Esperando activamente
Los ojos del Señor recorren toda la tierra, para dar firme apoyo a aquellos cuyo corazón es perfecto para con él. (2 Crónicas 16:9)
Dios tiene como objetivo exaltarse a sí mismo trabajando por los que esperan en él. La oración es la actividad esencial de la espera en Dios: reconocer nuestra impotencia y su poder, pedirle ayuda, buscar su consejo.
Dado que su propósito en el mundo es ser exaltado por su misericordia, es evidente por qué Dios ordena con tanta frecuencia la oración. La oración es el antídoto de la enfermedad de la confianza en uno mismo, que se opone al objetivo de Dios de obtener la gloria trabajando por los que esperan en él.
“Los ojos de Jehová recorren toda la tierra, para dar firme apoyo a aquellos cuyo corazón es perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9). Dios no está buscando personas que trabajen para él, sino personas que le permitan trabajar para ellos.
El evangelio no es un anuncio de búsqueda de ayuda. Tampoco lo es el llamado al servicio cristiano.
Por el contrario, el evangelio nos manda a nosotros a rendirnos y colgar un cartel de «se necesita ayuda» (este es el significado básico de la oración) . Entonces el evangelio promete que Dios obrará por nosotros si lo hacemos.
Él no renunciará a la gloria de ser el Dador.