{"id":29081,"date":"2016-10-04T20:47:06","date_gmt":"2016-10-05T01:47:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-181-1942-comentario-por-gilberto-ruiz\/"},"modified":"2016-10-04T20:47:06","modified_gmt":"2016-10-05T01:47:06","slug":"san-juan-181-1942-comentario-por-gilberto-ruiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-181-1942-comentario-por-gilberto-ruiz\/","title":{"rendered":"San Juan 18:1-19:42 Comentario por Gilberto Ruiz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Muchas veces les fascina a mis estudiantes la pregunta de Poncio Pilato a Jes&uacute;s en 18:38: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es la verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>Ellos sienten que Pilato vocaliza una pregunta existencial fundamental en el medio de su intercambio con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Pero desde la perspectiva del cuarto evangelio, Pilato no es un buscador aut&eacute;ntico de la verdad. Si lo fuera, por lo pronto no tendr&iacute;a que hacer esta pregunta.<sup>1<\/sup> En el vers&iacute;culo anterior, Jes&uacute;s le dice: &ldquo;Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz&rdquo; (18:37). Podemos decir que Pilato no es &ldquo;de la verdad&rdquo; porque le hace su pregunta a Jes&uacute;s, quien ha dicho claramente que es &ldquo;la verdad&rdquo; (14:6). Por supuesto que Pilato no estaba presente en el discurso de despedida a sus disc&iacute;pulos en cual Jes&uacute;s dijo esto, pero de todas maneras el Jes&uacute;s de Juan insiste: &ldquo;mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen&rdquo; (10:27). Pilato no es receptivo a la verdad que est&aacute; de pie frente a &eacute;l. &Eacute;l se preocupa por su propio bienestar en relaci&oacute;n con su reputaci&oacute;n como &ldquo;amigo de C&eacute;sar&rdquo; (19:12); no se preocupa por escuchar realmente la voz de Jes&uacute;s durante su interrogaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ni Pilato ni los l&iacute;deres jud&iacute;os pueden ver lo que Juan y sus lectores saben que es la verdad &ndash; que Jes&uacute;s es el rey mesi&aacute;nico que da &ldquo;testimonio de la verdad&rdquo; (18:37). Mis estudiantes, especialmente si son cristianos devotos, a veces preguntan porqu&eacute; los enemigos de Jes&uacute;s, y los l&iacute;deres jud&iacute;os en particular, no pueden ver que Jes&uacute;s es el Mes&iacute;as verdadero, en vistas de que tan obviamente cumple las Escrituras jud&iacute;as, como la pasi&oacute;n seg&uacute;n Juan declara en 19:24 (cf. Sal 22:18), 19:28 (cf. Sal 22:15; 69:21), 19:36 (cf. Sal 34:20) y 19:37 (cf. Zac 12:10).<\/p>\n<p>Pero la pasi&oacute;n seg&uacute;n Juan tambi&eacute;n muestra que era igual de dif&iacute;cil para sus seguidores aceptar a Jes&uacute;s como el Mes&iacute;as de Dios si su vida iba a terminar en la crucifixi&oacute;n. La narraci&oacute;n que nos ocupa comienza con el acto de la traici&oacute;n de Judas (18:2-3), un poco m&aacute;s adelante leemos acerca la triple negaci&oacute;n de Pedro (18:15-18, 25-27), y al pie de la cruz, s&oacute;lo cuatro de los seguidores de Jes&uacute;s est&aacute;n presentes (19:25-27). La traici&oacute;n, la negaci&oacute;n y la ausencia de la mayor&iacute;a de los disc&iacute;pulos en los momentos finales no indican una gran confianza por parte de ellos en que Jes&uacute;s fuera &ldquo;la verdad.&rdquo;<\/p>\n<p>Nos damos cuenta, entonces, de que la respuesta a la pregunta de Pilato &ndash; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es la verdad?&rdquo; &ndash; es f&aacute;cil en un sentido, pero muy dif&iacute;cil en otro. Seg&uacute;n el cuarto evangelista, es f&aacute;cil en el sentido de que Jes&uacute;s revela y encarna la verdad (14:6). Pero es dif&iacute;cil porque la verdad que Jes&uacute;s revela y encarna &ldquo;no es de este mundo&rdquo; (18:36). En la cristolog&iacute;a &uacute;nica del cuarto evangelio, Jes&uacute;s es el Verbo divino que entra en el mundo (1:1-18). Lo que Juan presenta a trav&eacute;s de Jes&uacute;s es un encuentro con una &ldquo;verdad&rdquo; que se confronta con la &ldquo;verdad&rdquo; tal como es vista por quienes habitan el mundo. El desaf&iacute;o presentado por Jes&uacute;s en el cuarto evangelio es que la verdad divina supera los modos humanos de construir la realidad, es decir, las formas en que humanamente se pretende definir la verdad, a las cuales el vocabulario particular del cuarto evangelio designa como &ldquo;el mundo&rdquo; (v&eacute;ase, p.ej., 15:18-19).<\/p>\n<p>En la pasi&oacute;n seg&uacute;n Juan, este conflicto entre la verdad divina y &ldquo;el mundo&rdquo; se desarrolla con respecto a los temas de la violencia y la dignidad real. El impulso de Pedro es hacia la violencia como manera viable para responder a las acciones de los que vienen arrestar a Jes&uacute;s, y por eso le corta la oreja derecha al siervo del Sumo sacerdote (18:10). Aunque no cura la oreja, como lo hace en la pasi&oacute;n seg&uacute;n Lucas (22:51), de todas maneras Jes&uacute;s deja en claro seg&uacute;n el evangelio de Juan que la respuesta de Pedro a la situaci&oacute;n est&aacute; equivocada. La acci&oacute;n de Pedro parece razonable desde el punto de vista de la defensa de un amigo y maestro, pero no est&aacute; de acuerdo con el hecho de que Jes&uacute;s hab&iacute;a de beber &ldquo;la copa&rdquo; que el Padre le hab&iacute;a dado (Juan 18:11). Jes&uacute;s marcha hacia su destino en esta hora cr&iacute;tica (cf. 12:27; 13:1; 17:1). Las negaciones de Pedro ocurren poco despu&eacute;s de que Jes&uacute;s se deja arrestar, indicando la desilusi&oacute;n de Pedro con el enfoque de Jes&uacute;s respecto de su dif&iacute;cil situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En la escena con Pilato, Pilato y sus soldados usan la violencia para burlarse de Jes&uacute;s como rey. Los soldados visten a Jes&uacute;s como un rey con una corona provisional y un manto de p&uacute;rpura (el tinte p&uacute;rpura era caro, y por eso p&uacute;rpura era el color de la &eacute;lite gobernante de Roma) y lo golpean mientras lo hacen. El vers&iacute;culo 19:1 enlaza a Pilato directamente con la violencia, afirmando que &eacute;l mismo azot&oacute; a Jes&uacute;s, aunque hist&oacute;ricamente es dudoso que &eacute;l haya participado. Unos vers&iacute;culos m&aacute;s adelante, Pilato advierte a Jes&uacute;s acerca de la autoridad que tiene sobre &eacute;l (19:10). Pero esta forma de entender la realeza y la autoridad, a trav&eacute;s de violencia y de ciertas formas de vestir, son particulares del Imperio Romano, y aunque el Imperio Romano haya sido muy poderoso en el primer siglo, la del imperio era de todas maneras una forma humana de gobernar que seg&uacute;n Juan estaba en conflicto con la verdad divina. As&iacute; que, a pesar de que Jes&uacute;s adopta el lenguaje de la realeza y la autoridad cuando le habla a Pilato, tambi&eacute;n deja en claro que las realidades detr&aacute;s de estos t&eacute;rminos cuando &eacute;l los usa son muy diferentes de lo que Pilato entiende con estos mismos t&eacute;rminos. El reino de Jes&uacute;s &ldquo;no es de este mundo,&rdquo; y una muestra de este hecho es que &ndash; en contraste con los soldados de Pilato &ndash; no hay una respuesta violenta por parte de los servidores de Jes&uacute;s (18:36).<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, Jes&uacute;s intenta hacerle ver a Pilato que est&aacute; tratando de incluirlo en la categor&iacute;a humana convencional de &ldquo;rey,&rdquo; pero Jes&uacute;s no era un rey como el emperador y los otros gobernantes de Roma. Jes&uacute;s es un rey, pero su prop&oacute;sito en el mundo es &ldquo;dar testimonio de la verdad&rdquo; (18:37). Nosotros y nosotras podemos aclamarlo rey siempre y cuando tengamos presente que Jes&uacute;s un rey muy distinto de los reyes a los que estamos acostumbrados.<\/p>\n<p>Ahora bien, si concluimos este comentario diciendo que el Jes&uacute;s de Juan est&aacute; en contra de la violencia y debe ser separado de la esfera de la pol&iacute;tica, estamos perdiendo el punto central. Estos encuentros narrativos entre Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos y entre Jes&uacute;s y Pilato nos dicen algo m&aacute;s fundamental acerca del encuentro con la verdad divina.<\/p>\n<p>En esta representaci&oacute;n de la pasi&oacute;n, encontramos varias personas a quienes les resulta dif&iacute;cil aceptar el testimonio de la verdad encarnada en Jes&uacute;s. Nuestras propias creencias y actitudes religiosas frecuentemente se mantienen sin desaf&iacute;os. Estamos convencidos y convencidas de que nuestra forma de entender la divinidad y de comprender lo sagrado es la correcta, y que otras formas de expresar la verdad divina o de vivir una vida santa est&aacute;n equivocadas porque no concuerdan con nuestra comprensi&oacute;n de la verdad.<\/p>\n<p>Este es el tipo de pensamiento que habr&iacute;a llevado a Jes&uacute;s a ver la cruz de la manera en que la vieron Pedro y Pilato, como una realidad de la cual uno debe escapar y a la que uno debe evitar por todos los medios necesarios. Confrontar una verdad diferente de nuestras nociones preconcebidas nos va a molestar, pero debemos enfrentar el desaf&iacute;o de ver la realidad de manera diferente a c&oacute;mo la ven&iacute;amos viendo hasta ahora. Si no, seremos como Pilato, que no puede reconocer la verdad delante de &eacute;l. Podemos responder al desaf&iacute;o puesto por la verdad de manera defensiva, desenvainando nuestras espadas, como lo hizo Pedro, y volviendo a nuestras formas previas de entendimiento. O podemos responder con la fe y confianza que tuvo Jes&uacute;s en el Dios de la verdad, siguiendo a Jes&uacute;s hasta el territorio inc&oacute;modo que nos lleva hasta el pie de la cruz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<sup>1<\/sup> Gail R. O&rsquo; Day, &ldquo;The Gospel of John: Introduction, Commentary, and Reflections&rdquo; en vol. 9 de <em>The New Interpreter&rsquo;s Bible<\/em> (ed. Leander E. Keck et al.; Nashville: Abingdon, 1995), 818.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas veces les fascina a mis estudiantes la pregunta de Poncio Pilato a Jes&uacute;s en 18:38: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es la verdad?&rdquo; Ellos sienten que Pilato vocaliza una pregunta existencial fundamental en el medio de su intercambio con Jes&uacute;s. Pero desde la perspectiva del cuarto evangelio, Pilato no es un buscador aut&eacute;ntico de la verdad. Si lo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-181-1942-comentario-por-gilberto-ruiz\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Juan 18:1-19:42 Comentario por Gilberto Ruiz&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29081","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29081"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29081\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}