¿Qué tan bien conoces a Dios?
“He aquí, Dios es grande, y no lo conocemos; el número de sus años es inescrutable.” (Job 36:26)
Es imposible conocer demasiado bien a Dios.
Es la persona más importante que existe. Y esto es porque él hizo todos los demás, y cualquier importancia que tengan se debe a él.
Cualquier fuerza o inteligencia o habilidad o belleza que otros seres tengan proviene de él. En cada escala de excelencia, él es infinitamente más grande que la mejor persona que hayas conocido o de la que hayas oído hablar.
Siendo infinito, es inagotablemente interesante. Es imposible, por tanto, que Dios sea aburrido. Su continua demostración de las acciones más inteligentes e interesantes es volcánica.
Como fuente de todo buen placer, él mismo agrada plena y finalmente. Si no es así como lo experimentamos, estamos muertos, ciegos o sonámbulos.
Por lo tanto, es asombroso el poco esfuerzo que se pone en este mundo para conocer a Dios.
Es como si el presidente de los Estados Unidos viniera a vivir contigo durante un mes, y solo lo saludaras de pasada todos los días más o menos. O como si volases a la velocidad de la luz durante un par de horas alrededor del sol y el sistema solar, y en lugar de mirar por la ventana, jugaras un juego de computadora. O como si te invitaran a ver a los mejores actores, cantantes, atletas, inventores y académicos dar lo mejor de sí, pero te negaras a ir para poder ver la telenovela final de la temporada.
Oremos juntos que nuestro Dios infinitamente grande incline nuestros corazones y abra nuestros ojos para verlo tan plenamente como podamos y busquemos conocerlo más.