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Comentario de 2 Reyes 21:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de 2 Reyes 21:1 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Manasés tenía 12 años cuando comenzó a reinar, y reinó 55 años en Jerusalén. El nombre de su madre era Hefsiba.

Año 698643 a.C.

De doce años. 2Re 20:21; 1Cr 3:13; 2Cr 32:33; 2Cr 33:1-9; Mat 1:10.

su madre fue Hepsiba. Pro 5:19; Isa 62:4.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

El reinado malo de Manasés, 2Re 21:1-2.

Su gran idolatría, 2Re 21:3-9.

Su maldad produce profecías contra Judá, 2Re 21:10-16.

Amón reina en su lugar, 2Re 21:17-18.

El reinado malo de Amón, 2Re 21:19-22,

es asesinado por sus siervos, los cuales a su vez son asesinados por el pueblo, Josías es hecho rey, 2Re 21:23-26.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

Manasés: Este malvado rey lleva el mismo nombre del hijo mayor de José (Gén 41:51). Su reinado de cincuenta y cinco años (697-642 a.C fue el más largo de todos los reyes del reino dividido. Externamente, este período estuvo caracterizado por la estabilidad política, la que se conoció como la paz asiria. En ella, reinaron Esar-hadón (681-668 a.C y Assurnasirpal (668-626 a.C y llevaron el imperio a su ocaso. Sin embargo, la longitud del reino de Manasés no quiere decir que este fuera un período de un buen gobierno ni tampoco que se preservaran la misericordia y la fidelidad al pacto de David (2Cr 33:10-13).

Fuente: Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia Caribe

Manases, rey de Judá (21:1-18).
l Doce años tenía Manases cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jafsiba. 2 Hizo el mal a los ojos de Yahvé, según todas las abominaciones de las gentes que Yahvé había arrojado ante los hijos de Israel. 3 Reedificó los altos que Ezequías, su padre, había destruido; alzó altares a Baal, levantó una “asera,” como había hecho Ajaz, rey de Israel, y se prosternó ante todo el ejército de los cielos y le sirvió. 4 Alzó altares en la casa de Yahvé, de la que Yahvé había dicho: “Pondré mi nombre en Jerusalén.” 5 Alzó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Yahvé. 6 Hizo pasar a su hijo por el fuego; se dio a la observación de las nubes y de las serpientes, para obtener pronósticos, e instituyó evocadores de los espíritus y adivinadores del porvenir. Hizo enteramente lo que es malo a los ojos de Yahvé, para irritarle. 7 También alzó en la casa de Yahvé la “asera,” en la casa de que Yahvé había dicho a David y a Salomón, su hijo: “En esta casa, en Jerusalén, que he elegido entre todas las tribus de Israel, yo pondré para siempre mi nombre. 8 No haré errar más el pie de Israel fuera de la tierra que yo he dado a sus padres, siempre que ellos cuiden de poner por obra los mandamientos y las leyes que yo he prescrito a mi siervo Moisés.” 9Pero ellos no obedecieron, y Manases fue causa de que se descarriaran e hicieran el mal, más todavía que las gentes que Yahvé había destruido ante los hijos de Israel. 10Entonces Yahvé habló por medio de sus siervos los profetas, diciendo: 11“Por haber cometido Manases, rey de Judá, todas esas abominaciones, por haber obrado peor que antes de él obraron los amorreos, por haber hecho pecar a Judá con sus ídolos, 12 he aquí lo que dice Yahvé, Dios de Israel: Voy a echar sobre Jerusalén y sobre Judá males que a quien los oyere le retiñirán los oídos. 13 Yo echaré sobre Jerusalén la cuerda de Samaría y la plomada de la casa de Ajab, y fregaré a Jerusalén como se friega un plato, volviéndolo de un lado y de otro, 14Abandonaré el resto de mi heredad y se lo entregaré a sus enemigos; y serán la presa y el botín de todos sus enemigos, 15 por haber hecho lo malo a mis ojos y haberme irritado desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta hoy.” 16Derramó también Manases mucha sangre inocente, hasta llenar a Jerusalén de un cabo al otro, sobre los pecados que él cometió y que hizo cometer a Judá, haciendo el mal a los ojos de Yahvé. 17El resto de los hechos de Manases, cuanto hizo, los pecados a que se entregó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 18Manases se durmió con sus padres, y fue sepultado en el jardín de su casa, en el jardín de Uza. Le sucedió Amón, su hijo.

Manases (687-642) sucedió a su padre Ezequías. Mientras el texto bíblico afirma del padre que no hubo otro semejante a él por su piedad y celo religioso (18:5), de Manases podría decir que superó a todos por su maldad (Jer 15:4), si exceptuamos al impío Ajaz (v.3). En 2Cr 33:11-17 se refieren su conversión y buenas obras después de su cautiverio, de todo lo cual nada dice el libro de los Reyes.
Desconocemos los factores que contribuyeron al desviamiento religioso de Manases. Entregóse al culto pagano (2Cr 16:3), reparó los altos que había derribado su padre (18,4), levantó altares a Baal y una ashera, como hizo Ajab (1Re 16:32-33), adorando a los astros (1Re 17:16; Deu 4:10; Deu 17:3). Adoró al Shamas (sol; Eze 8:16), a la diosa Sin (luna; Jer 8:2) y a la reina de los cielos, Ishtar (Jer 7:18; Jer 44:17). A estas divinidades construyó altares en el templo de Yahvé; a las divinidades astrales honró con altares en los atrios del templo (1Re 7:8); favoreció a los adivinos y hechiceros y entregóse a la superstición, leyendo el porvenir en el curso de las nubes (Lev 26; Deu 18:10-14) o por artes de encantamiento. Sacrificó a Moloc su hijo (Deu 16:3; Deu 23:10). Puso en el templo la estatua de la diosa cananea Ashera, paredra de Baal (Deu 23:4-7; 1Re 18:19). Quizá la reforma de Ezequías, llevada a rajatabla, había soliviantado al pueblo, ya acostumbrado a un régimen de tolerancia religiosa. La reacción de Manases puede obedecer a este descontento, y más probablemente al influjo de Asiría, cuyo favor quiso ganarse el rey de Judá rindiendo culto a los astros.
El pueblo de Judá, desorientado por Manases, practicó un sincretismo religioso que tendrá graves repercusiones en el porvenir. Los profetas, en general, sin especificar su nombre, son los voceros de Yahvé encargados de anunciar a Judá su castigo. Ni los amorreos, considerados como los primeros habitantes de Palestina (1Re 21:26), se portaron tan mal como Manases. Por lo mismo, como a Samaría, también a Judá le espera el exilio. Este anuncio es duro y hace reteñir los oídos (1Sa 3:11; Jer 19:3), pero es justo. La cuerda y la plomada juegan su papel en la construcción de una casa (Isa 34:11; Amo 7:7); el mismo cuidado que se pone en levantar un edificio se tendrá para que la demolición de Jerusalén sea total. Judá es el resto de la heredad de Yahvé, que, al igual que el reino del Norte, será arrojado fuera de su presencia.
Fue, además, Manases un rey cruel, que derramó mucha sangre inocente. Quizá sus víctimas procedían preferentemente de los círculos sacerdotales y profetices, por haberse opuesto ellos a la idolatría y profanación del templo. Según una tradición judía (Talmud, Sanhedrian,Amo 103:2), Isaías murió asesinado por orden de Manases, quien mandó que el cuerpo del profeta fuera aserrado en trozos (Heb 11:37). Al morir fue sepultado en el jardín de Uza, o de Ocias. Después de Ezequías, ningún otro rey fue sepultado en la necrópolis real, acaso por estar el cementerio completo. En 2Cr 33:11ss se refiere que los jefes del ejército asirio apresaron a Manases, que, cargado de grillos y cadenas, fue llevado a Babilonia. Las fuentes asirías no recuerdan este hecho, que pudo producirse en tiempos de la rebelión del rey de Babilonia Shamas-sumukin (c.648), que capitaneaba una liga antiasiria que abarcaba desde Elam hasta Etiopía. Quizá en su tiempo se produjo la ruptura definitiva entre Asiría y Egipto.
La muerte de Senaquerib, acompañada de la noticia de la guerra civil en Asiría, hizo concebir grandes esperanzas a los pueblos oprimidos. Pero Asaradón (Asarhaddon; 681-669) cortó pronto la oposición, empleando métodos brutales. En su viaje hacia occidente destruyó la ciudad de Sidón, construyendo otro pueblo con cananeos deportados 1.
El año 671, Asaradón atravesó Siria, puso sitio a Tiro y, por la costa mediterránea, se dirigió hacia Egipto al encuentro del ejército de Taraca (2Cr 19:9), al que venció. Impuso a Egipto un tributo anual. De regreso llevóse cautivos a la mujer del faraón, sus hijos e hijas, que hizo trasladar a Ni ni ve junto con un botín considerable. La caña quebrada de Egipto (Isa 36:6) había capitulado ante el monarca asirio. De vuelta de Egipto atravesó Palestina y Siria, dejando esculpido su retrato en las márgenes de Nahr el-Kelb, y dos estelas, una en Zengirli y otra en Tell Ahmar. Pudo Manases caer prisionero de Asaradón durante su viaje de regreso, uniéndosele a la caravana de cautivos egipcios.

Amon, en el trono (Isa 21:19-26).
19 Veintidós años tenía Amón cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. Su madre se llamaba Mesulemet, hija de Jarus, de Yotbá. 20 Hizo el rnal a los ojos de Yahvé, como lo había hecho Manases, su padre, 21 y siguió en todo el camino que había seguido su padre. Sirvió a los ídolos a que había servido su padre y se prosternó ante ellos, 22 apartándose de Yahvé, Dios de sus padres, y no siguiendo sus caminos. 23 Los servidores de Amón conspiraron contra él y mataron al rey en su casa; 24 pero el pueblo castigó a todos los que habían conspirado contra el rey Amón, y puso por rey a Josías, su hijo, en lugar suyo. 25 El resto de los hechos de Amón, lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá ? 26 Fue sepultado en su sepulcro en el jardín de Uza, y le sucedió Josías, su hijo.

A diferencia de su padre, pocos años reinó Amón sobre Judá (642-640). En el aspecto religioso siguió el proceder de su padre. Sus mismos servidores conspiraron contra él, matándole. El partido yahvista, constituido en su mayor parte por gente de provincias, castigó a los asesinos, colocando en el trono a Josías, hijo de Amón. Como su padre, fue sepultado en el mausoleo que estaba en el jardín de Uza.

Fuente: Biblia Comentada

doce años. Manasés comenzó a reinar como corregente junto a su padre, Ezequías, en 695 a.C. Por cuanto los años de los posteriores reinados en Judá totalizan diez años más que el período histórico real y como las fechas de los reyes posteriores sincronizan bien con la historia, lo mejor es suponer una corregencia de diez años en el largo reinado de Manasés. Ezequías preparó a su hijo en su juventud para que le sucediera como rey. Sin embargo, Manasés resultó ser el peor rey en la historia de Judá. cincuenta y cinco años. 695-642 a.C. Vea las notas sobre 2Cr 33:1-20.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

2Re 21:1-26 : Entre Ezequías y Josías (los dos reyes más cercanos al modelo davídico) se sitúan los dos reinados más negativos, junto con el de Ajaz, de la historia de Judá. El profundo antiyavismo de estos reyes contribuye a resaltar la inmediata reforma de Josías.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

— Jefsibá: El mismo nombre, que significa “mi favorita”, es atribuido por Isa 62:4 a la nueva Jerusalén.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

Manasés. Manasés volvió a andar en los caminos de su abuelo Acaz, eliminando las reformas de Ezequías como si nunca hubiesen existido. Restableció los lugares altos, el culto a Baal y Asera floreció como en el tiempo de Acab en Israel y el templo fue profanado con altares a los dioses de la astrología. Se introdujeron también sacrificios humanos y otras prácticas abominables. La observación de que toda esta maldad provocó la ira de Jehovah (6) es ominosa y la perspectiva para el futuro parece más lúgubre a pesar de la promesa condicional citada en los vv. 7, 8. Ya que la condición de fidelidad a la ley de Moisés no se ha cumplido; la promesa de que no volverá a desplazar los pies de Israel de la tierra está ahora en seria duda.

Los vv. 10-15 resumen el mensaje de profetas anónimos del reinado de Manasés y el fin de Judá se predice en términos crudos e inequívocos. Jerusalén será juzgada con la misma medida que Samaria (13). La referencia a la casa de Acab reanuda la comparación entre Acab y Manasés sugerida en el v. 3. El juicio será total, simbolizado por la imagen vívida del plato limpio. El remanente de mi heredad (14) se puede referir a Judá después de la caída de Israel, pero más probablemente se refiere a la población reducida de Judá después de la campaña de Senaquerib. El desamparo y la entrega de este remanente marca el fin del cuidado especial de Dios por su pueblo. Las maldades del reinado de Manasés son sólo los últimos resurgimientos de una desobediencia que ha resultado endémica (15). En estos versículos la imagen del desastre inminente que Isaías había esbozado (20:17-20) toma dimensiones trágicas.

El derramamiento de sangre inocente (16) puede ser que indique la persecución de los que se oponían a la política de Manasés, de la misma manera que los profetas de Jehovah fueron muertos durante el reinado de Acab y Jezabel.

El jardín de Uza en donde Manasés fue sepultado era una extensión del cementerio construido por Azarías/Uzías (“Uza” es la forma breve de su nombre).

Fuente: Nuevo Comentario Bíblico Siglo Veintiuno

21.1ss Manasés siguió el ejemplo de su abuelo Acaz más que el de su padre. Adoptó las prácticas malvadas de los babilonios y cananeos incluyendo el sacrificio de su propio hijo (21.6). No escuchó las palabras de los profetas de Dios, sino que, gustosamente llevó a su pueblo al pecado. (Véase su perfil en 2 Crónicas 33 para una mayor información acerca de su vida. Los «lugares altos» eran santuarios en las colinas que se utilizaban en la adoración de los ídolos.)21.6 Manasés fue un rey malvado, y provocó la ira de Dios con sus pecados. Entre sus pecados registrados están las prácticas de ocultismo: brujería, adivinación y consulta a médiums y espiritistas. Dios prohíbe específicamente estas prácticas (Lev 19:31, Deu 18:9-13) ya que demuestra falta de fe en El, incluye acciones pecaminosas y en ocasiones abre la puerta para influencias demoníacas. Actualmente, muchos libros, programas de televisión y juegos hacen énfasis en la predicción del futuro, sesiones espiritistas y otras prácticas de ocultismo. No permita que el deseo de conocer el futuro o la creencia de que la superstición es inocua lo conduzca a estas prácticas ocultas.21.16 La tradición dice que durante la masacre de Manasés, Isaías fue cortado en dos cuando trataba de esconderse en un tronco hueco (véase Heb 11:37-38). Quizá otros profetas murieron durante esta época.

Fuente: Comentarios de la Biblia del Diario Vivir

REFERENCIAS CRUZADAS

a 1365 1Cr 3:13; 2Cr 33:1; Ecl 10:16; Mat 1:10

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

tenía doce años. Manasés nació durante los años añadidos a la vida del rey Ezequías (v. 20:6) cincuenta y cinco años. El reinado de cincuenta y cinco años (696– 642 a.C.) de Manasés, fue el más largo de los dos reinos. A pesar del buen ejemplo de su piadoso padre Ezequías, Manasés tuvo la misma impiedad espiritual de su abuelo Acaz. Su depravada conducta le llevó incluso a profanar el templo mismo (vers. 2– 7).

Fuente: La Biblia de las Américas

Manasés fue el peor de los reyes de Judá y el que tuvo el reinado más largo (cp. 2Re 24:3) a pesar de tener la ventaja de haber tenido a un padre piadoso con quien reinó conjuntamente por 10 años.

Fuente: Biblia de Estudio Anotada por Ryrie

Hepsiba… Esto es, mi deseo está en ella.

Fuente: Biblia Textual IV Edición

Esto es, mi deseo está en ella.

Fuente: La Biblia Textual III Edición

[.] La liberación milagrosa de Jerusalén no detuvo el curso de los acontecimientos. Ya antes de que se termine el reinado de Ezequías, el reino de Judá ha tenido que someterse al poder asirio. Esto explica en parte por qué el hijo de Ezequías, Manasés, empezó a reprimir el culto de Yavé que era el alma de la resistencia judía a los poderes extranjeros. Manasés persigue a los creyentes y promueve los cultos asirios, como había hecho Jezabel en Israel con los cultos cananeos. Fue un reino de cincuenta y cinco años durante los cuales, tanto los profetas como el pueblo fiel tuvieron que callarse o esconderse. La traición a la alianza de Yavé fue tal que, después de muerto Manasés, los profetas lo hicieron responsable de la caída de Jerusalén. Esta experiencia trágica del pueblo de Dioso no debe sorprendernos, pues más de una vez hemos visto que los favores que pedimos a Dios y que él escuchó fueron seguidos de fracasos y de sufrimientos que no se podían esperar.

Fuente: Notas de la Biblia Latinoamericana