{"id":29050,"date":"2016-10-04T20:45:47","date_gmt":"2016-10-05T01:45:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1526-27-164b-15-comentario-por-amaury-tanon-santos\/"},"modified":"2016-10-04T20:45:47","modified_gmt":"2016-10-05T01:45:47","slug":"san-juan-1526-27-164b-15-comentario-por-amaury-tanon-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1526-27-164b-15-comentario-por-amaury-tanon-santos\/","title":{"rendered":"San Juan 15:26-27, 16:4b-15 Comentario por Amaury Ta\u00f1\u00f3n-Santos"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Cuando pensamos en la venida del Esp&#237;ritu Santo a aquellos 120 fieles en Jerusal&#233;n (Hch 1:15), pensamos en el relato del evangelista Lucas en su libro de los Hechos (cap. 2).<\/p>\n<p>Lo que es m&#225;s, Lucas no s&#243;lo narra el portentoso suceso pentecostal, sino que narra la profec&#237;a de Jes&#250;s a sus disc&#237;pulos sobre la venida del Esp&#237;ritu Santo durante los d&#237;as despu&#233;s de la resurrecci&#243;n (Hch 1:7-8). Es, seguramente, por el orden narrativo de Lucas que el leccionario ubica las narrativas sobre preparaci&#243;n para el ministerio apost&#243;lico y proclamador en el marco de los pocos d&#237;as en que el Se&#241;or estuvo con sus seguidoras y seguidores despu&#233;s de la resurrecci&#243;n y antes de su ascensi&#243;n.<\/p>\n<p>En este ciclo, sin embargo, lo que nos ocupa para nuestras reflexiones son lecciones del evangelista Juan. En comentarios anteriores hemos considerado un poco porqu&#233; Juan tiene un orden algo distinto en su narrativa evang&#233;lica. Una menci&#243;n al respecto en el serm&#243;n no vendr&#237;a mal, ya que el momento de la predicaci&#243;n se presta ciertamente para proclamar la esperanza del mensaje del evangelio, y tambi&#233;n para disipar dudas que en ocasiones son muy generales en las personas a las que ministramos. Una de esas dudas o cuestiones es si la Biblia habla de una sola verdad, &#191;por qu&#233; hay tantas &#8220;discrepancias&#8221; en los &#243;rdenes narrativos? La lecci&#243;n del evangelio y la celebraci&#243;n que nos ocupar&#225;n en Pentecost&#233;s proveen una oportunidad genial para atender esta cuesti&#243;n de una manera exeg&#233;ticamente responsable, y tambi&#233;n pastoral &#8212; y es haciendo alusi&#243;n a la importancia de la contextualizaci&#243;n de los textos sagrados a la hora de su interpretaci&#243;n, particularmente aquellos que narran hechos medulares para la formaci&#243;n de la identidad misional, pastoral, apost&#243;lica e institucional de la iglesia, como la venida del Esp&#237;ritu Santo. Pero esta contextualizaci&#243;n no es meramente para hacer una cr&#237;tica hist&#243;rica de lo narrado (lo cual es importante), sino tambi&#233;n para identificarnos con las comunidades a quienes se les escribieron estos documentos originalmente &#8212; y de esa manera entender mejor la intenci&#243;n del autor. La narrativa en el evangelio de Juan nos provee una excelente oportunidad para considerar los hechos de la promesa y venida del Esp&#237;ritu Santo sobre los seguidores de Jes&#250;s desde el prop&#243;sito de la relaci&#243;n de la iglesia con la tercera persona de la santa Trinidad.<\/p>\n<p>Una sugerencia que hago, para atar la lecci&#243;n de hoy con la celebraci&#243;n de Pentecost&#233;s, es comenzar leyendo en Juan 20.21-22 antes de la lecci&#243;n que espec&#237;ficamente nos ocupa. De este modo se mantienen las alusiones al evento en el contexto y marco de la narrativa juanina.<\/p>\n<p>Seg&#250;n la narrativa de Juan, la celebraci&#243;n de Pentecost&#233;s va m&#225;s all&#225; de un hecho en un momento particular, a un grupo en particular, en respuesta a una profec&#237;a particular. M&#225;s a&#250;n, Juan parece enmarcar la venida del Esp&#237;ritu Santo en una narrativa distinta a la de un &#8220;don&#8221; o un &#8220;regalo&#8221; de Dios, que es como algunos lo entienden desde la perspectiva paulina. Si comenzamos leyendo Juan 20:21-22, y luego la lecci&#243;n, y posteriormente ubicamos esta lecci&#243;n b&#237;blica en relaci&#243;n a las lecciones de los evangelios de los domingos de la temporada pascual, nos daremos cuenta de que en vez de caminar una narrativa hist&#243;rica hacia el futuro, estamos yendo hacia atr&#225;s. Como dir&#237;an algunos puertorrique&#241;os, vamos &#8220;pa&#8217;tras&#8221;. Lo que es m&#225;s, en la propia narrativa juanina, la lecci&#243;n nos ubica antes de la pasi&#243;n del Se&#241;or, y la venida del Esp&#237;ritu Santo viene justo despu&#233;s de la resurrecci&#243;n. &#191;Cu&#225;l es el prop&#243;sito de Juan?<\/p>\n<p>Perm&#237;tanme sugerirles tres aspectos que me parecen predicables en el marco de la celebraci&#243;n de Pentecost&#233;s, y aplicables a m&#250;ltiples retos y circunstancias de las comunidades latinoamericanas &#8212; residentes o en el exilio:<\/p>\n<p><b>1) La comunidad de Juan en ansiosa espera del fin: <\/b><br \/>\nLa comunidad a la que Juan parece escribirle es la comunidad de cristianos de finales del primer siglo &#8212; la segunda generaci&#243;n de cristianos. Y, tal vez, el mayor conflicto teol&#243;gico con el que se enfrent&#243; esta comunidad fue que el retorno del Se&#241;or por su iglesia no ocurri&#243; en la vida de los cristianos y las cristianas de la primera generaci&#243;n. Necesariamente algo que caus&#243; decepci&#243;n y frustraci&#243;n en las comunidades cristianas antiguas. Se hac&#237;a necesaria una narraci&#243;n que pusiera en evidencia el dolor de la separaci&#243;n (16:5-6), y la promesa de acompa&#241;amiento perpetuo (15:26). Pero m&#225;s precisamente, lo que Jes&#250;s promete es acompa&#241;ar a sus disc&#237;pulas y disc&#237;pulos con su propia esencia. Es decir, no estar&#237;an acompa&#241;ados y acompa&#241;adas por otra cosa\/ente\/persona, sino por &#233;l mismo. Queda la pregunta, sin embargo, &#191;c&#243;mo &#233;l mismo los\/nos va a acompa&#241;ar si &#233;l regresa\/regres&#243; al Padre?<\/p>\n<p><b>2) El Esp&#237;ritu como Parakletos frente al Esp&#237;ritu como un simple don:<\/b><br \/>\nLa tradici&#243;n cristiana desde la que usted como lector o lectora se acerca a las Escrituras y al ministerio informar&#225; mejor esta parte. Lo que deja claro Juan es que el Esp&#237;ritu Santo no es un regalo, sino la manifestaci&#243;n de la continua presencia de Dios en los\/as fieles. Parakletos puede ser traducido de tres maneras, cada una de las cuales describe un aspecto relacional del Esp&#237;ritu con la Iglesia: Defensor, Maestro\/Ayudante y Consolador. Estas tres traducciones est&#225;n claramente representadas en el texto, y retan a la iglesia a una relaci&#243;n continua con Dios y a la proclamaci&#243;n de nuestro testimonio, ahora con la ayuda y gu&#237;a del Esp&#237;ritu Santo &#8212; Dios continuamente en nosotros y nosotras.<\/p>\n<p><b>3) El asunto de la verdad<\/b><br \/>\nVerdad (en gr., aletheia) aparece no menos de 25 veces en el evangelio seg&#250;n Juan, y no pocas veces en la lecci&#243;n de hoy. Jes&#250;s se define a s&#237; mismo como la verdad (14:6). Seg&#250;n el testimonio de Juan, la verdad no es algo que se pueda tener, ni es un simple pronunciamiento. La verdad, en Juan, es amor consumado en acci&#243;n &#8212; de Cristo en el Calvario, y de la Iglesia en su proclamaci&#243;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando pensamos en la venida del Esp&#237;ritu Santo a aquellos 120 fieles en Jerusal&#233;n (Hch 1:15), pensamos en el relato del evangelista Lucas en su libro de los Hechos (cap. 2). 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