{"id":29065,"date":"2016-10-04T20:46:23","date_gmt":"2016-10-05T01:46:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-176-19-comentario-por-cristina-conti\/"},"modified":"2016-10-04T20:46:23","modified_gmt":"2016-10-05T01:46:23","slug":"san-juan-176-19-comentario-por-cristina-conti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-176-19-comentario-por-cristina-conti\/","title":{"rendered":"San Juan 17:6-19 Comentario por Cristina Conti"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este pasaje es parte de la oraci&oacute;n que cierra los &ldquo;discursos del adi&oacute;s.&rdquo; Se la conoce como la &ldquo;oraci&oacute;n sacerdotal.&rdquo;<\/p>\n<p>Como toda oraci&oacute;n, est&aacute; llena de &eacute;nfasis, de repeticiones, de efectos. Jes&uacute;s le pide al Padre por sus seguidores y seguidoras; los de entonces y los de todos los tiempos. <\/p>\n<p>En la antig&uuml;edad era frecuente que los discursos de despedida concluyeran con una oraci&oacute;n. En la cultura jud&iacute;a ocurr&iacute;a lo mismo, como se ve en el discurso de Abraham en el Libro de Jubileos,<sup>1<\/sup> que termina con una oraci&oacute;n en favor de Jacob. Otro ejemplo en los evangelios es el discurso de Jes&uacute;s en Lucas 22:14-38, que finaliza con una oraci&oacute;n en favor de Pedro.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p><strong>Algunos temas recurrentes<\/strong><\/p>\n<p>Los dualismos son t&iacute;picos de Juan. En este caso, el texto est&aacute; construido alrededor del dualismo creyentes \/ mundo. Si la oposici&oacute;n fuera iglesia \/ mundo, habr&iacute;a que interpretar &ldquo;mundo&rdquo; como un &aacute;mbito, tal como la iglesia es un &aacute;mbito. En cambio, en este caso, Juan opone &ldquo;creyentes&rdquo; a &ldquo;mundo.&rdquo; Por eso es que hay que entender &ldquo;mundo&rdquo; como grupo de personas, y puesto que los creyentes son las personas que tienen a Dios, el &ldquo;mundo&rdquo; tiene que referirse a las personas sin Dios.<\/p>\n<p>&ldquo;He manifestado tu nombre a los hombres del mundo que me diste&rdquo; (v. 6) significa que Jes&uacute;s les ha revelado a Dios mismo. Justamente la deidad de Jes&uacute;s es una de las isotop&iacute;as<sup><sup>3<\/sup><\/sup> principales del evangelio de Juan, como puede verse tambi&eacute;n en 9:37, en 12:45, en 14:9, donde Jes&uacute;s dice: &ldquo;El que me ha visto a m&iacute; ha visto al Padre,&rdquo; y sobre todo en el pr&oacute;logo (1:1-18). Los jud&iacute;os usaban mucho la expresi&oacute;n hebrea <em>ha Shem <\/em>(el Nombre), como una forma reverente de referirse a Dios, ya que estaba prohibido pronunciar el nombre propio de Dios, YHWH. <\/p>\n<p>&ldquo;Padre Santo&rdquo; (v. 11) es una invocaci&oacute;n muy usada en el evangelio de Juan. &ldquo;Santo&rdquo; no expresa aqu&iacute; uno de los atributos de Dios, sino el hecho de que Dios es el &ldquo;Totalmente Otro,&rdquo; como dec&iacute;a Karl Barth. Dios no pertenece al &aacute;mbito de lo fenom&eacute;nico, como nosotros y nosotras, sino al de lo trascendente.<\/p>\n<p>Santificaci&oacute;n no significa perfecci&oacute;n ni bondad. Tampoco es una cualidad moral, como popularmente se cree. En el lenguaje b&iacute;blico significa separaci&oacute;n, consagraci&oacute;n; estar separado de lo profano y cercano a lo divino. En la medida en que alguien o algo se aproximen a la sacralidad de lo trascendente, se los llama &ldquo;santo.&rdquo;<sup>4<\/sup> <\/p>\n<p>La unidad es otro concepto constante en Juan. Solo en Dios y por la gracia de Dios se puede lograr la unidad.<sup>5<\/sup> La unidad del Padre con el Hijo es la base para la unidad de los creyentes y las creyentes entre s&iacute;, como dice el famoso texto usado por el movimiento ecum&eacute;nico: &ldquo;para que todos sean uno; como t&uacute;, Padre, en m&iacute; y yo en ti, que tambi&eacute;n ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t&uacute; me enviaste&rdquo; (17:21).<\/p>\n<p>El verbo <em>ter&eacute;o<\/em>, que la versi&oacute;n Reina Valera 1995 traduce como &ldquo;guardar&rdquo; y que tambi&eacute;n signfica &ldquo;velar por,&rdquo; &ldquo;preservar,&rdquo; &ldquo;conservar,&rdquo; o &ldquo;mantener,&rdquo; aparece cuatro veces en nuestro texto (en los vv. 6, 11, 12 y 15). El sentido de este verbo cambia cuando est&aacute; acompa&ntilde;ado por una preposici&oacute;n. En los vv. 11 y 12, en que est&aacute; acompa&ntilde;ado por la preposici&oacute;n <em>en <\/em>tiene el sentido de &ldquo;mantener en,&rdquo; mientras que en el v. 15, en que est&aacute; acompa&ntilde;ado por la preposici&oacute;n <em>ek <\/em>(&ldquo;fuera de&rdquo;) significa &ldquo;guardar de.&rdquo;<sup>6<\/sup> Jes&uacute;s pide que sean guardados &ldquo;del mal,&rdquo; o literalmente, &ldquo;del maligno.&rdquo;<sup>7<\/sup> En la oraci&oacute;n del v. 15, cuando Jes&uacute;s dice &ldquo;que los guardes del mal&rdquo; (en el original griego: <em>all&rsquo; h&iacute;na ter&eacute;ses aut&oacute;us ek to&ucirc; ponero&ucirc;<\/em>), se emplea un imperativo aoristo, y esto implica que el Padre a&uacute;n no hab&iacute;a comenzado a guardar del mal a los disc&iacute;pulos.<sup>8<\/sup> Jes&uacute;s pide la protecci&oacute;n del Padre para sus seguidores y sus seguidoras, porque sabe que su pasi&oacute;n est&aacute; cerca.<\/p>\n<p>&nbsp;<strong>Estructuras<\/strong><\/p>\n<p>Juan 17:14-16<\/p>\n<p>&nbsp;A no son <em>ouk eis&iacute;n <\/em>(v. 14b)<br \/>&nbsp;&nbsp; B del mundo <em>ek to&ucirc; k&oacute;smou<br \/><\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C no pido que los saques del mundo (v. 15)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C&rsquo; sino que los guardes del mal<br \/>&nbsp;&nbsp; B&rsquo; del mundo <em>ek to&ucirc; k&oacute;smou <\/em>(v. 16)<br \/>A&rsquo; no son <em>ouk eis&iacute;n<\/em> <\/p>\n<p>Aqu&iacute; hay una estructura en quiasmo, es decir con un centro de dos miembros, a diferencia de las estructuras conc&eacute;ntricas, cuyo centro es una unidad. En la traducci&oacute;n se pierde el quiasmo entre &ldquo;no son&rdquo; y &ldquo;del mundo&rdquo;, que en griego est&aacute;n en posici&oacute;n invertida. Como las estructuras siempre deben hacerse teniendo como base el idioma original, tomamos en cuenta la forma en que el texto est&aacute; expresado en griego. Esta inversi&oacute;n de t&eacute;rminos, en forma de quiasmo entre el comienzo y el final de un pasaje marca claramente el cierre del correspondiente pasaje.<\/p>\n<p>En el medio encontramos un paralelismo antit&eacute;tico<sup>9<\/sup> (C-C&rsquo;): no se trata de que Dios saque del mundo a los creyentes, sino de que los guarde del mal. Esto est&aacute; en paralelo con el Padrenuestro en Mateo 6:13: &ldquo;l&iacute;branos del mal&rdquo; (en el original griego: <em>rh&ucirc;sai hem&acirc;s ap&ograve; to&ucirc; ponero&ucirc;<\/em>). Como dice L&eacute;on-Dufour: &ldquo;El mundo no es intr&iacute;nsecamente malo: por muy oscura que sea su condici&oacute;n de rechazo, sigue siendo objeto del amor preveniente divino y su conversi&oacute;n a Dios es el horizonte de la oraci&oacute;n del Hijo.&rdquo;<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;Juan 17:17-19<\/p>\n<p>A&nbsp;&nbsp; santif&iacute;calos en la verdad (v. 17)<br \/>&nbsp;&nbsp; B&nbsp;&nbsp; tu palabra (en griego: <em>ho l&oacute;gos ho sos<\/em>, que literalmente significa &ldquo;tu palabra la tuya&rdquo;) es verdad<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C&nbsp;&nbsp; como a m&iacute; me enviaste al mundo (v. 18)<br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C&rsquo; tambi&eacute;n yo los envi&eacute; al mundo<br \/>&nbsp;&nbsp; B&rsquo; y por ellos me santifico a m&iacute; mismo (Jes&uacute;s es el <em>l&oacute;gos<\/em>, seg&uacute;n Juan 1:1-2) (v. 19)<br \/>A&rsquo; para que sean tambi&eacute;n ellos santificados en verdad<\/p>\n<p>Otra estructura en quiasmo, en cuyo centro hay un paralelismo sin&oacute;nimo<sup>11<\/sup> entre dos env&iacute;os: el Padre env&iacute;a al mundo al Hijo y, a su vez, el Hijo env&iacute;a al mundo a los disc&iacute;pulos. En los extremos se repite el pedido para que los disc&iacute;pulos sean santificados, es decir, apartados en la verdad. Y la verdad es el <em>l&oacute;gos <\/em>(&ldquo;la palabra&rdquo;) de Dios, o sea Jesucristo,<sup>12<\/sup> quien se santifica y se consagra a s&iacute; mismo para que sus seguidores y seguidoras sean apartados y consagrados en &eacute;l.<\/p>\n<p>Antes de partir, Jes&uacute;s pidi&oacute; al Padre que protegiera y guiara a sus seguidores y seguidoras de todos los tiempos. Poco despu&eacute;s de la ascensi&oacute;n de Jes&uacute;s al cielo, los disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas recibieron el Esp&iacute;ritu Santo. Desde entonces hemos sido guiados y protegidos por Dios mismo a trav&eacute;s de su Esp&iacute;ritu. De esa forma, tambi&eacute;n hemos sido santificados\/as, apartados\/as para Dios.<\/p>\n<h3>Notas:<\/h3>\n<p>1. Libro can&oacute;nico para la iglesia ortodoxa et&iacute;ope, pero ap&oacute;crifo o pseudoep&iacute;grafo para las dem&aacute;s iglesias cristianas.<\/p>\n<p>2. Charles H. Talbert, <em>Reading John. A Literary and Theological Commentary on the Fourth Gospel and the Johannine Epistles <\/em>(New York: Crossroad, 1994), 223.<\/p>\n<p>3. Temas recurrentes que, atravesando todo el evangelio, sirven de ejes de sentido para transmitir un mensaje.<\/p>\n<p>4. Cf. mi art&iacute;culo &ldquo;Santificaci&oacute;n. Uso del t&eacute;rmino en el Nuevo Testamento griego&rdquo;, en Juan Jos&eacute; Barreda Toscano (ed.), <em>Di&aacute;logos de vida. Ensayos teol&oacute;gico-pastorales en homenaje a Jorge A. Le&oacute;n <\/em>(Buenos Aires: Kair&oacute;s, 2006), 65-76.<\/p>\n<p>5. Rudolf Schnackenburg, <em>El Evangelio seg&uacute;n San Juan. Ex&eacute;gesis y Excursus Complementarios <\/em>(Barcelona: Herder, 1987), 189.<\/p>\n<p>6. Xavier L&eacute;on-Dufour, <em>Lectura del Evangelio de Juan<\/em>, vol. III (Salamanca: S&iacute;gueme, 1995), 237n40.<\/p>\n<p>7. &ldquo;El mal,&rdquo; o literalmente &ldquo;el maligno,&rdquo; que en el original griego es <em>to&ucirc; ponero&ucirc;<\/em>, es exactamente la misma expresi&oacute;n que se usa en Mateo 6:13 en el Padrenuestro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>8.&nbsp; La diferencia entre un imperativo aoristo y uno presente es que el aoristo implica justamente que la acci&oacute;n a&uacute;n no ha comenzado. En cambio, el uso de un imperativo presente habr&iacute;a indicado que la acci&oacute;n ya estaba en curso y que se ped&iacute;a que continuara.<\/p>\n<p>9. En el paralelismo antit&eacute;tico, el segundo miembro dice lo contrario al primero.<\/p>\n<p>10. Xavier L&eacute;on.Dufour, Op. Cit., 241.<\/p>\n<p>11. Dos conceptos equivalentes en paralelo.<\/p>\n<p>12. Seg&uacute;n la propia Biblia, la &uacute;nica Palabra de Dios es Jesucristo, el <em>l&oacute;gos <\/em>de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este pasaje es parte de la oraci&oacute;n que cierra los &ldquo;discursos del adi&oacute;s.&rdquo; Se la conoce como la &ldquo;oraci&oacute;n sacerdotal.&rdquo; Como toda oraci&oacute;n, est&aacute; llena de &eacute;nfasis, de repeticiones, de efectos. Jes&uacute;s le pide al Padre por sus seguidores y seguidoras; los de entonces y los de todos los tiempos. En la antig&uuml;edad era frecuente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-176-19-comentario-por-cristina-conti\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Juan 17:6-19 Comentario por Cristina Conti&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29065","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29065"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29065\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}