{"id":29055,"date":"2016-10-04T20:45:58","date_gmt":"2016-10-05T01:45:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1612-15-comentario-por-nancy-elizabeth-bedford\/"},"modified":"2016-10-04T20:45:58","modified_gmt":"2016-10-05T01:45:58","slug":"san-juan-1612-15-comentario-por-nancy-elizabeth-bedford","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1612-15-comentario-por-nancy-elizabeth-bedford\/","title":{"rendered":"San Juan 16:12-15 Comentario por Nancy Elizabeth Bedford"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Poco antes de su muerte, Jes&uacute;s le expresaba a un grupo de sus seguidores y seguidoras que hubiera querido decirles muchas m&aacute;s cosas, pero que todav&iacute;a no eran capaces de sobrellevarlas ni de aguantarlas (v. 12).<\/p>\n<p>Sin embargo, no hab&iacute;a de terminar all&iacute; la historia. Les (y nos) prometi&oacute; el Esp&iacute;ritu de verdad (v. 13) para ayudarnos a seguir por su camino.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu nos acompa&ntilde;a y nos gu&iacute;a en la verdad de Dios, y cuando llegamos al punto de poderlo &ldquo;sobrellevar&rdquo; nos va dejando participar en algunas de las &ldquo;muchas cosas&rdquo; que quedan por hacer y que de otro modo nos sobrepasar&iacute;an. Nuestro texto, al igual que todo el resto del discurso de Jes&uacute;s (Juan 13:31-16:33) est&aacute; atravesado por la profunda tristeza de quien tiene que despedirse de sus amigos y de sus amigas, y enfrentarse a la muerte. Sin embargo, al mismo tiempo sus palabras destilan el gozo que nace de la esperanza. Jes&uacute;s se alegr&oacute; de poder prometernos la consoladora presencia de su Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>En los vers&iacute;culos anteriores a nuestro pasaje Jes&uacute;s utiliza un nombre especial para describir al Esp&iacute;ritu: &ldquo;el otro Par&aacute;clito&rdquo; (v. 7 que la versi&oacute;n RV95 traduce como &ldquo;Consolador&rdquo;). &ldquo;Par&aacute;clito&rdquo; se ha traducido de muchas maneras, sin que alguna de ellas sea totalmente satisfactoria: Abogado Defensor, Alentador, Consejero, Consolador, Intercesor. Ninguna de las variantes reflejan del todo el hecho de que tanto el Hijo (el Par&aacute;clito) como el Esp&iacute;ritu (el otro Par&aacute;clito) se caracterizan por acompa&ntilde;ar, sustentar y reconfortar a su pueblo como una madre con sus hijos de la manera en la que Dios lo ha prometido (ver Neh 9:20-21 e Is 66:12-13). De hecho, la promesa de la presencia del Esp&iacute;ritu nos llena de vida y de &aacute;nimo, y nos sumerge profundamente en la vida trinitaria.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu toma lo que es del Padre y del Hijo y lo comparte con nosotros y nosotras (vv. 14-15). Al hacerlo, glorifica al Padre y al Hijo. Como bien dijo Ireneo de Lyon, la gloria de Dios es el ser humano viviente (<em>Adversus Haereses<\/em> IV, 20.6) &ndash; y parte importante de la obra del Esp&iacute;ritu es precisamente vivificarnos. El Esp&iacute;ritu creador que renueva la faz de la tierra (Salmo 104:30) se encarga tanto de darnos la vida y de renov&aacute;rnosla. Por el Esp&iacute;ritu, la vida abundante prometida por Jes&uacute;s (Jn 10:10) se actualiza de manera concreta: se &ldquo;hace carne&rdquo; en nuestras sociedades. Cada vez que el Esp&iacute;ritu nos gu&iacute;a a que sequemos una l&aacute;grima, compartamos nuestro pan o luchemos por los derechos de los m&aacute;s d&eacute;biles, tomamos con su ayuda de &ldquo;lo de Jes&uacute;s&rdquo; y glorificamos a Dios (v. 14).<\/p>\n<p>As&iacute; como en el evangelio de Juan, Jes&uacute;s es presentado como &ldquo;el camino, la verdad y la vida&rdquo; (14:6), tambi&eacute;n el Esp&iacute;ritu Santo es el Esp&iacute;ritu del camino, el Esp&iacute;ritu de la verdad y el Esp&iacute;ritu de la vida. Es el Esp&iacute;ritu del <em>camino<\/em> porque nos indica a quienes seguimos a Jes&uacute;s c&oacute;mo debemos proseguir al encontrarnos en nuevos contextos hist&oacute;ricos, nuevas geograf&iacute;as y nuevas situaciones. Es el Esp&iacute;ritu de la<em> verdad<\/em> no solamente porque procede del Padre (15:26) sino tambi&eacute;n porque es el Esp&iacute;ritu de Cristo, en quien descubrimos el car&aacute;cter mismo de Dios y sus buenas intenciones para con su creaci&oacute;n. Es el Esp&iacute;ritu de la<em> vida<\/em> porque nos crea, vivifica y renueva y adem&aacute;s porque donde est&aacute; el Esp&iacute;ritu de Dios, all&iacute; est&aacute; tambi&eacute;n la libertad de Dios que abre espacios para la vida abundante de su creaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nuestro Defensor y Abogado, el Esp&iacute;ritu de la verdad, adem&aacute;s de acompa&ntilde;arnos en nuestro presente, nos abre perspectivas hacia el futuro que nos permiten avanzar. El Esp&iacute;ritu nos &ldquo;har&aacute; saber las cosas que habr&aacute;n de venir&rdquo; (v. 13). No es que el Esp&iacute;ritu nos otorgue alg&uacute;n tipo de poder adivinatorio o que nos prepare un hor&oacute;scopo personalizado. M&aacute;s bien, nos permite discernir, ante las dimensiones de la vida con las cuales nos vamos confrontando, c&oacute;mo proceder con fidelidad por el camino de Jes&uacute;s. El hecho es que nos topamos a diario con situaciones y problemas diferentes a las de los primeros disc&iacute;pulos: la desertificaci&oacute;n y el cambio clim&aacute;tico global, el problema de las armas nucleares, biol&oacute;gicas y qu&iacute;micas, la vigilancia global que permite la tecnolog&iacute;a, la muerte diaria de especies animales y vegetales o la modificaci&oacute;n gen&eacute;tica de la comida que consumimos, por nombrar solamente algunos de los desaf&iacute;os actuales. &iquest;C&oacute;mo hemos de responder como seguidores y seguidoras de Jes&uacute;s, y como comunidades eclesiales, a los desaf&iacute;os particulares de nuestro tiempo? Este pasaje nos promete que Dios no nos abandona en medio de los retos del presente y del futuro. As&iacute; como Jes&uacute;s nos ha comunicado en su vida y en sus palabras el car&aacute;cter del Dios que llama Padre y con el cual todo lo comparte, el Esp&iacute;ritu como nuestro Defensor y Compa&ntilde;ero &ldquo;toma&rdquo; lo de Dios Padre y Dios Hijo y lo comparte con nosotros y nosotras en la medida en que lo necesitemos. No se nos promete que vamos a poder saber todo lo que quisi&eacute;ramos del futuro, pero s&iacute; que a trav&eacute;s de su Esp&iacute;ritu nunca nos faltar&aacute; lo necesario como para discernir el pr&oacute;ximo paso a tomar por el camino de Jes&uacute;s. El Esp&iacute;ritu no obra &ldquo;por su propia cuenta&rdquo; (v. 13) sino en comuni&oacute;n e interacci&oacute;n con el Hijo y el Padre &ndash; y eso nos infunde confianza, porque en Jes&uacute;s hemos podido ver la ternura, la compasi&oacute;n y el compromiso de Dios con su creaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El mejor secreto para poder &ldquo;sobrellevar&rdquo; las dificultades de cada etapa de la vida, as&iacute; como de cargar con el peso de la realidad que a veces nos agobia, es dejarnos sostener por el Esp&iacute;ritu. Al igual que Jes&uacute;s, el Esp&iacute;ritu se compromete &iacute;ntima y concretamente con el mundo para dar a conocer el poder transformador del amor del Dios trino, cuya gloria y alegr&iacute;a es que su creaci&oacute;n sea curada de sus heridas y disfrute de la vida abundante. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poco antes de su muerte, Jes&uacute;s le expresaba a un grupo de sus seguidores y seguidoras que hubiera querido decirles muchas m&aacute;s cosas, pero que todav&iacute;a no eran capaces de sobrellevarlas ni de aguantarlas (v. 12). Sin embargo, no hab&iacute;a de terminar all&iacute; la historia. 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