{"id":29101,"date":"2016-10-04T20:47:59","date_gmt":"2016-10-05T01:47:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-201-18-comentario-por-eliseo-perez-alvarez\/"},"modified":"2016-10-04T20:47:59","modified_gmt":"2016-10-05T01:47:59","slug":"san-juan-201-18-comentario-por-eliseo-perez-alvarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-201-18-comentario-por-eliseo-perez-alvarez\/","title":{"rendered":"San Juan 20:1-18 Comentario por Eliseo P\u00e9rez-\u00c1lvarez"},"content":{"rendered":"<p>Este d&iacute;a se rebautiz&oacute; posteriormente como el D&iacute;a del Se&ntilde;or (Ap 1:10) o en lat&iacute;n <em>dominus<\/em> de donde vienen nuestras palabras domingo, do&ntilde;a y don.<\/p>\n<p><strong>(v. 1) El primer d&iacute;a de la semana <\/strong><\/p>\n<p>Las y los primeros cristianos celebraban la Pascua de Resurrecci&oacute;n cada semana; posteriormente se releg&oacute; a una vez al a&ntilde;o. Si la muerte es la vuelta al polvo, la Resurrecci&oacute;n es el regreso del polvo o la redenci&oacute;n de la materia. Por ello la Pascua de Resurrecci&oacute;n coincide con el inicio de la primavera. Asimismo muchas de las primeras pilas bautismales eran octagonales para recordar los siete d&iacute;as de la Creaci&oacute;n y el octavo d&iacute;a de la re-creaci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>(v. 2) La piedra del sepulcro<\/strong><\/p>\n<p>La roca (v. 2) es s&iacute;mbolo de la pesantez c&oacute;smica, de la permanencia de la materia. Parte de la afrenta social consist&iacute;a en dejar insepultos los restos de los crucificados. En este caso las fieras y aves de rapi&ntilde;a eran las primeras en acceder al cad&aacute;ver (v. 3), o la carne dada a los gusanos (<em>caro data vermis<\/em>)<em>.<\/em><sup>1<\/sup> Normalmente arrojaban los sobrantes del cuerpo humano a una fosa com&uacute;n del G&oacute;lgota, huelga decir, considerada impura. En contad&iacute;simas ocasiones un crucificado iba a parar a una tumba. Este es el caso de Jes&uacute;s; pero a&uacute;n as&iacute;, seg&uacute;n Mateo 28:2 hubo un terremoto y de acuerdo con 1 Pedro 3:18-22, el Crucificado baj&oacute; a los infiernos. Esto quiere decir que el entierro de Jes&uacute;s termina con la segregaci&oacute;n de los cementerios. &Eacute;l personalmente echa su suerte con esos seres vilipendiados de ayer y con los inmigrantes de hoy que en lugar del sue&ntilde;o americano terminan en fosas comunes.<\/p>\n<p><strong>(v. 5) &ldquo;<\/strong><strong>&iquest;Por qu&eacute; busc&aacute;is entre los muertos al que vive?<\/strong><strong>&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>El resurrecto es un insurrecto acusado de pervertir a la naci&oacute;n (Lc 23:2,5). Sufri&oacute; la muerte m&aacute;s cruenta ordenada por el imperio, pero Dios lo reivindica: &ldquo;Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra&rdquo; (Mt 28:18). El reino de Dios prevaleci&oacute; ante Babilonia, Asiria, Persia (Dn 2:44) y ahora frente a Roma.<\/p>\n<p>La <em>pax romana<\/em> se escud&oacute; en una campa&ntilde;a publicitaria omnipresente mostrando su lado benevolente, a trav&eacute;s de im&aacute;genes, monedas, monumentos, literatura, inscripciones, fiestas&hellip; Pero el Nazareno no le sigui&oacute; el juego. Cuando unos mensajeros le advirtieron que Pilato mezcl&oacute; sangre galilea con v&iacute;ctimas ofrecidas (Lc 13:1), Jes&uacute;s no se amilan&oacute;. En lugar de ello practic&oacute; la desobediencia civil. De ah&iacute; que sus seguidores optaban por arreglar sus querellas entre s&iacute; y no ante la corte (1 Co 6:1-6); no se somet&iacute;an a Roma (Ro 12); sab&iacute;an que bajo el reinado de Ner&oacute;n era mejor no picarle al avispero (Ro 13); deb&iacute;an ponerse &ldquo;serpientes&rdquo; (Mt 10:16); confesaban que Roma no era absoluta aunque tuviera poder sobre los cuerpos (Lc 12:4).<\/p>\n<p>La comunidad latina pondera su dignidad precisamente en un contexto deshumanizante. Resiste, lucha, empuja el reino de Dios y su justicia. Celebra al Jes&uacute;s redivivo pues, de otra manera, lo volver&iacute;a a crucificar (Heb 6:6).<\/p>\n<p><strong>(v. 7) es necesario&hellip;que sea crucificado<\/strong><\/p>\n<p>Una lectura que no toma en cuenta el contexto hist&oacute;rico-pol&iacute;tico desemboca en la doctrina de la expiaci&oacute;n: la muerte del Hijo de Dios era lo &uacute;nico que pod&iacute;a satisfacer la justicia divina por el pecado humano. Aunque dicho dogma alcanz&oacute; su m&aacute;ximo esplendor en el siglo XI con Anselmo de Canterbury, ya hay resabios del mismo empezando con Pablo: &ldquo;Cristo muri&oacute; por nuestros pecados, conforme a las Escrituras&rdquo; (1 Co 15:3). Mateo (26:28) asimismo regresa al sistema de pureza del templo, al hablar de la sangre de Cristo derramada en la cruz como pago de los pecados de los escogidos, y todo ello con un lenguaje centrado en el sacrificio. Torciendo tambi&eacute;n el sentido original de la crucifixi&oacute;n del Galileo, Caif&aacute;s se la lleva a su parcela del oportunismo pol&iacute;tico: &ldquo;nos conviene que un hombre muera por el pueblo&rdquo; (Jn 11:49-50; 18:12). &nbsp;<\/p>\n<p>No nos llamemos a enga&ntilde;o. Jes&uacute;s muere en manos del tirano Pilato y de su c&oacute;mplice Caif&aacute;s. La cruz no representa al dios s&aacute;dico &aacute;vido de sangre inocente, sino la entrega total de Jes&uacute;s por los pobres. Sin propon&eacute;rselo la misma la resurrecci&oacute;n traslad&oacute; el &eacute;nfasis de la predicaci&oacute;n del Reino de Dios hacia la persona de Jes&uacute;s: &ldquo;el proclamador result&oacute; proclamado,&rdquo; &ldquo;el iconoclasta se convirti&oacute; en &iacute;cono&rdquo;. Hubo que esperar hasta que Marcos 4 resucitara a Jes&uacute;s como el sembrador del Reino de Dios.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Cargarle la tinta al Mensajero divino tambi&eacute;n dispers&oacute; nuestra atenci&oacute;n respecto a la mitad del cielo, es decir, las mujeres.<\/p>\n<p><strong>Palabra de mujer<\/strong><\/p>\n<p><strong>(vv. 9, 10, 11) &ldquo;dieron nuevas de todas estas cosas&hellip;Mar&iacute;a Magdalena, Juana y Mar&iacute;a, madre de Jacobo y las dem&aacute;s&hellip;.No las creyeron&rdquo;<\/strong><\/p>\n<p>No era privativo de Jes&uacute;s el tener disc&iacute;pulas; tambi&eacute;n las incluyeron los epic&uacute;reos, estoicos, c&iacute;nicos, pitag&oacute;ricos, terapeutas, esenios, Juan el Bautista, celotes&hellip; Sin embargo hay una diferencia sustancial: Jes&uacute;s las incorpora como co-iguales. D&iacute;galo si no el hecho de honrarlas como las primeras proclamadoras de las buenas noticias de su resurrecci&oacute;n y del Reino de Dios. D&iacute;galo si no el papel protag&oacute;nico de mujeres como Mar&iacute;a Magdalena (v. 10), la &ldquo;Ap&oacute;stola de los ap&oacute;stoles&rdquo;, la primera cristiana, quien primero presenci&oacute; y predic&oacute; la Resurrecci&oacute;n, la primera profesora de los ap&oacute;stoles, una de las primeras disc&iacute;pulas. En resumidas cuentas: la disc&iacute;pula amada.<\/p>\n<p>Tengamos presente que la predicaci&oacute;n femenina corri&oacute; el riesgo de tergiversarse. Con una mano en la cintura pudieron aplicarles el decreto imperial del siglo primero que declaraba la pena capital a las amistades del difunto cuyo cuerpo fuera robado.<\/p>\n<p>Desde la boca del sepulcro hasta la boca de la comunidad de los disc&iacute;pulos, las mujeres predican a voz en cuello que Roma, el legalismo, el ritualismo y la hostilidad del templo-Estado no tienen la &uacute;ltima palabra. Lo que se impone es la hospitalidad y compasi&oacute;n del Reino de Dios. Como seguidores de Jes&uacute;s tenemos que aprender a no descalificar a las mujeres; a no considerar el episodio de la tumba vac&iacute;a como una invenci&oacute;n o cuesti&oacute;n de mujeres; a sacudirnos de las estructuras jer&aacute;rquicas de los reinos de este mundo.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>1<\/sup>Rub&eacute;n Dri, <em>El movimiento antiimperial de Jes&uacute;s; Jes&uacute;s en los conflictos de su tiempo<\/em>, Buenos Aires: Biblos, 2005, 244.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>Robert T. Fortna, &ldquo;The Gospel of John and the Historical Jesus&rdquo; en Roy W. Hoover (ed) <em>Profiles of Jesus, <\/em>Santa Rosa, CA: Polebridge Press, 2002, 225.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este d&iacute;a se rebautiz&oacute; posteriormente como el D&iacute;a del Se&ntilde;or (Ap 1:10) o en lat&iacute;n dominus de donde vienen nuestras palabras domingo, do&ntilde;a y don. 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