Comentario de 2 Samuel 5:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia
Entonces vinieron todas las tribus de Israel a David, en Hebrón, y le hablaron diciendo: “He aquí nosotros somos hueso tuyo y carne tuya.
Vinieron todas las tribus. 1Cr 11:1-3; 1Cr 12:23-40.
Henos aquí. 2Sa 19:13; Gén 29:14; Deu 17:15; Jue 9:2; Efe 5:30; Heb 2:14.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
Las tribus vienen a Hebrón a ungir a David sobre Israel, 2Sa 5:1-3.
David, 2Sa 5:4-5.
Toma Sión de los jebuseos, y habita en ella, 2Sa 5:6-10.
Hiram envía embajadores a David, 2Sa 5:11-12.
Le nacen once hijos en Jerusalén, 2Sa 5:13-16.
David, dirigido por Dios, hiere a los filisteos en Baal-perazim, 2Sa 5:17-21.
y de nuevo en las balsameras, 2Sa 5:22-25.
Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico
todas las tribus se refiere a los líderes tribales como ancianos y cabezas de los clanes (2Sa 5:3).
hueso tuyo y carne tuya somos significa «somos tus parientes» (Gén 29:14; Jue 9:2). Los representantes de las tribus de Israel reconocieron su solidaridad como un pueblo.
Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe
2. David, Rey de Juda y de Israel (c.5-20).
David, rey de Israel (5:1-5).
1 Vinieron a David, a Hebrón, todas las tribus de Israel, y hablaron, diciendo: “Hueso tuyo y carne tuya somos; 2 ya antes, cuando reinaba Saúl sobre nosotros, tú sacabas a Israel y entrabas con él. Además, Yahvé te ha dicho: Apacienta mi pueblo y sé el jefe de Israel.” 3Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel a David, a Hebrón; y David hizo con ellos alianza en Hebrón ante Yahvé, y ungieron a David rey sobre todo Israel. 4Treinta años tenía David cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. 5 Reinó en Hebrón, sobre Judá, siete años y seis meses, y treinta y tres años en Jerusalén, sobre todo Israel y Judá.
Todos los acontecimientos históricos convergían a allanar los caminos de acceso de David al trono de Israel. Abner había creado una atmósfera favorable, cuya labor facilitó la escasa personalidad de Isbaal. Desaparecido éste, nadie soñó en entronizar al hijo de Jonatán, inválido a consecuencia de una caída (4:4), ni existía un jefe capaz de reunir a todo Israel bajo su mando. Por lo mismo, una delegación, formada por elementos de todas las tribus de Israel (1Cr 12:24-40), fue enviada a David para concertar con él un pacto, cuyo éxito fue sellado con el trascendental acto de ungir a David por rey sobre todo Israel. Dos unciones habían precedido: una oficial, religiosa, efectuada por Samuel obedeciendo a una orden de Dios (1Sa 16:13); otra popular, por parte de los hombres de Judá (1Sa 2:4). Los embajadores de Israel entran en tratos con David, diciéndole que no es un extraño, sino un israelita como ellos: “Hueso tuyo y carne tuya somos” (Gen 2:23; Gen 29:14; Jue 19:2; 2Sa 19:13-14), unidos a él por vínculos de consanguinidad nacional o de raza y por el afecto que le profesan. No les es extraña su personalidad, que conocen desde hace mucho tiempo: “ayer como antes de ayer” (2Sa 3:17; 1Sa 10:11; 1Sa 14:21, etc.), desde los días de Saúl, en que él prácticamente llevaba los asuntos del reino y, sobre todo, los negocios relacionados con las armas. Los comisionados le eligen. Por rey, por ser esta la voluntad de Dios: “Yahvé te ha dicho: Apacienta a mi pueblo” y sé jefe de Israel. Aquella unción íntima, un secreto, en casa de Isaí (1Sa 16:13) conocióse poco a poco en Israel. Saúl tenía noticia de ella (1Sa 24:21); Abigaíl no duda ¿el hecho (1Sa 25:30), como tampoco Abner (1Sa 3:9). Los embajadores de Israel aludían a esta unción histórica y a las palabras del peut 17:15. Por el pacto convinieron en que Israel reconocería a David por rey, como lo habían hecho antes los de Judá, convirtiéndose, por lo mismo, en rey de Israel y de Judá. Creóse una monarquía dualista, un reino unido, con sus inevitables dimes y diretes, hasta que vino la escisión definitiva después de la muerte de Salomón (1 Re c.12). Por anticipación afirma el texto que el reinado de David, en números redondos, fue de siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén (1Re 2:11). Hacia el año mil antes de Cristo, dos coronas ceñían la cabeza de David: la de Judá y la de Israel. ¿Entraba en el pacto la creación de una capital de los dos reinos más céntrica que la lejana Hebrón?
Toma de Jerusalén (1Re 5:6-16).
6 El rey se dirigió con su gente a Jerusalén, contra los jebuseos, que habitaban la tierra, que dijeron a David: “No entrarás tú aquí; ciegos y rengos bastarán para impedírtelo.” Con lo que querían decir: “Jamás entrará David aquí.” 7 Pero David se apoderó de la fortaleza de Sión, que es la ciudad de David. 8 Pues había dicho: “¿Quién, batiendo al jebuseo, llegará a alcanzar por el túnel a los ciegos y rengos, aborrecidos del alma de David?” Por eso quedó en proverbio: “No entrarán en la casa los ciegos y los rengos.” 9David estableció su residencia en la fortaleza, y la llamó la ciudad de David y edificó en derredor, desde el terraplén para adentro. 10David iba creciendo en poder cada vez más, y Yahvé, Dios Sebaot, estaba con él. 11 Hiram, rey de Tiro, envió a David una embajada y maderas de cedro, carpinteros y canteros, que edificaron la casa de David. 12 Conoció David que Yahvé le había confirmado rey de Israel y que realzaba su reino por amor de Israel, su pueblo. 13Tomó David más concubinas y mujeres en Jerusalén después de venir de Hebrón, y le nacieron hijos e hijas. 14He aquí los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 15Jibjar, Eliua, Nefeg, Jafia, 16 Elisama, Elijada y Elifelet.
Cronológicamente, la toma de Jerusalén debe colocarse después de la victoria sobre los filisteos (v. 17-25). Los embajadores ; Israel habían regresado a su punto de partida con la conciencia haber logrado lo que estaba en el ánimo de todos: la unión nagual. Pero la compenetración entre un reino y otro y el intercamio y trasiego de personal se efectuaba lentamente. Por lo mismo, en contra de lo que escribe 1Cr 11:4, no concurrió a este ataque todo Israel, sino la gente de David, o sea, el reducido ejército Η los seiscientos hombres que no le abandonaban (1Sa 30:155. Así, pues, con su gente subió David a Jerusalén “contra los jebuseos que habitaban la tierra.”
Antiquísima es la ciudad de Jerusalén. Restos arqueológicos atestiguan su existencia en el período calcolítico en el sector llamado Ofel, o sea, el espolón que se encuentra al sur de la explanada del templo, entre los valles del Tiropeón y del Cedrón, al oeste y este respectivamente, y limitando al sur con la conjunción de los valles Cedrón e Hinnón. En una carta de Tell el-Amarna (c.1400 antes de Cristo) la ciudad es llamada Urusalim, palabra que ha sido interpretada diversamente, pero que parece significar “fundación de Salem,” nombre este último de una divinidad conocida en la primera mitad del segundo milenio. Desde su más remota antigüedad hasta la conquista de Canaán, la ciudad no tuvo otro nombre que el de Urusalim. Fueron sus primeros pobladores miembros del clan amorreo de los jebusitas, que rendían culto al dios Salem, al que su sacerdote Melquisedec aplicó los calificativos de “altísimo,” “dueño de cielos y tierra,” que el patriarca Abraham pudo con toda verdad aplicar e identificar con su propio Dios 1. Junto a sus muros pasaron los patriarcas con sus rebaños, pero la población mantúvose siempre fiel a sus dioses. Al conquistarla David, hubo una corriente encaminada a sustituir el nombre pagano de la ciudad por la designación de “Ciudad de David.” Sin embargo, el antiguo nombre subsistió, olvidándose su significado pagano. Al penetrar los israelitas en la tierra prometida, dirigieron sus ataques contra Hai, desviándose hacia el norte y evitando el ataque a la fortaleza de los jebuseos. A pesar de la muerte de su jefe Adonisedec en manos de Josué (Jos 15:8-63; Jue 19:12), la ciudad continuó bajo el dominio de los jebuseos hasta los tiempos de David. En los primeros momentos del reinado de David sobre Israel y Judá era del todo necesario quitar de en medio este baluarte amorreo y convertir la ciudad en capital del nuevo reino, tanto por su posición geográfica como por sus condiciones estratégicas. Valía la pena que David iniciara la nueva etapa de su reinado con tamaña empresa.
Un día vieron los jebuseos que un reducido ejército hebreo se estacionaba junto a los muros de la ciudad con propósitos hostiles. Sus habitantes cerraron herméticamente sus puertas y desde lo alto de las murallas proferían sus jefes palabras irónicas, diciendo: “No entrarás tú aquí; ciegos y rengos bastarán para impedírtelo.” Tan seguros se creían detrás de sus muros, que no cesaban de repetir: “Jamás entrará David aquí.” La fortaleza era casi invencible. Y, sin embargo, David habíase presentado delante de ella con ánimo de capturarla; un fracaso le hubiera restado simpatía por parte sobre todo de Israel. Pero David la tomó.
Se llamaba Sión la parte más fortificada de la ciudad, que contenía la acrópolis con su templo y palacio real. La ciudad era relativamente pequeña, no excediendo su área amurallada de algo más de cuatro hectáreas. En 1Cr 11:6 se dice: “David había dicho: El que primero hiera al jebuseo será jefe y príncipe.” El primero en subir fue Joab, hijo de Sarvia, y fue hecho jefe. El texto hebraico del v.8 se ha conservado en mal estado. Su traducción más literal parece ser: “Pues había dicho David aquel día: Quien quiera vencer al jebuseo, que alcance, a través del canal, a los cojos y ciegos, los que odian la persona de David.” La traducción de la última parte del versículo mencionado es dudosa; quizá la mejor sea: “A los rengos y ciegos David odia con toda su alma. Por esto se dice: Ciegos y cojos no entrarán en el templo” (De Vaux), La arqueología ha venido en ayuda de la crítica textual para la recta interpretación del v. 8 de nuestro texto. La palabra sinnor del verso ha recibido múltiples interpretaciones. Sukenik, apoyándose en los LXX y en la palabra árabe sinnarat, cree que significaba originariamente tridente, aludiendo al arma con que debían atacar. Otros, siguiendo a Wellhausen, refieren el término sinnor a un miembro del cuerpo humano que tenga las funciones de canal, tales como cuello, etc. (Jouon, Fernández). La tercera opinión, la más corriente hoy día, ve en sinnor una parte de la población que debe ser objeto preferente de ataque. Sinnor tiene relación con conducciones de agua, canales (Sal 42:8); en el neohebreo conserva el mismo sentido. Aqui-la traduce por krounismo, el manantial. En efecto, en el fondo de la fuente Ain-Sitti-Mariam existe una abertura que sube hacia arriba a manera de chimenea excavada en el corazón mismo de la colina. Se hace remontar su construcción, con buenos fundamentos arqueológicos, al tiempo de los jebuseos. Su objeto era evidentemente el de poder sacar agua de la fuente sin necesidad de salir de la ciudad. Esta abertura fue descubierta por Ch. Warren en 1867 2. No siendo posible abrir brecha en los muros de la ciudad, David, que tenía sin duda noticia de este túnel por haberlo descubierto en las exploraciones previas del terreno o por habérselo comunicado algún jebuseo, animó a los suyos a que, derribada la pared que interceptaba el paso de la fuente al túnel, treparan por el mismo durante la noche, en una hora en que nadie iba a por agua, y penetraran en la ciudad. Joab fue el primero que se aventuró a esta empresa. ¿Hubo lucha en el recinto de la villa? ¿Se entregaron los jebuseos al ver su fortaleza invadida por el enemigo? ¿Qué suerte corrieron sus habitantes? Nada dice sobre estos particulares el texto sagrado; ya hemos hecho notar que sus relatos son sobrios, esquemáticos, con estilo telegráfico.
Pronto trasladó David su familia, ejército, funcionarios y muchos israelitas a la nueva capital, que modificó convenientemente durante el curso de su reinado, embelleciéndola por dentro, construyendo nuevas viviendas (1Cr 11:8), reparando los destrozos de las murallas, tratando de ampliarla hacia el norte e iniciando la obra de terraplenar el foso que existía entre el muro septentrional de la fortaleza y la colina del monte Moría, obra que acabó Salomón (1Re 9:15-24) 3.
La noticia sobre la embajada de Hiram recuerda la que tuvo lugar en tiempos de Salomón (1Re 5:15). Era costumbre esta ayuda mutua entre los reyes amigos al efectuarse un cambio de reino (1Re 10:1). Los fenicios mandaban también maderas a Egipto, de donde recibían obreros para trabajarlas. Tiro era una ciudad fenicia edificada sobre una roca que emergía en pleno mar Mediterráneo, a quinientos metros de la costa. Su misma posición la hacía inexpugnable, convirtiéndose en el puerto más importante del Mediterráneo oriental tanto desde el punto de vista militar como comercial. Flavio Josefo dice que su rey Hiram, hijo de Abibal, reinó treinta y cuatro años (hacia 979-945), muriendo a los cincuenta y tres. Pero no parece que fuera Hiram el que mandó maderas y obreros para construir el palacio de David, ya que no es probable que ocupara él el trono en los primeros años del reinado de David sobre todo Israel. La dificultad se resuelve admitiendo que o no fue Hiram el que mandó tal ayuda, o, en caso afirmativo, que lo hizo años más tarde, a finales del reinado de David. Es probable que David contara en los comienzos con una casa sencilla, que más tarde amplió y adornó extraordinariamente su hijo Salomón.
Un soberano oriental debía contar con un nutrido harén y una descendencia numerosa; por lo mismo, tomó David otras mujeres y concubinas, práctica que toleraba la Ley (Deu 15:17). Con ello pretendía David principalmente entrar en relación con las principales familias del reino y asegurarse la amistad de los monarcas extranjeros. Dos categorías existían en el harén: las esposas de primer orden, que hacían su entrada en palacio con grandes fiestas y boato, y las concubinas, también esposas en sentido estricto, que entraban en el harén real sin aparato externo; sus hijos eran menos considerados. “De la época de Tell el-Amarna – escribe De Vaux – sabemos que el rey de Biblos tenía al menos dos mujeres, y el de Alasia (Chipre) habla de “sus mujeres.” Sin embargo, en los siglos VIII-VII a. de C., los anales de Asiría atribuyen a los reyes de Ascalón, Sidón y Azoto sólo una mujer, acaso la reina titular, lo que no excluye otras esposas y concubinas. Mejor información se dispone tocante a los hititas, entre los cuales una esposa llevaba el título de reina, disponiendo el monarca de mujeres libres y concubinas. En Asiría, al lado de la “dama de palacio,” existían otras, provenientes muchas veces de pueblos extranjeros. En Egipto tenía el Faraón una esposa que llevaba el título de “gran esposa real.” Cinco personas llevaron este título sucesivamente durante el largo reinado de Ramsés II, pero sus ciento sesenta y dos hijos prueba que tuvo otras mujeres además de la reina y esposa oficial. Según las cartas de Tell el-Amarna, el harén que más analogía tiene con el de los faraones es el de Salomón. La princesa mitanni casada con Amenofis III llevó consigo trescientas diecisiete muchachas jóvenes. El mismo rey encarga al de Guezer le envíe cuarenta “mujeres guapas,” a cuarenta siclos de plata cada una. El Faraón recibe del rey del Mitanni el regalo de treinta muchachas, veintiuna del rey de Jerusalén y veinte o treinta de un príncipe sirio.” 4
Ataque de los filisteos (Deu 5:17-25).
17 Cuando los filisteos supieron que David había sido ungido rey de todo Israel, subieron todos en busca suya, y David, que lo supo, bajó a la fortaleza. 18 Los filisteos hicieron una incursión en el valle de Refaím, 19y David consultó a Yahvé, diciendo: “¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?” Y Yahvé dijo a David: “Sube, pues de cierto los entregaré en tus manos.” 20 Vino, pues, David a Baal Parasim, donde los derrotó, y dijo: “Yahvé ha roto a mis enemigos como rompen las aguas.” Por eso se dio a aquel lugar el nombre de Baal Parasim. 21Dejaron allí sus ídolos, que David y su gente se llevaron. 22Volvieron los filisteos a subir y a invadir el valle de Refaím. 23Consultó David a Yahvé: “¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?” Y El le respondió: “No subas a su encuentro; rodea por detrás de ellos y atácalos por la espalda desde el lado de las balsameras. 24 Cuando entre las balsameras oigas ruido de pasos, ataca fuertemente, porque es Yahvé que marcha delante de ti para derrotar al ejército de los filisteos.” 25David hizo lo que Yahvé le mandó, y batió a los filisteos desde Gabaón hasta Guezer.
Los exegetas son de parecer que este episodio debe seguir inmediatamente a la noticia sobre la unción de David por rey de Israel (v.3), como se desprende de 1Cr 14:8. Al mismo hecho se refiere el pasaje de 2Sa 23:13-17. Practicaban los filisteos la política del “divide y vencerás” con relación a Palestina.
Después del desastre de Gelboé quedaron ellos dueños del territorio palestinense, controlando prácticamente todas sus actividades. Pero el genio militar de Abner fue rechazándolos de un sitio y de otro hasta libertar los territorios del norte del yugo filisteo. En el sur, éstos controlaban el territorio de Judá, en donde, según creyeron en un principio, reinaba un aliado suyo, a quien trataron de apoyar y aupar a fin de que estorbara la acción de sus rivales del norte y mantuviera a la nación dividida en dos bandos. Por lo mismo, llevaron muy a mal el que ciñera David la corona de los dos reinos, temiendo fundadamente que esta unidad nacional redundara en detrimento de sus intereses. Para cortar el mal de raíz, antes de que las relaciones entre los reinos de Judá y de Israel se estabilizaran, lanzaron su ejército sobre la región que servía de enlace a los dos mencionados reinos con el fin de impedir que la unión se hiciera efectiva.
David, que estaba todavía en Hebrón, tuvo noticia de la penetración de los filisteos en tierra de Israel y bajó a la fortaleza de Odulam (1Sa 22:1 : caverna; 22:4.5: fortaleza). El sitio escogido por los filisteos fue el valle de Refaím (Jos 15:8; Jos 18:16), entre Jerusalén y Belén, llamado hoy día llanura de Baqa, que se extiende al sur de Jerusalén, parte occidental de la misma hasta Lifta, al norte. Antes de atacarlos consulta David a Yahvé, que le promete la victoria. Desde su refugio de Odulam subió (verbo que no se hubiera empleado en el caso de estar David en Jerusalén:Jos 23:1) a la colina de Baal Parasim. Tenemos un nombre compuesto con la palabra baal, dios cananeo, y parasim, divisiones, brechas, lugar de la división de aguas (v.20), unas en dirección al mar Muerto y otras hacia el Mediterráneo. Este lugar alto en la línea divisoria de las aguas, llamado Ras en-Nadir, al sur de Lifta, estaba dedicado al dios cananeo baal, dueño y autor, según sus seguidores, de los parasim, o divisiones de las aguas.
Con la ayuda de Dios, los filisteos fueron derrotados y dispersados, “como la división de las aguas.” De ahí que en adelante perdió el lugar su carácter profano y adquirió uno religioso, cediendo baal su puesto al verdadero dueño y señor de los elementos, Yahvé. Para asegurarse la victoria, los filisteos habían traído consigo sus ídolos (dioses según los LXX y 1Cr 14:12), que, según este último texto, fueron quemados.
El segundo encuentro se desarrolló entre el extremo noroeste de Refaím y el wadi el-Meise, al oeste de Jerusalén; torrente que va desde birket Mamillah hasta birket es-Sultan (Ubach). Los filisteos huyeron precipitadamente hacia Gabaón (no Gueba, como dice el texto masorético), para emprender desde allí la fuga hacia la costa mediterránea. Estas dos victorias aplastaron el poderío de los filisteos.
Fuente: Biblia Comentada
todas las tribus de Israel. El término «todas» se emplea tres veces (vv. 2Sa 5:1; 2Sa 5:3; 2Sa 5:5) para resaltar que el reino establecido bajo el rey David era verdaderamente una monarquía unida. Los «ancianos» de Israel (v. 2Sa 5:3), que representaban a las «tribus» (v. 2Sa 5:1), acudieron a David en Hebrón con el propósito expreso de someterse a su autoridad. Los israelitas dieron tres razones para querer hacer rey a David: 1) él era un hermano israelita (cp. Deu 17:15); 2) era el mejor guerrero y general de Israel; y 3) había sido escogido por Jehová como rey de Israel.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
Vea 1Cr 11:1-3.
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
David accedió a reinar sobre todo Israel por una progresión de acontecimientos similares a aquellos que lo llevaron a acceder al trono de Judá. En ambos casos, un hombre acude buscando el favor de David (un amalecita, 2Sa 1:1-13; Abner, 2Sa 3:6-21). Estos dos hombres son muertos por sus acciones (el amalecita, 2Sa 1:14-16; Abner, 2Sa 3:22-32). En ambos casos, esto va seguido de una lamentación de David (2Sa 1:17-27; 2Sa 3:33-39). Aproximadamente en medio de ambos relatos hay una breve mirada a la unción de David como rey (sobre Judá, 2Sa 2:1-7; sobre Israel, 2Sa 5:1-5). Después de esto, David y sus hombres logran derrotar a sus enemigos (2Sa 2:8 – 2Sa 3:1; 2Sa 5:6-12). Cada sección concluye con una lista de los hijos que le nacieron a David (Hebrón, 2Sa 3:2-5; Jerusalén, 2Sa 5:13-16).
Fuente: Biblia de Estudio MacArthur
2Sa 5:1-5 : La unción de David como rey de Israel marca el culmen de la trama narrativa iniciada en 1Sa 16:1-23 con la unción llevada a cabo por Samuel. David une así en su persona los reinos de Judá e Israel, unión que sólo se mantendrá efectiva hasta la muerte de Salomón (1Re 12:1-33).
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
— de tu misma raza: Lit. hueso tuyo y carne tuya, expresión que indica una muy estrecha solidaridad.
Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana
Rey de todo Israel. Este párrafo pone en claro que David no conquistó las tribus israelitas del norte, y que tampoco las gobernó contra su voluntad. La iniciativa de aclamarlo como su rey surgió de ellos: Sus representantes viajaron hacia el sur hasta HebroŒn para invitarle a ser su rey. Se ve que la muerte de Isboset había significado el colapso del gobierno en el norte, y frente a la agresión filistea, los representantes de las tribus del norte estaban ansiosos por tener un gobierno fuerte y eficaz. Teóricamente, podían haber elegido a alguien de entre ellos mismos, pero optaron por David por tres poderosas razones que se explican en los vv. 1 y 2.
El resumen del reinado de David en el v. 5 hace posible calcular la fecha de la toma de Jerusalén (descrita en los vv. 6-9). El reinado de Isboset había durado sólo dos años (2:10), pero David siguió reinando en HebroŒn durante cinco años más. Los ancianos israelitas probablemente lo reconocieron como rey en cuanto murió Isboset, pero pasó un tiempo antes de estar preparado para atacar a Jerusalén.
Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno
5.3-5 Esta fue la tercera vez que David fue ungido rey. Primero fue ungido en privado por Samuel (1Sa 16:13). Luego, fue coronado rey de la tribu de Judá (1Sa 2:4). Finalmente, fue coronado rey de todo Israel. Cuando vivió fuera de la ley, la vida le pareció hostil; sin embargo, la promesa de Dios de que lo haría rey de todo Israel se cumplía. Aun cuando el reino sería dividido otra vez en menos de setenta y cinco años, la dinastía de David reinaría sobre Judá, el reino del sur, por más de cuatrocientos años.5.4, 5 David no llegó a ser rey de Israel hasta que tuvo treinta y siete años, a pesar de que se le había prometido el reino muchos años antes (1Sa 16:13). Durante aquellos años, David tuvo que esperar pacientemente para que se cumpliera la promesa de Dios. Si usted se siente presionado para obtener resultados y éxitos inmediatos, recuerde la paciencia de David. De la misma manera que ese tiempo lo preparó para su importante tarea, un período de espera debe ayudarlo a prepararse para fortalecer su carácter.5.6 La ciudad amurallada de Jerusalén estaba localizada en una alta colina cerca del centro del reino unido de Israel. Era considerada territorio neutral porque se localizaba en la frontera del territorio de las tribus de Benjamín y Judá y todavía seguía ocupada por los jebuseos, una tribu cananea que nunca fue expulsada de la tierra (Jdg 1:21). Por sus ventajas estratégicas David hizo de Jerusalén su capital.5.6, 7 Los jebuseos tenían una clara ventaja militar y se vanagloriaban de su seguridad detrás de los impenetrables muros de Jerusalén, también llamada Sion. Pero pronto descubrirían que sus paredes no los ayudarían. David los tomó por sorpresa al entrar a la ciudad a través de un canal de agua.Sólo en Dios estamos completamente sanos y salvos. Cualquier otra cosa es falsa seguridad. Ya sea que esté rodeado por impresionantes paredes de piedra, una casa confortable o un trabajo seguro, no dé por hecho que estarán ahí mañana. Nuestra relación con Dios es la única seguridad que no puede ser quitada.5.12 «Y entendió David que Jehová le había confirmado[…]» Aun cuando los reinos paganos basaban su grandeza en la conquista, poder, ejércitos y riqueza, David sabía que su grandeza provenía exclusivamente de Dios. Ser grande significa mantener una relación cercana con Dios de manera personal y nacional. Para hacer esto, David tuvo que mantener su ambición bajo control. A pesar de que era famoso, exitoso y admirado, le dio a Dios el primer lugar en su vida y sirvió al pueblo de acuerdo con el propósito de Dios. ¿Busca la grandeza proveniente de Dios o del hombre? En el camino al éxito, recuerde mantener su ambición bajo el control de Dios.5.17 «La fortaleza» es una montaña en el desierto de Judá que usó David cuando se defendía de Saúl (véanse 23.14 y 1Ch 12:8).5.17 La opresión filistea para Israel comenzó en los días de Sansón (Jueces 13-16). Los filisteos eran todavía los enemigos más poderosos de Israel, a pesar que David fue considerado en una oportunidad un amigo y aliado (1 Samuel 27; 29). Debido a que ocupaban mucha parte del norte del territorio de Israel, aparentemente no molestaron a David cuando fue rey de Judá, hacia el sur. Pero cuando se enteraron que David estaba tratando de unir todo Israel, trataron de detenerlo. MICALAlgunas veces el amor no es suficiente, especialmente si ese amor es algo menos que una mera fuerte atracción emocional que crece entre un héroe y una admiradora. Para Mical, la hija de Saúl, el valiente y joven David debió haberle parecido un sueño hecho realidad. Los sentimientos hacia este héroe gradualmente llegaron a ser obvios para los demás, y a la larga, Saúl llegó a saber de su amor por David. El vio esto como una oportunidad para deshacerse de este rival. Prometió la mano de Mical en matrimonio a cambio de que David triunfara en la imposible tarea de matar a cien filisteos. Pero David salió victorioso. Como resultado, Saúl perdió una hija, y David se volvió aún más popular entre la gente.El amor de Mical por David no tuvo tiempo de ser probado por las realidades del matrimonio. Por el contrario, ella se vio envuelta en salvar la vida de David. Su mente rápida ayudó a que David escapara, pero le costó la ira de Saúl, y su separación de David. Su padre la entregó a otro hombre, Palti, pero a la larga David la recobró.A diferencia de su hermano Jonatán, Mical no tenía la clase de relación profunda con Dios que la hubiera ayudado a atravesar las dificultades de su vida. Por eso, se volvió amargada. No pudo aceptar el regocijo que David tenía al adorar a Dios, así que ella lo odió. Como consecuencia, nunca le dio a David un hijo.Más allá de sentir lástima por ella, necesitamos ver a Mical como una persona que refleja nuestras propias tendencias. Cuán fácil y rápidamente nos amargamos con los giros inesperados de la vida. Pero la amargura no puede cambiar las cosas malas que han sucedido. A menudo la amargura empeora la situación. Por otro lado, la disposición de responder a Dios le da a El la oportunidad de sacar una bendición de las situaciones difíciles. Esa disposición consta de dos partes: el pedir ayuda y guía a Dios, y el buscar esa guía en su Palabra.Puntos fuertes y logros :– Amó a David y llegó a ser su primera esposa– Salvó la vida de David– Cuando fue necesario actuó y pensó con rapidezDebilidades y errores :– Mentía bajo presión– Se dejó amargar por las circunstancias– En su infelicidad, odió a David por amar a DiosLecciones de su vida :– No somos responsables de lo que nos sucede pero sí de la forma en la que reaccionamos a nuestras circunstancias– Desobedecer a Dios nos daña casi siempre a nosotros al igual que a los demásDatos generales :– Ocupaciones: Princesa y esposa de un rey– Familiares: Padres: Saúl y Ahinoam. Hermanos: Abinadab, Jonatán, Malquisúa. Hermana: Merab. Esposos: David y PaltiVersículo clave :»Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón» (2Sa 6:16).La historia de Mical se narra en 1 Samuel 14-2 Samuel 6. Además se menciona en1Ch 15:29. 5.19 ¿Cómo pudo obtener David un mensaje de Dios tan claro? Probablemente había orado y el Espíritu Santo lo había urgido a actuar. Pudo haber preguntado a Dios a través de un profeta. Muy probablemente, sin embargo, fue ante el sumo sacerdote, que consultaba a Dios a través del Urim y Tumim, piedras que Dios les había dicho a los israelitas que utilizaran para un propósito igual a este. (Para mayor información acerca de Urim y Tumim véanse las notas a Lev 8:8 y 1Sa 10:20.)5.19-25 David luchó sus batallas siguiendo las instrucciones de Dios. En cada instancia él (1) preguntó si debía pelear o no, (2) siguió las instrucciones cuidadosamente y (3) le dio a Dios la gloria. Podemos errar en nuestras «batallas» al ignorar estos pasos y por el contrario: (1) hacer lo que queramos sin considerar la voluntad de Dios, (2) hacer las cosas a nuestra manera e ignorar el consejo de la Biblia o de otras personas sabias y (3) darnos la gloria a nosotros mismos o a otra persona sin reconocer la ayuda que recibimos de Dios. Todas estas respuestas son pecado.5.25 Después que David llegó a ser rey, su primer asunto fue someter a sus enemigos, una tarea en la que había fallado la nación cuando entró por primera vez en la tierra (Jdg 2:1-4). David sabía que esto se tenía que hacer para: (1) proteger a la nación, (2) unificar el reino, y (3) prepararla para la edificación del templo (que unificaría la religión bajo el mando de Dios y ayudaría a abolir las influencias idólatras).
Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir
REFERENCIAS CRUZADAS
a 218 1Cr 11:1; 1Cr 12:23
b 219 2Sa 2:1; 2Sa 2:11
c 220 Gén 29:14; Deu 17:15; Jue 9:2; 2Sa 19:12
Fuente: Traducción del Nuevo Mundo
Los caps. 2Sa 5:1-25; 2Sa 6:1-23; 2Sa 7:1-29; 2Sa 8:1-18; 2Sa 9:1-13; 2Sa 10:1-19 relatan el reinado de David sobre todo Israel desde Jerusalén. Durante esos años gozó de gran prosperidad y de la bendición de Dios.
Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie
Lit., dijeron, diciendo
Fuente: La Biblia de las Américas
[.] Este es un gran día para David y para Israel. Los del norte lo reconocen como rey, y se produce la unidad de todo el país. Las tribus del norte se hallaban separadas de las del sur por el distrito de Jerusalén, que estaba en manos de los cananeos. David conquista Jerusalén, que pasa a ser la capital de este reino unido. Es un hecho definitivo. Al conquistar David Jerusalén y hacerla su capital, Dios la designa para ser el centro visible de su presencia entre los hombres. Desde entonces, el único templo de Dios estará en Jerusalén, los auténticos reyes del pueblo de Dios serán los que reinan en Jerusalén. Ella será imagen de la Iglesia. Los cristianos sabrán que después de la Jerusalén de Palestina, Dios les prometió otra Jerusalén, la del cielo (Ap. 20 y 21). Muchas veces en la Biblia es llamada , pues éste era el nombre de la parte más antigua de Jerusalén, llamada también . En la Biblia, la unión entre las dos partes, norte y sur del reino, es como una señal visible de que viven en la gracia de Dios toda infidelidad a Dios provoca la ruptura entre los hombres, y toda división entre los hombres es pecado contra Dios.
Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana
[3] La unción es un signo de la proclamación del rey. 1 Cro 11, 1-9.[6] Uno de los mayores aciertos tácticos de David fue la elección de Jerusalén como capital del reino. La Ciudad de David es propiamente la antigua fortaleza de los jebuseos.[10] Faltan indicaciones cronológicas de las acciones de David, aunque haya referencias teológicas.