{"id":29040,"date":"2016-10-04T20:45:23","date_gmt":"2016-10-05T01:45:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-151-8-comentario-por-amaury-tanon-santos\/"},"modified":"2016-10-04T20:45:23","modified_gmt":"2016-10-05T01:45:23","slug":"san-juan-151-8-comentario-por-amaury-tanon-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-151-8-comentario-por-amaury-tanon-santos\/","title":{"rendered":"San Juan 15:1-8 Comentario por Amaury Ta\u00f1\u00f3n-Santos"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Los pr&#243;ximos tres domingos son los &#250;ltimos domingos del Tiempo Pascual o de la Resurrecci&#243;n.<\/p>\n<p>Esta temporada lit&#250;rgica no es meramente el tiempo entre la Resurrecci&#243;n y Pentecost&#233;s, sino que sirve como oportunidad de repaso. Desde adviento, las congregaciones que siguen con alguna disciplina el leccionario com&#250;n revisado han tenido la oportunidad de considerar el desarrollo de la vida de Jes&#250;s desde la perspectiva de los evangelios. Pero no s&#243;lo sobre la vida y ministerio del Se&#241;or, sino estos hilvanados con textos prof&#233;ticos o de la historia jud&#237;a, con salmos, y con ep&#237;stolas o textos hist&#243;ricos de la iglesia del siglo primero. A la altura que nos encontramos en la narrativa que ha desarrollado el leccionario ya estamos llegando a las postrimer&#237;as de la temporada de la recordaci&#243;n, para adentrarnos a la temporada de la proclamaci&#243;n &#8212; El Tiempo Ordinario, o el Tiempo de la Iglesia.<\/p>\n<p>La narrativa en Juan 15 nos ubica en medio de una serie de discursos que el Se&#241;or compartiera con sus disc&#237;pulos justo antes de los sucesos de la pasi&#243;n. Esta ubicaci&#243;n sugiere cierto sentido de urgencia, es decir, este es el &#250;ltimo momento para compartir con los disc&#237;pulos esas ense&#241;anzas que les preparar&#225;n para la prueba de la pasi&#243;n, y para lo complicado del ministerio al que han sido llamados. Respecto al tiempo lit&#250;rgico, parecer&#237;a al rev&#233;s. Pero respecto a la expectativa del Tiempo Ordinario, ese momento en el calendario lit&#250;rgico en el que somos enviados a proclamar, existe el mismo sentido de urgencia. Las lecciones en Juan 15 al 17 son las &#250;ltimas tres lecciones que los\/as predicadores\/as tenemos (en el calendario lit&#250;rgico) antes de Pentecost&#233;s para hablar del c&#243;mo y del porqu&#233; del llamado apost&#243;lico que Dios le recordar&#225; a la iglesia en la celebraci&#243;n de Pentecost&#233;s.<\/p>\n<p>El relato Juan 15:1-8 no es una par&#225;bola &#8212; una historia a trav&#233;s de la cual Jes&#250;s busca representar alg&#250;n aspecto del Reino de los Cielos venido a la tierra en im&#225;genes o lenguaje coloquiales. Jes&#250;s hace una comparaci&#243;n de si mismo buscando una imagen que evoque un sentido de relaci&#243;n y de dependencia, que igualmente ponga en perspectiva la meta apost&#243;lica en medio y\/o a pesar de las circunstancias. Y es que siempre es importante entender las circunstancias, para poder hacer mejor relaci&#243;n y uso de las im&#225;genes provistas:<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; Los disc&#237;pulos de Jes&#250;s estaban experimentando un incrementado sentido de temor dada la actitud de las autoridades religiosas contra Jes&#250;s, y de la inminente traici&#243;n de Judas (y negaci&#243;n de Pedro).<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; La congregaci&#243;n a la que Juan le escribe es una compuesta mayormente del remanente de las iglesias que fundaron los ap&#243;stoles y sus primeros seguidores. Estas congregaciones ten&#237;an la presi&#243;n de la proclamaci&#243;n del evangelio en medio de una persecuci&#243;n religiosa y pol&#237;tica, y de la burla social y cultural de su &#233;poca.<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; Nuestras congregaciones y los contextos en los que servimos y adoramos tienen sus propias circunstancias que informan la manera en que ven el mundo y entienden su capacidad de hacer ministerio.<\/p>\n<p>En medio de todas esas circunstancias Jes&#250;s quiere recordarle a sus disc&#237;pulos (y Juan a su comunidad de fe, y nosotros a las nuestras) cinco cosas que ser&#225;n esenciales al responder al llamado apost&#243;lico:<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; Al igual que Jes&#250;s modelo, el llamado del\/a creyente que est&#225; pasando de ser &#8220;disc&#237;pulo\/a&#8221; a ser &#8220;ap&#243;stol\/a&#8221; es el llamado a &#8220;dar fruto&#8221;. La imagen de dar fruto puede traducirse en dos elementos fundamentales del ministerio de la iglesia: 1) la iglesia est&#225; llamada a hacer buenas obras, y 2) las acciones de la iglesia (sus buenas obras) deben &#8220;nutrir&#8221; a aquellos que son objeto de estas obras.<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; El llamado apost&#243;lico del\/a creyente est&#225; sujeta al reconocimiento de la limitaci&#243;n humana (su finitud), y por lo tanto de su total dependencia de Dios. Esto lo vemos a trav&#233;s de la imagen de la relaci&#243;n entre los p&#225;mpanos, o ramas, con la vid. El p&#225;mpano solo no puede producir ni hojas (refugio) ni uvas (fruto, alimento). De la misma manera, el creyente, por m&#225;s que conozca del evangelio, y por m&#225;s emotiva que haya sido (y contin&#250;e siendo) su relaci&#243;n con Dios, depende absolutamente de Dios para la capacidad de producir fruto.<\/p>\n<p>El p&#225;mpano comparte ciertas capacidades org&#225;nicas con la vid, pero no es vid. El creyente, a trav&#233;s de Jesucristo, comparte ciertos dones con Dios (principalmente la gracia), pero el creyente no es autosuficiente. M&#225;s bien, es dependiente de la divinidad.<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; Es tambi&#233;n importante puntualizar que el p&#225;mpano, como tradicionalmente lo hemos analizado, es representativo del\/a creyente. Pero tambi&#233;n el p&#225;mpano es representativo de la iglesia. F&#237;jese que los p&#225;mpanos (o sarmientos) pueden producir m&#225;s de un ramo de uvas, y tambi&#233;n sostienen hojas. La iglesia est&#225; compuesta de creyentes que, unidos a Cristo (como el p&#225;mpano a la vid) pueden producir fruto, y tambi&#233;n el ambiente necesario para que este sea bueno y &#250;til.<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; Es importante ver que la imagen del p&#225;mpano y la vid, como la presenta Jes&#250;s no s&#243;lo habla de prop&#243;sito, sino que tambi&#233;n habla de mantenimiento. No s&#243;lo hay una vid en la imagen que presenta Jes&#250;s. Tambi&#233;n hay un jardinero (que tradicionalmente se relaciona con Dios Padre o con el Esp&#237;ritu Santo). El creyente y la iglesia no s&#243;lo est&#225;n llamados a dar fruto, sino que Dios los cuidar&#225; y la limpiar&#225; de tal manera que lo innecesario sea removido, dando lugar a regeneraci&#243;n y novedad.<\/p>\n<p>&#8226;&nbsp;&nbsp; Y no s&#243;lo vemos llamado y advertencia en esta imagen, sino que vemos promesa. Seremos disc&#237;pulos de Jes&#250;s y ap&#243;stoles de su mensaje no s&#243;lo porque aprendemos de &#233;l y lo imitamos, sino que vemos promesa de la presencia de Jes&#250;s con nosotros, &#8220;permaneced en m&#237;, y yo en vosotros&#8221; (15.4). No es s&#243;lo una expectativa de producci&#243;n, sino una promesa de ayuda, socorro y fortaleza de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los pr&#243;ximos tres domingos son los &#250;ltimos domingos del Tiempo Pascual o de la Resurrecci&#243;n. Esta temporada lit&#250;rgica no es meramente el tiempo entre la Resurrecci&#243;n y Pentecost&#233;s, sino que sirve como oportunidad de repaso. 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