{"id":29116,"date":"2016-10-04T20:48:39","date_gmt":"2016-10-05T01:48:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-2019-31-comentario-por-joel-morales-cruz\/"},"modified":"2016-10-04T20:48:39","modified_gmt":"2016-10-05T01:48:39","slug":"san-juan-2019-31-comentario-por-joel-morales-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-2019-31-comentario-por-joel-morales-cruz\/","title":{"rendered":"San Juan 20:19-31 Comentario por Joel Morales Cruz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este texto se puede leer como el complimiento de los temas que el autor del evangelio propuso en el cap&iacute;tulo 14, el discurso final de Jes&uacute;s en el aposento alto antes de su arresto que toma el lugar de la Santa Cena que se halla en los otros evangelios.<\/p>\n<p>Empezamos con los disc&iacute;pulos, escondidos a puertas cerradas por temor a las autoridades que hab&iacute;an arrestado al Se&ntilde;or unos d&iacute;as antes. En este primer d&iacute;a Juan ya nos ha dicho que los &aacute;ngeles le anunciaron a Mar&iacute;a Magdalena la resurrecci&oacute;n, que Pedro y el disc&iacute;pulo amado fueron a la tumba vac&iacute;a, e incluso que el Se&ntilde;or se le apareci&oacute; a Mar&iacute;a para consolarla y enviarle un mensaje a los disc&iacute;pulos. Pero eso no fue suficiente para calmar los temores de los disc&iacute;pulos. Como tambi&eacute;n nos pasa a muchos de nosotros y de nosotras, hemos o&iacute;do las buenas nuevas, pero los retos y peligros del d&iacute;a a veces conspiran para abrumarnos.<\/p>\n<p>En esta escena Jes&uacute;s entra al cuarto de repente y, sorprendi&eacute;ndolos, les anuncia paz (cf. 14:27). Al aclarar que las puertas estaban cerradas, el evangelio de Juan quiz&aacute;s est&aacute; queriendo subrayar la naturaleza sobrenatural del cuerpo resucitado de Jes&uacute;s&mdash;un cuerpo que ya no contaba con los l&iacute;mites humanos. Sin embargo, les muestra las heridas de su muerte, confirm&aacute;ndoles su identidad (cf. Juan 14:19-20), confirm&aacute;ndoles que era el mismo Se&ntilde;or que hab&iacute;an visto sufrir y morir. Les confiere la misi&oacute;n apost&oacute;lica de ir al mundo a proclamar el evangelio. Mientras que el escritor de Lucas-Hechos pone la venida del Esp&iacute;ritu Santo a los cincuenta d&iacute;as despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n, quiz&aacute;s para que coincida con la fiesta de Pentecost&eacute;s\/<em>Shavuot<\/em> (la cual en la tradici&oacute;n jud&iacute;a celebra el don de la Ley en el Monte Sina&iacute;), aqu&iacute; Jes&uacute;s, cumpliendo lo que prometi&oacute; en 14:15-18, confiere el Esp&iacute;ritu Santo. La declaraci&oacute;n acerca del perd&oacute;n de pecados se ha de entender en este contexto como un poder o una autoridad dada a todos los que son llenos del Esp&iacute;ritu. Este texto parece una combinaci&oacute;n de Lucas 24:47-49, donde la predicaci&oacute;n del Evangelio (cf. Juan 15:26) est&aacute; unida al perd&oacute;n de pecados, y de Mateo 16:19 y 18:18, donde el poder de atar o desatar ciertas reglas de la asamblea es dado a Pedro y a los disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>La siguiente secci&oacute;n del texto que trata acerca de Tom&aacute;s parece apartada de la secci&oacute;n anterior. Pero en verdad las dos narrativas miran hacia el futuro&mdash;el tiempo presente desde punto de vista del autor y del lector, cuando la iglesia ya no experimenta apariciones del Se&ntilde;or ni el testimonio vivo de los primeros ap&oacute;stoles. La historia de Tom&aacute;s es contada para ayudar a todos futuros creyentes que no vieron al Se&ntilde;or con sus propios ojos. Tom&aacute;s, a quien Juan hab&iacute;a presentado como un seguidor comprometido a morir con el Se&ntilde;or (11:16), sin duda hab&iacute;a sentido la ejecuci&oacute;n de su Se&ntilde;or y se entiende su incredulidad. Un Mes&iacute;as crucificado&mdash;ejecutado a las manos del estado&mdash;era un Mes&iacute;as que hab&iacute;a fallado, y por definici&oacute;n, no era Mes&iacute;as. Uno puede imaginarse el trauma emocional, mental, y espiritual de haber visto c&oacute;mo el Mes&iacute;as con quien se hab&iacute;a caminado por tres a&ntilde;os era ejecutado como criminal. Pero Jes&uacute;s quiebra las expectativas de Tom&aacute;s y de todas las personas que dudan acerca de su identidad. La exclamaci&oacute;n de Tom&aacute;s &ldquo;&iexcl;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o!&rdquo; cierra el c&iacute;rculo para el lector y la lectora, regres&aacute;ndonos al principio del evangelio donde el Verbo que se hizo carne es llamado Dios. Jes&uacute;s es el Cristo, el Mes&iacute;as&mdash;el ungido de Dios. Pero su mesianismo va m&aacute;s all&aacute; de lo que sus contempor&aacute;neos eran capaces de imaginar, cuando s&oacute;lo esperaban un Mes&iacute;as que los librara de Roma. Jes&uacute;s triunfa sobre la muerte y la persona creyente puede estar segura de que el camino de Jes&uacute;s&mdash;de amar al pr&oacute;jimo, de servir al mundo, de dar la vida por otros&mdash;es el m&eacute;todo por cual Dios triunfar&aacute; sobre Roma, Mosc&uacute;, Washington, Wall Street, o cualquier instituci&oacute;n que se oponga al Reino de Dios.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n algunos han notado que nuestro texto lleva ecos de anti-imperialismo. El C&eacute;sar era considerado como se&ntilde;or y dios en los escritos de la era. Quiz&aacute;s aqu&iacute;, el autor del evangelio, escribiendo al fin del primer siglo y consciente del martirio de los ap&oacute;stoles y de las persecuciones que estaban sufriendo los seguidores de Jes&uacute;s bajo Ner&oacute;n, le recuerda a su audiencia que la comunidad de Jes&uacute;s est&aacute; encabezada por alguien que es el verdadero Se&ntilde;or y Dios y triunfador sobre la muerte. El hecho de que sean declarados bienaventurados quienes creen la resurrecci&oacute;n sin haber visto o tocado el cuerpo f&iacute;sico de Jes&uacute;s afirma nuestra realidad presente en la que no compartimos su presencia corporal y nos regresa al tema de la parte anterior de este cap&iacute;tulo, el impartir del Esp&iacute;ritu. La comunidad de Jes&uacute;s es la que est&aacute; llena y se deja guiar por el Esp&iacute;ritu Santo; la presencia del Se&ntilde;or es conocida por medio del Esp&iacute;ritu dado en 20:22. La comunidad cristiana, a diferencia de la opini&oacute;n popular, no es un &ldquo;Pueblo del Libro&rdquo; sino un &ldquo;Pueblo del Esp&iacute;ritu.&rdquo; Es un pueblo que es llamado a seguir adelante atento a la voz del Esp&iacute;ritu. En tiempos en los cuales unos tratan de demonizar u deshumanizar a otros, sea por su nacionalidad, raza, clase econ&oacute;mica, religi&oacute;n, orientaci&oacute;n sexual, o identidad de g&eacute;nero, y usan a la biblia o al patriotismo como su &ldquo;prueba,&rdquo; el pueblo de Dios debe mantenerse atento al Esp&iacute;ritu. As&iacute; como los ap&oacute;stoles pudieron ver el movimiento del Esp&iacute;ritu entre los gentiles a pesar de todo lo que hab&iacute;an o&iacute;do en la Ley; as&iacute; como Tom&aacute;s y los disc&iacute;pulos pudieron ver y tocar al Jes&uacute;s resucitado y declararlo &ldquo;&iexcl;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o!&rdquo; a pesar de todas preconcepciones que hab&iacute;an tenido acerca del Mes&iacute;as, as&iacute; tambi&eacute;n el pueblo de Dios ha de mantenerse atento al Esp&iacute;ritu, quien nos recordar&aacute; el camino de Jes&uacute;s y no permitir&aacute; que el temor, las sospechas, o el odio interfieran con la paz que nos da el Se&ntilde;or resucitado. Conforme a lo que nos dice este evangelio en el cap&iacute;tulo 3, el Esp&iacute;ritu sopla &ldquo;de donde quiere&rdquo; (v. 8). El poder y la gracia de Dios se muestran en maneras y en avenidas sorprendentes y a veces, al contrario de lo que esperamos. Los disc&iacute;pulos pudieron ver m&aacute;s all&aacute; de sus esperanzas de que llegara un Mes&iacute;as conquistador. Pedro pudo reconocer el movimiento del Esp&iacute;ritu entre los gentiles inmundos. &iquest;Se mover&aacute; el Esp&iacute;ritu en lugares donde nuestros prejuicios y preconcepciones nos ciegan? &iquest;Podremos reconocer el poder del Resucitado aunque desaf&iacute;e nuestras expectaciones y nuestras ortodoxias? &iquest;Qu&eacute; bendiciones nos perdemos cuando, en el nombre del mismo Dios, nos negamos a ver frutos del Esp&iacute;ritu en personas, movimientos o lugares fuera de nuestra piedad?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto se puede leer como el complimiento de los temas que el autor del evangelio propuso en el cap&iacute;tulo 14, el discurso final de Jes&uacute;s en el aposento alto antes de su arresto que toma el lugar de la Santa Cena que se halla en los otros evangelios. 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