{"id":29118,"date":"2016-10-04T20:48:43","date_gmt":"2016-10-05T01:48:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-2019-31-comentario-por-gilberto-ruiz\/"},"modified":"2016-10-04T20:48:43","modified_gmt":"2016-10-05T01:48:43","slug":"san-juan-2019-31-comentario-por-gilberto-ruiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-2019-31-comentario-por-gilberto-ruiz\/","title":{"rendered":"San Juan 20:19-31 Comentario por Gilberto Ruiz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Pascua es la temporada m&aacute;s alegre en el calendario de la iglesia.<\/p>\n<p>Las iglesias se adornan maravillosamente con flores y los servicios de adoraci&oacute;n rebosan de alabanza, gratitud y m&uacute;sica muy animada. En medio del ambiente festivo de Pascua, es f&aacute;cil olvidar lo dif&iacute;cil que puede ser tener fe. No todas las temporadas de nuestras vidas est&aacute;n llenas de alegr&iacute;a y celebraci&oacute;n. <\/p>\n<p>Juan 20:19-31 ocurre dentro de un contexto pascual. El pasaje relata las experiencias de los disc&iacute;pulos en presencia de Jes&uacute;s resucitado, el Jes&uacute;s a quien la iglesia celebra durante la Pascua. Pero la manera en que relata estas experiencias evidencia que la fe en Jes&uacute;s resucitado no significa solamente tener la fe en que Jes&uacute;s ha resucitado durante la temporada pascual. Significa tambi&eacute;n que debemos entender que esta fe es un proceso que se enfrenta a dificultades y que requiere renovaci&oacute;n continua por toda la vida de uno. <\/p>\n<p>Al comienzo de este pasaje, encontramos a los disc&iacute;pulos encerrados en una habitaci&oacute;n &ldquo;por miedo de los jud&iacute;os&rdquo; (v. 19). El evangelio de Juan presenta a los l&iacute;deres jud&iacute;os como los enemigos principales de Jes&uacute;s durante su vida, pero no est&aacute; claro por qu&eacute; raz&oacute;n los disc&iacute;pulos tem&iacute;an a estas autoridades ahora que Jes&uacute;s ya no estaba. La atenci&oacute;n de los l&iacute;deres jud&iacute;os se centr&oacute; en Jes&uacute;s, y seg&uacute;n ellos, ya no hab&iacute;a que preocuparse por &eacute;l. El detalle de que los disc&iacute;pulos est&aacute;n con miedo parece estar dirigido m&aacute;s que nada a la comunidad jo&aacute;nica, que probablemente experiment&oacute; alguna persecuci&oacute;n por parte de vecinos jud&iacute;os que no aceptaron a Jes&uacute;s como el Mes&iacute;as. Saber que tambi&eacute;n los disc&iacute;pulos ten&iacute;an que tener cuidado con las autoridades jud&iacute;as quiz&aacute;s le daba a los miembros de la comunidad jo&aacute;nica un sentido de solidaridad con los disc&iacute;pulos y &aacute;nimo para mantener su fe. <\/p>\n<p>A pesar de que las puertas est&aacute;n cerradas, Jes&uacute;s revela su presencia entre los disc&iacute;pulos. Es una presencia marcada por la paz (v. 19) y por vida nueva en el lugar de las marcas de la muerte en sus manos y su costado (v. 20). La presencia de Jes&uacute;s convierte el miedo de los disc&iacute;pulos en alegr&iacute;a. Como lo hacemos nosotros y nosotras hoy en d&iacute;a durante la temporada de Pascua, los disc&iacute;pulos &ldquo;se regocijaron&rdquo; ante la presencia de Jes&uacute;s resucitado (v. 20). <\/p>\n<p>Pero en este momento vemos que Jes&uacute;s entiende que este esp&iacute;ritu de alegr&iacute;a se puede deste&ntilde;ir. &Eacute;l les ofrece la paz por segunda vez (v. 21). La primera oferta de paz fue en respuesta al miedo de los disc&iacute;pulos. Esta segunda oferta se presenta como una respuesta a la alegr&iacute;a de los disc&iacute;pulos. La implicaci&oacute;n para los creyentes cristianos y las creyentes cristianas es que la paz de Jes&uacute;s penetra la vida entera del disc&iacute;pulo, tanto en los tiempos buenos como en los malos. No siempre vamos a experimentar temporadas de alegr&iacute;a en nuestras vidas, y este relato del cuarto evangelio nos recuerda que la paz de Jes&uacute;s est&aacute; ah&iacute; para nosotros y nosotras en todos los tiempos. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s les otorga a los disc&iacute;pulos el Esp&iacute;ritu Santo (vv. 22-23). Para ser m&aacute;s precisos, Jes&uacute;s sopla para darles el Esp&iacute;ritu, record&aacute;ndonos el acto de Dios cuando sopl&oacute; &ldquo;aliento de vida&rdquo; en la nariz de Ad&aacute;n (Gn 2:7). La entrega del Esp&iacute;ritu a los disc&iacute;pulos tambi&eacute;n nos recuerda la entrega que hizo Jes&uacute;s de su esp&iacute;ritu desde la cruz (Jn 19:30). De nuevo, la imagen es la de un Esp&iacute;ritu Santo que est&aacute; presente en la comunidad cristiana en los momentos de la vida nueva (la creaci&oacute;n de Ad&aacute;n) y en los momentos de sufrimiento y muerte (la cruz). Es un Esp&iacute;ritu que puede acompa&ntilde;ar a los miembros de la comunidad durante todas las etapas de la vida. <\/p>\n<p>El relato de la incredulidad de Tom&aacute;s (vv. 24-28) es el incidente m&aacute;s conocido de este pasaje. Tom&aacute;s no estaba presente cuando Jes&uacute;s se les apareci&oacute; a los disc&iacute;pulos por primera vez seg&uacute;n los vv. 19-23, y cuando se le dijo lo que hab&iacute;a ocurrido, &eacute;l insisti&oacute; en que no iba a creer hasta que no viera a Jes&uacute;s por s&iacute; mismo y tocara las marcas de muerte que Jes&uacute;s les mostr&oacute; a los otros disc&iacute;pulos. <\/p>\n<p>Tenemos la tendencia de ver la demanda de Tom&aacute;s negativamente, pero desde el punto de vista del cuarto evangelio, querer ver no es en s&iacute; mismo algo malo, y de hecho puede ser parte del proceso para llegar a la fe en Jes&uacute;s.<sup>1<\/sup> Seg&uacute;n Juan, la creencia basada &uacute;nicamente en haber visto los milagros de Jes&uacute;s es inferior (2:23-25), pero la creencia basada en haber visto a Jes&uacute;s en su gloria es una respuesta deseable al encuentro con Jes&uacute;s (1:14, 34). Incluso aqu&iacute;, en este pasaje, vemos que cuando los disc&iacute;pulos le dicen a Tom&aacute;s lo que ha sucedido, lo formulan en t&eacute;rminos de haber visto al Se&ntilde;or (v. 25). El deseo de ver a Jes&uacute;s que tiene Tom&aacute;s es entendible y las palabras de Jes&uacute;s en el v. 29 no necesariamente se&ntilde;alan que Tom&aacute;s haya hecho algo malo. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s, despu&eacute;s de ver a Jes&uacute;s resucitado, Tom&aacute;s realiza una confesi&oacute;n cristol&oacute;gica m&aacute;s completa que la de cualquier otro personaje del Evangelio (aparte de Jes&uacute;s) con su exclamaci&oacute;n: &ldquo;&iexcl;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o!&rdquo; (v. 28). En el pr&oacute;logo del cuarto evangelio, el narrador equipara a Jes&uacute;s con Dios (1:1) y Jes&uacute;s hace varias declaraciones que proclaman su igualdad con Dios (p.ej. 5:17-18; 10:30). Pero aqu&iacute;, al final del evangelio de Juan (muchos eruditos creen que el cuarto evangelio originalmente se terminaba en 20:31), un seguidor de Jes&uacute;s que ha visto y presenciado la obra de Jes&uacute;s en el mundo durante su ministerio, llega a la creencia completa en Jes&uacute;s como Se&ntilde;or y Dios. Lo que esto nos muestra es que la creencia en Jes&uacute;s no significa s&oacute;lo estar convencidos y convencidas de que Jes&uacute;s es Se&ntilde;or en un cierto momento, sino que es un proceso continuo que con el tiempo se puede expresar de manera m&aacute;s plena y completa. <\/p>\n<p>El proceso de maduraci&oacute;n en la fe tambi&eacute;n es el tema de los &uacute;ltimos vers&iacute;culos de este pasaje (vv. 30-31). El prop&oacute;sito del evangelio de Juan se revela en el v. 31. Pero determinar el prop&oacute;sito preciso intentado por el v. 31 ha sido un tema de mucho debate, a causa de que la evidencia textual nos da dos posibilidades para la frase en que se revela el objetivo del Evangelio (&ldquo;para que cre&aacute;is,&rdquo; dice la versi&oacute;n Reina Valera 1995). Una posibilidad es traducir que el Evangelio fue escrito para que podamos &ldquo;llegar a creer&rdquo; y la otra posibilidad es traducir que el prop&oacute;sito del Evangelio es que podamos &ldquo;seguir creyendo.&rdquo; <\/p>\n<p>La primera opci&oacute;n presenta al evangelio como un folleto misional para convertir gente al cristianismo, mientras que la segunda opci&oacute;n significa que la intenci&oacute;n del Evangelio es mantener y reforzar la fe de los que ya creen en Jes&uacute;s. Si la segunda opci&oacute;n (&ldquo;seguir creyendo&rdquo;) se&ntilde;ala la intenci&oacute;n real del evangelio (y yo pienso que s&iacute; lo hace), entonces se nos estar&iacute;a mostrando que el evangelio entiende que la relaci&oacute;n entre el creyente y Cristo es una relaci&oacute;n que requiere una continua renovaci&oacute;n y edificaci&oacute;n. <\/p>\n<p>As&iacute; que est&aacute; muy bien que celebremos nuestra fe en Jes&uacute;s resucitado con gratitud y alegr&iacute;a durante esta temporada de Pascua, pero debemos reconocer tambi&eacute;n que nuestra fe en la resurrecci&oacute;n es un proceso que va m&aacute;s all&aacute; de la alegr&iacute;a que sentimos en la Pascua. No s&oacute;lo tenemos momentos de alegr&iacute;a en nuestra relaci&oacute;n de fe con Dios. Como les pas&oacute; a los disc&iacute;pulos, tambi&eacute;n nosotros y nosotras tenemos momentos de miedo, incredulidad y duda. Pero el poder de nuestra fe en la resurrecci&oacute;n es la insistencia en que la paz de Jes&uacute;s y el don del Esp&iacute;ritu Santo permanecen con nosotros y nosotras siempre y en todo momento y a pesar de todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> D. Moody Smith, <em>John<\/em> (Abingdon New Testament Commentaries; Nashville: Abingdon, 1999), 383-385.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pascua es la temporada m&aacute;s alegre en el calendario de la iglesia. Las iglesias se adornan maravillosamente con flores y los servicios de adoraci&oacute;n rebosan de alabanza, gratitud y m&uacute;sica muy animada. En medio del ambiente festivo de Pascua, es f&aacute;cil olvidar lo dif&iacute;cil que puede ser tener fe. 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