{"id":29080,"date":"2016-10-04T20:47:04","date_gmt":"2016-10-05T01:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-181-1942-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez\/"},"modified":"2016-10-04T20:47:04","modified_gmt":"2016-10-05T01:47:04","slug":"san-juan-181-1942-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-181-1942-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez\/","title":{"rendered":"San Juan 18:1-19:42 Comentario por Ediberto L\u00f3pez Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En su relato de la crucifixi&oacute;n y resurrecci&oacute;n, el evangelio de Juan nos presenta una versi&oacute;n de un relato muy antiguo de los cristianismos originarios sobre la humillaci&oacute;n y vindicaci&oacute;n de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Ya desde el siglo 19 se ha establecido la teor&iacute;a de las dos fuentes seg&uacute;n la cual Mateo y Lucas usan como fuente en la historia de la pasi&oacute;n a Marcos. A su vez Lucas tiene algunos materiales en la historia de la pasi&oacute;n que nos permiten inferir que conoc&iacute;a otro relato adicional al de Marcos. No obstante, Marcos y Juan no se ten&iacute;an uno al otro, pero ten&iacute;an una serie de materiales comunes que han creado la necesidad de explicarlos a base de una fuente, conocida como &ldquo;la Historia de la Pasi&oacute;n&rdquo;.[1] Las cosas en com&uacute;n que tienen Marcos y Juan incluyen materiales y secuencia narrativa. Los materiales comunes son el arresto de Jes&uacute;s, la vista ante el Sumo sacerdote, la vista ante Pilatos, la crucifixi&oacute;n y el sepulcro vac&iacute;o. Juan y Marcos tambi&eacute;n comparten, pero ubican en lugares distintos, el relato de la unci&oacute;n de Jes&uacute;s, la &uacute;ltima cena (aunque en Juan no se cuenta la instituci&oacute;n de la Cena como tal) y la traici&oacute;n de Judas.&nbsp;<\/p>\n<p>Estas coincidencias entre Marcos y Juan apuntan a un relato oral que les lleg&oacute; a cada uno independientemente, y que parece provenir de los judeocristianos de Jerusal&eacute;n. Esta fuente nos presenta un cristianismo que intenta explicar la muerte y resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s en un esquema de promesa y cumplimiento de la Biblia hebrea. La tumba vac&iacute;a sirve en este esquema para afirmar que Dios vindica a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El evangelio de Juan se distancia del relato com&uacute;n con Marcos en los asuntos propios de la teolog&iacute;a y relato de la comunidad juanina. Algunos cambios sustantivos del relato de Juan son:<\/p>\n<p>1. Juan sit&uacute;a la historia de la pasi&oacute;n luego de cinco cap&iacute;tulos de un largo discurso de despedida de Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>2. Dentro de la historia de la pasi&oacute;n hay una serie de cambios significativos que nos permiten conocer la teolog&iacute;a juanina con mayor precisi&oacute;n.<\/p>\n<p>3. Juan no tiene un relato de la &uacute;ltima cena con la instituci&oacute;n de la cena del Se&ntilde;or en la historia de la pasi&oacute;n, sino que lo ubica en 13:1-17, como preludio del discurso de despedida.<\/p>\n<p>4. El arresto de Jes&uacute;s en Juan es con una cohorte, esto es, alrededor de mil soldados, contrario a Marcos (Mc 14:43) para quien lo efect&uacute;a la guardia del templo. Esto le permite a Juan poner en el arresto una revelaci&oacute;n de Dios en la respuesta de Jes&uacute;s a la pregunta de a qui&eacute;n buscaban. Cuando Jes&uacute;s pronuncia el &ldquo;Yo soy&rdquo; del nombre divino (Ex 3:14), los mil soldados caen a tierra, poniendo de manifiesto qui&eacute;n era Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>5. En Juan, el disc&iacute;pulo que hiere al esclavo del Sumo sacerdote es Sim&oacute;n Pedro. Esto funciona para atenuar las negaciones de Pedro.<\/p>\n<p>6. Juan a&ntilde;ade algunos detalles sobre los personajes del templo que participan en el arresto de Jes&uacute;s y relaciona el arresto con las deliberaciones de los sacerdotes sobre la conveniencia de ejecutar a Jes&uacute;s luego de la resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro (Jn 11:47-53; 18:14).<\/p>\n<p>7. Juan explica que Sim&oacute;n Pedro logra entrar al patio de la casa del Sumo sacerdote gracias a un disc&iacute;pulo an&oacute;nimo que era conocido del Sumo sacerdote y que habla con la portera para hacerlo posible.<\/p>\n<p>8. El interrogatorio de Jes&uacute;s en casa del Sumo sacerdote es un di&aacute;logo m&aacute;s extenso que en la versi&oacute;n de los evangelios sin&oacute;pticos.<\/p>\n<p>9. Juan quita los ultrajes de Jes&uacute;s que seg&uacute;n la tradici&oacute;n sin&oacute;ptica son llevados a cabo por la soldadesca en casa del Sumo sacerdote. Esta burla de Jes&uacute;s se deja para el juicio frente a Pilatos (19:1-3). Del juicio en casa del Sumo sacerdote pasan a Jes&uacute;s al palacio del gobernador Pilatos. Solo Juan menciona que los sacerdotes no entraron al palacio de Pilatos (pretorio) por temor a contaminarse ritualmente porque era el d&iacute;a en que se sacrificaba la pascua. Los sacerdotes presentan sus cargos contra Jes&uacute;s fuera del pretorio.<\/p>\n<p>10. Solo en Juan, Pilatos trata de desligarse del juicio de Jes&uacute;s como un asunto que debe ser tratado conforme a la ley jud&iacute;a. Esto sucede en tres ocasiones en el relato (18:31; 19:6; 19:14).<\/p>\n<p>11. El di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Pilatos es mucho m&aacute;s detallado. La pregunta medular es si Jes&uacute;s es el rey de los jud&iacute;os. Solo en Juan Jes&uacute;s responde con la afirmaci&oacute;n de que su reino no era de este mundo. Tambi&eacute;n es solo en Juan que Jes&uacute;s responde a Pilatos con el tema de la verdad, que es un tema juanino. La respuesta de Pilatos es declarar a Jes&uacute;s inocente.<\/p>\n<p>12. Solo en Juan, Pilatos presenta a Jes&uacute;s como &ldquo;el hombre&rdquo; (19:5) frente a la multitud. Posiblemente el contexto de esta presentaci&oacute;n es la necesidad del evangelista de afirmar la plena humanidad de Jes&uacute;s en contraposici&oacute;n a la teolog&iacute;a de los docetas que negaban su humanidad (I Jn 4:1-3).<\/p>\n<p>13. Solo en Juan, hay una conspiraci&oacute;n de los sacerdotes contra Pilatos en que lo intimidan denunciando a Jes&uacute;s como un subversivo antirromano. Si Pilatos indulta a Jes&uacute;s, alegan los sacerdotes, no es amigo de C&eacute;sar, porque &ldquo;todo el que se hace rey, a C&eacute;sar se opone&rdquo; (19:12).<\/p>\n<p>14. Solo en Juan, Jes&uacute;s se muestra en pleno juicio de ejecuci&oacute;n como el soberano y le indica a Pilatos que no tendr&iacute;a ning&uacute;n poder contra &eacute;l si no le hubiera sido dado de arriba, esto es, de Dios.<\/p>\n<p>15. Solo Juan informa que la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s es en paralelo con la preparaci&oacute;n de la Pascua. Este tema es introducido al comienzo del evangelio en el discurso de Juan el Bautista sobre el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1:29,36).<\/p>\n<p>16. Solo Juan pone en boca de los jefes de los sacerdotes que no tienen m&aacute;s rey que C&eacute;sar.<\/p>\n<p>17. En Juan Jes&uacute;s toma la cruz solo y la lleva hasta el lugar de la crucifixi&oacute;n.<\/p>\n<p>18. Solo en Juan se describe el t&iacute;tulo sobre la cruz como una orden de Pilatos y se dice que fue escrito en hebreo, lat&iacute;n y griego. La crucifixi&oacute;n es un evento c&oacute;smico. Con los tres idiomas del t&iacute;tulo se est&aacute; informando lo sucedido con Jes&uacute;s, aunque de manera ir&oacute;nica, a toda la humanidad entonces conocida, en la cuenca del Mediterr&aacute;neo y hasta el imperio persa. La idea es que la muerte de Jes&uacute;s no es s&oacute;lo un evento que sucede en Judea, sino que tiene implicaciones para toda la humanidad.<\/p>\n<p>19. Solo Juan cuenta que la t&uacute;nica de Jes&uacute;s era &ldquo;sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.&rdquo; La ropa interior de Jes&uacute;s es, pues, similar a la del Jefe de los sacerdotes, porque la ropa interior del sacerdote deb&iacute;a ser de una sola pieza. Quiz&aacute;s Juan est&eacute; comparando de forma ir&oacute;nica a Jes&uacute;s con el Jefe de los sacerdotes y sugiriendo la naturaleza sacerdotal de Jes&uacute;s. En buena teolog&iacute;a reformada, Jes&uacute;s no solo es rey, sino que tambi&eacute;n es sacerdote.<\/p>\n<p>20. Solo Juan tiene el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s, la madre y el disc&iacute;pulo amado. No debemos olvidar que en el relato juanino, los hermanos f&iacute;sicos de Jes&uacute;s no cre&iacute;an en &eacute;l (Jn 7:5). As&iacute; que en Juan, Jes&uacute;s tiene que cumplir con el deber de encargarle a alguien el cuidado de su madre ahora que &eacute;l no va a estar. La tradici&oacute;n cat&oacute;lica y la protestante marchan por caminos distintos en este asunto. Para la tradici&oacute;n cat&oacute;lica, la madre no tiene m&aacute;s hijos, por la doctrina de la virginidad perpetua de la madre. De hecho, tratan de probar con este pasaje que la madre no ten&iacute;a m&aacute;s hijos, porque si no, no tendr&iacute;a sentido dejarla en casa del Disc&iacute;pulo Amado. La tradici&oacute;n protestante, por otra parte asume que la madre ten&iacute;a m&aacute;s hijos (Jn 2:12; 7:3-5), pero como la familia de Jes&uacute;s no cre&iacute;a en &eacute;l (Jn 7:5), esto podr&iacute;a explicar por qu&eacute; Jes&uacute;s tiene que dejar su madre con el Disc&iacute;pulo Amado. Pero podr&iacute;a haber otra explicaci&oacute;n y es la de que la pobreza de la familia del Se&ntilde;or requer&iacute;a que un disc&iacute;pulo con una casa recogiera a la madre. Entonces el dicho en la cruz presenta a la comunidad ideal como una comunidad aferrada a las viudas, los hu&eacute;rfanos y los empobrecidos, no solo en el discurso, sino tambi&eacute;n en la pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>21. Solo Juan tiene el dicho de la sed de Jes&uacute;s en la cruz. El tema del agua y el Esp&iacute;ritu como dos conceptos que se acompa&ntilde;an literariamente es un tema juanino. &nbsp;De hecho, forman un tropo conocido como <em>end&iacute;adis<\/em>, que plantea que un concepto explica al otro y viceversa.&nbsp;De ah&iacute; que los dos conceptos juntos&mdash;agua y esp&iacute;ritu&mdash;expliquen la realidad de la presencia de lo sagrado.&nbsp;El que ha convertido el agua en vino, quien le ha prometido a la mujer samaritana el agua que salta para la vida eterna (Jn 4:14), ahora tiene sed. Es una imagen de la historia de la pasi&oacute;n como iron&iacute;a. Iron&iacute;a porque a primera vista Jes&uacute;s tiene sed, pero los y las lectoras saben que Jes&uacute;s es el que da el agua sagrada del Esp&iacute;ritu. En efecto, Jes&uacute;s promete que &ldquo;de su interior brotar&aacute;n r&iacute;os de agua viva&rdquo; (Jn 7:38) para calmar la sed de quienes crean en &eacute;l. No olvidemos que en una iron&iacute;a, el significado literal difiere del significado profundo. Aunque ahora, en la hora de la pasi&oacute;n, Jes&uacute;s tiene sed, es no obstante quien verdaderamente puede dar el agua del Esp&iacute;ritu.<\/p>\n<p>22. S&oacute;lo Juan tiene esta tercera palabra desde la cruz: &ldquo;&iexcl;Consumado es!&rdquo; Este tema del cumplimiento se menciona por primera vez en el relato de las bodas de Can&aacute; (2:4) y luego en la visita de los griegos a Jes&uacute;s (12:20-23). La muerte en la cruz es el cumplimiento, la forma en que Jes&uacute;s lleva a su culmen el prop&oacute;sito divino.<\/p>\n<p>23. Solo Juan incluye el relato de la apertura del costado de Jes&uacute;s con la lanza y la emisi&oacute;n de sangre y agua. La idea es que el que tiene sed, con su muerte en la cruz, puede dar el agua que sacia la necesidad de la presencia de Dios. El tema de la sangre remite al lenguaje sacrificial introducido con el tema del Cordero de Dios. El agua y la sangre subrayan tambi&eacute;n la plena humanidad del verbo que es Dios. Esta escena concluye con dos citas de la Biblia hebrea: el de la necesidad de que los corderos no tuvieran hueso quebrado (Ex 12:46) y la tradici&oacute;n del profeta Zacar&iacute;as (Zac 12:10) que menciona el imaginario del Mes&iacute;as sufriente y traspasado.<\/p>\n<p>24. El relato concluye con la petici&oacute;n del cad&aacute;ver de Jes&uacute;s para darle un entierro honorable por Jos&eacute; de Arimatea y Nicodemo (v&eacute;ase 3:1-15; 7:50-52). Con esto vemos c&oacute;mo el personaje de Nicodemo ha ido madurando en su fe a trav&eacute;s del evangelio.<\/p>\n<p>Como podemos observar, la escuela juanina tom&oacute; la fuente &ldquo;Historia de la Pasi&oacute;n&rdquo; y la interpret&oacute; desde su perspectiva, con su teolog&iacute;a, y le a&ntilde;adi&oacute; una riqueza que nos sigue impactando despu&eacute;s de tantos siglos. Ahora hace falta que hoy nosotros y nosotras, en imitaci&oacute;n de la escuela juanina, volvamos a interpretar la historia de la Pasi&oacute;n conforme a nuestra audiencia y le presentemos la cruz y su potencial para nuestro tiempo. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf&iacute;a Selecta<\/strong><\/p>\n<p>Abrams, M.H. &ldquo;Irony,&rdquo;134-138 en <em>A Glossary of Literary Terms<\/em>. Forth Worth: Harcourt Brace College Publishers, 1999.<\/p>\n<p>Beasley-Murray, G.R. <em>John. Word Biblical Commentary. <\/em>Nashville, Tenn.: Thomas Nelson Publishers, 1999. &nbsp;<\/p>\n<p>Benoit, P. et. al. <em>Sinopsis de los Cuatro Evangelios. <\/em>Vol I. Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer, 1987.<\/p>\n<p>Brown, R. <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan<\/em>. Vol II. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1978.<\/p>\n<p>Brown, R. <em>La Muerte del Mes&iacute;as. <\/em>Vol II. Pamplona: Verbo Divino, 2006. &nbsp;<\/p>\n<p>Guijarro, Santiago. <em>Los Cuatro Evangelios<\/em>. Madrid: S&iacute;gueme, 2010.<\/p>\n<p>Haenchen, E. <em>John: A Commentary on the Gospel of John. <\/em>Vol II<em>.<\/em> Philadelphia: Fortress Press, 1984.<\/p>\n<p>Marguerat, D. ed. <em>Introducci&oacute;n al Nuevo T<\/em><em>estamento. <\/em>Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer, 2006.<\/p>\n<p>Marguerat, Daniel y Bourqu&iacute;n, Y. <em>C&oacute;mo Leer los Relatos B&iacute;blicos: Iniciaci&oacute;n al An&aacute;lisis Narrativo<\/em>. Santander: Sal Terrae, 2000.<\/p>\n<p>Moloney, F. J. <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan.<\/em> Pamplona: Verbo Divino, 2005. <em>&nbsp;<\/em>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Santiago Guijarro, <em>Los Cuatro Evangelios<\/em> (Madrid: S&iacute;gueme, 2010), 171-180.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su relato de la crucifixi&oacute;n y resurrecci&oacute;n, el evangelio de Juan nos presenta una versi&oacute;n de un relato muy antiguo de los cristianismos originarios sobre la humillaci&oacute;n y vindicaci&oacute;n de Jes&uacute;s. 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