La historia de la sabiduría de Salomón
La historia de la sabiduría de Salomón no comienza con 1 Reyes 3 y su pedido de sabiduría.
Tendemos a ver a Salomón como un rey joven en su adolescente, buscando sabiduría porque no sabe nada acerca de gobernar (ver 1 Reyes 3:7). Pero Salomón tenía por lo menos veinte años cuando comenzó a reinar, y no pide sabiduría porque no la tiene. Él pide sabiduría porque ya es sabio.
Recientemente me recordaron que la sabiduría de Salomón aparece antes en 1 Reyes. Cuando David desaparece de la escena, le dice a Salomón que se ocupe de sus enemigos. David quiere que haga con Joab «según tu sabiduría, pero que sus canas no desciendan en paz al Seol». Y en cuanto a Simei, “no lo tengas por inocente, porque eres un hombre sabio; tú sabrás lo que debes hacer con él.”
Así que Salomón actúa de acuerdo a su sabiduría. Hace matar a Joab y pone a Simei bajo arresto domiciliario, y luego lo mata cuando se va de la ciudad. Adonijah también obtiene un indulto, hasta que la estupidez hormonal lo convierte en un peligro. El texto no critica las acciones de Salomón, pero nos muestra cuán difícil fue ser rey.
Cuando Salomón pide sabiduría, no es puramente por ignorancia, sino por perspicacia en sus limitaciones y las dificultades del trabajo. Pide sabiduría por humildad y por preocupación por el pueblo que va a gobernar, porque ya conoce muy bien la dificultad de gobernar al pueblo de Dios.
Asumiendo que la valoración de David sobre su hijo es correcto, el Dios de toda sabiduría toma las habilidades naturales de Salomón y, para citar a un tonto, “las eleva a once”. Y hace lo mismo por aquellos que luchan con limitaciones y dificultades hoy (Santiago 1:2-8).