n San Juan<\/em>, vol. IV (Barcelona: Herder, 1987), 163-164; 170.<\/p>\n<p>4. Schnackenburg, Op. Cit., 173-174.<\/p>\n<p>5. Ibid., 170-171.<\/p>\n<p>6. Ibid., 167.<\/p>\n<p>7. L&eacute;on-Dufour, Op. Cit., 127.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto es parte de lo que se conoce como los &ldquo;discursos del adi&oacute;s&rdquo; (13:31-17:26), en los que Jes&uacute;s se despide de sus disc&iacute;pulos antes de la pasi&oacute;n. Son exclusivos del evangelio de Juan, es decir, no est&aacute;n en los otros evangelios. Se componen de dos discursos (13:31-14:31; 15:1-16:33) y una oraci&oacute;n (17:1-26). 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