{"id":29089,"date":"2016-10-04T20:47:28","date_gmt":"2016-10-05T01:47:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1833-37-comentario-por-osvaldo-vena\/"},"modified":"2016-10-04T20:47:28","modified_gmt":"2016-10-05T01:47:28","slug":"san-juan-1833-37-comentario-por-osvaldo-vena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1833-37-comentario-por-osvaldo-vena\/","title":{"rendered":"San Juan 18:33-37 Comentario por Osvaldo Vena"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Luego del arresto en el huerto, Jes&uacute;s es llevado a la casa de An&aacute;s, el suegro del sumo sacerdote Caif&aacute;s, y luego de un corto interrogatorio, es llevado a la casa de Caif&aacute;s, en cuyo patio suceder&aacute; la negaci&oacute;n de Pedro.<\/p>\n<p>Finalmente lo llevan al pretorio para ser interrogado por Pilato, el prefecto romano a cargo del gobierno en Judea, una de cuyas funciones principales era la de mantener el orden. No siempre lo logr&oacute;, pues Pilato era famoso por ofender las sensibilidades religiosas jud&iacute;as, como la vez en que introdujo los emblemas romanos en la ciudad, provocando una reacci&oacute;n social de grandes proporciones; o cuando utiliz&oacute; el dinero de la tesorer&iacute;a del templo para construir un acueducto. Pero en el Evangelio de Juan Pilato parece haber cambiado de actitud, ya que, mostrando respeto a sus costumbres, recibe a las autoridades religiosas fuera del pretorio para evitar que se contaminaran ritualmente y no pudieran comer la Pascua al d&iacute;a siguiente (ver 18:28). &iquest;Habr&aacute; aprendido la lecci&oacute;n? &iquest;O es simplemente otra de sus estrategias pol&iacute;ticas? Es dif&iacute;cil determinarlo con certeza, pero dado que unos a&ntilde;os despu&eacute;s fue destituido de su cargo por el emperador como consecuencia de un incidente en el que utiliz&oacute; innecesariamente la fuerza en contra un grupo de samaritanos, pensamos que su consideraci&oacute;n hacia las autoridades religiosas jud&iacute;as s&oacute;lo se trataba de una maniobra pol&iacute;tica.<\/p>\n<p>Para hablar con Jes&uacute;s, Pilato entra en el pretorio, y para hablar con las autoridades religiosas, sale del mismo. Se desarrolla as&iacute; un di&aacute;logo entre dos grupos en dos lugares f&iacute;sicos diferentes. La primera pregunta que Pilato le hace a Jes&uacute;s es: &ldquo;&iquest;Eres t&uacute; el Rey de los jud&iacute;os?&rdquo; La pregunta es importante porque cualquiera que reclamara para si el t&iacute;tulo de rey sin la autorizacion de Roma era considerado como un revolucionario. La respuesta de Jes&uacute;s es un desaf&iacute;o para su honor: &ldquo;&iquest;Dices t&uacute; esto por ti mismo o te lo han dicho otros de m&iacute;?&rdquo; Obviamente inc&oacute;modo, Pilato le contesta defensivamente que este es un asunto interno jud&iacute;o y que su funci&oacute;n es la de implementar la ley, pero admite que los cargos en contra de Jes&uacute;s han sido hechos por sus coterr&aacute;neos.<\/p>\n<p>El prop&oacute;sito de esta pregunta que el evangelista pone en boca de Jes&uacute;s es determinar qui&eacute;n es responsable por&nbsp;la muerte de Jes&uacute;s: &iquest;los romanos o las autoridades jud&iacute;as? Si bien es cierto que hist&oacute;ricamente la respuesta es simple (fueron los romanos), en el evangelio de Juan los instigadores son las autoridades religiosas. Pilato simplemente accede a sus requerimientos para apaciguarlos. Esto es parte del mensaje juanino de que el Verbo vino a los suyos y estos no lo recibieron (1:11). Tambien se deja entrever aqu&iacute; de manera incipiente el antijudaismo que se manifestar&iacute;a en las comunidades cristianas primitivas.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s entonces vuelve a insistir en el tema del reino y le contesta a Pilato: &ldquo;Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelear&iacute;an para que yo no fuera entregado a los jud&iacute;os; pero mi Reino no es de aqu&iacute;.&rdquo; Esta afirmaci&oacute;n es importante por dos razones. Primero, porque le asegura a Pilato que no habr&iacute;a un conflicto armado entre su grupo y los romanos. &ldquo;Mi concepto de reino es diferente,&rdquo; parece decir Jes&uacute;s. Es un reino que no compite con los reinos terrenales, pues se maneja con valores diferentes. La respuesta de Pilato &ldquo;Luego, &iquest;eres t&uacute; rey?&rdquo; muestra claramente que &eacute;l no pod&iacute;a concebir un reino sin poder&iacute;o militar ni fines econ&oacute;micos. Su modelo de reino era el del imperio romano. Jes&uacute;s ten&iacute;a otro modelo en mente, el reino de Dios. Al igual que en conversaciones con otros individuos en el evangelio (Nicodemo, la mujer de Samaria, etc.), Jes&uacute;s corrige a Pilato y a trav&eacute;s de &eacute;l a los lectores del evangelio, quienes podr&iacute;an tener dudas sobre la naturaleza del reino que Jes&uacute;s hab&iacute;a venido a instaurar.<\/p>\n<p>Esta afirmaci&oacute;n es tambi&eacute;n importante porque el Jes&uacute;s del evangelio de Juan puntualiza la responsabilidad de las autoridades religiosas en el proceso. Es a ellas a quienes es entregado en primer lugar; no a los romanos. La afirmaci&oacute;n de Pilato de que fueron los principales sacerdotes quienes le entregaron a Jes&uacute;s coincide no solamente con el relato (v. 35), sino tambi&eacute;n con los datos hist&oacute;ricos conocidos. Los jud&iacute;os solamente pod&iacute;an sentenciar a muerte a alguien que infringiera la ley jud&iacute;a, como aparentemente fuera el caso de Esteban en Hechos 7, pero no pod&iacute;an sentenciar a muerte a un reo pol&iacute;tico. Y Jes&uacute;s no era simplemente otro maestro de la ley con una opini&oacute;n diferente sobre la misma, sino de un jud&iacute;o radicalizado por la convicci&oacute;n de que el fin escatol&oacute;gico anunciado por los profetas estaba a punto de suceder. En tanto y en cuanto Jes&uacute;s siguiera anunciando la venida del reino de Dios, su ministerio sin duda representaba una amenaza para el poder de Roma.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s le responde a Pilato que nunca se autodefini&oacute; como rey, sino m&aacute;s bien como alguien cuya vocaci&oacute;n de vida (&ldquo;para esto he nacido&rdquo;) y de misi&oacute;n (&ldquo;para esto he venido al mundo&rdquo;) era la de dar testimonio de la verdad. Lo que la versi&oacute;n Reina Valera 1995 traduce en el v. 37 como &ldquo;dar testimonio&rdquo; es en el original griego un verbo en subjuntivo, <em>martureso<\/em>, que connota la idea de posibilidad. El testimonio de la verdad de Jes&uacute;s fue una elecci&oacute;n de vida. &Eacute;l hab&iacute;a elegido ser testigo de la verdad divina y esa elecci&oacute;n es la que lo hab&iacute;a llevado a la situaci&oacute;n en la que se hallaba ahora, a punto de ser ejecutado, o m&aacute;s propiamente, &ldquo;martirizado,&rdquo; participio de un verbo en espa&ntilde;ol que tiene su origen en el verbo griego <em>martureo<\/em> que significa &ldquo;dar testimonio.&rdquo; Luego Jes&uacute;s agrega algo que tiene un significado profundo en el evangelio de Juan: &ldquo;Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz&rdquo; (v. 37). Las personas que conocen la verdad tal como la define Jes&uacute;s oyen su voz, esto es, pertenecen a su familia. En Juan 14:6 Jes&uacute;s se describe a si mismo como el camino, la verdad y la vida. Estas tres expresiones son realmente sin&oacute;nimas y se refieren a una forma de entender a Dios en la que Jes&uacute;s funciona como testigo de la verdad que es Dios. Y n&oacute;tese que Jes&uacute;s a&ntilde;ade en el mismo vers&iacute;culo que nadie viene a Dios si no lo hace a trav&eacute;s de &eacute;l, esto es, si no entiende a Dios como &eacute;l lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Pilato queda perplejo ante la respuesta de Jes&uacute;s y concluye abruptamente la conversaci&oacute;n con aquellas palabras c&eacute;lebres: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es la verdad?&rdquo; (v. 38). Esta pregunta queda resonando en el relato para que los personajes del mismo la respondan. Marta lo hab&iacute;a ya hecho en 11:27 y Tom&aacute;s lo har&aacute; en 20:28, no sin dudas. Los lectores originales del evangelio son igualmente desafiados a definir qu&eacute; es la verdad. El desaf&iacute;o es tambi&eacute;n para los lectores y lectoras contempor&aacute;neos.<\/p>\n<p>Una de las ense&ntilde;anzas m&aacute;s profundas de este pasaje es la idea de reino que Jes&uacute;s vino a anunciar, un reino que, si bien no es pol&iacute;tico, tiene implicaciones pol&iacute;ticas. La iglesia, que deber&iacute;a ser se&ntilde;al del reino, ha acumulado tantas riquezas a trav&eacute;s de los siglos, que se erige hoy como una competidora importante en la lucha por el poder, algo que contradice llanamente lo que Jes&uacute;s dijo: &ldquo;Mi reino no es de este mundo.&rdquo; En muchos sentidos, la iglesia reina en el mundo. De ah&iacute; las implicaciones pol&iacute;ticas. Dado que el poder no es bueno ni malo en s&iacute; mismo, sino que depende de la manera en que se lo utilice, la pregunta es: &iquest;c&oacute;mo utilizar&aacute; la iglesia su poder? &iquest;Lo har&aacute; para prolongar su vida como instituci&oacute;n o para dar vida a los pobres de este mundo? El papa Francisco ha sugerido que esto &uacute;ltimo es lo que constituye la verdadera misi&oacute;n de la iglesia. Ser&iacute;a importante escucharlo, pues recoge de manera muy precisa la idea principal del mensaje y ministerio de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>Recurso Bibliogr&aacute;fico:<\/strong><\/p>\n<p>Horsley, Richard, <em>Jesus and the Spiral of Violence. Popular Jewish Resistance in Roman Palestine<\/em>. San Francisco: Harper &amp; Row, 1987.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego del arresto en el huerto, Jes&uacute;s es llevado a la casa de An&aacute;s, el suegro del sumo sacerdote Caif&aacute;s, y luego de un corto interrogatorio, es llevado a la casa de Caif&aacute;s, en cuyo patio suceder&aacute; la negaci&oacute;n de Pedro. Finalmente lo llevan al pretorio para ser interrogado por Pilato, el prefecto romano a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-1833-37-comentario-por-osvaldo-vena\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Juan 18:33-37 Comentario por Osvaldo Vena&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29089","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29089"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29089\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}