Biblia

Comentario de Ezequiel 43:2 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

Comentario de Ezequiel 43:2 – Exégesis y Hermenéutica de la Biblia

y he aquí que la gloria del Dios de Israel venía desde el oriente. Su estruendo era como el estruendo de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria.

la gloria del Dios. Eze 1:28; Eze 3:23; Eze 9:3; Eze 10:18, Eze 10:19; Isa 6:3; Jua 12:41.

que venía del oriente. Eze 11:23.

y su sonido. Eze 1:24; Apo 1:15; Apo 14:2; Apo 19:1, Apo 19:6.

y la tierra resplandecía. Eze 10:4; Isa 60:1-3; Hab 2:14; Hab 3:3; Apo 18:1; Apo 21:23.

Fuente: El Tesoro del Conocimiento Bíblico

la gloria del Dios de Israel. En capítulos anteriores de esta profecía se hizo hincapié en el alejamiento de la gloria de Dios del templo (vea los caps. Eze 8:1-18; Eze 9:1-11; Eze 10:1-22; Eze 11:1-25). El Señor abandonó a su pueblo para ser destruido y esparcido. Aquí, en el templo milenario, la gloria de Dios vuelve para quedarse. Su gloria se manifestará en plenitud durante el reino futuro, después de la segunda venida del Señor que también será gloriosa (Mat 16:27; Mat 25:31). Los versículos Eze 42:1-12 describen la entrada gloriosa de Dios al santuario. venía del oriente. La gloria había estado en el tabernáculo (Éxo 40:34-35) y en el templo (1Re 8:10-11), aunque no en el templo de Zorobabel. Aquí, el Señor regresa para ser el rey de Israel. La gloria se apartó de Israel hacia el E (Eze 11:23) en el tiempo del juicio de Dios, así que la gloria regresa del E tan pronto Él reúne a todo su pueblo y restaura su culto.

Fuente: Biblia de Estudio MacArthur

Eze 3:14-15; Eze 10:18-20; Eze 11:22-23; Éxo 40:34; 1Re 8:10-11.

Fuente: Traducción Interconfesional HispanoAmericana

NOTAS

(1) “La gloria del Dios de Israel.” Heb.: kevóhdh ’Elo·héh Yis·ra·’él.

REFERENCIAS CRUZADAS

b 2292 Isa 6:3; Eze 3:23; Eze 9:3

c 2293 Eze 11:23

d 2294 Sal 29:3; Eze 1:24; Jua 12:29

e 2295 Isa 60:1; Eze 10:4; Hab 2:14; Rev 21:23

Fuente: Traducción del Nuevo Mundo

la gloria del Dios de Israel. La gloria, que era la señal visible de la presencia de Dios, se había ido del templo (10:18– 20; 11:22, 23) 19 años atrás. Ahora, al comienzo del reino milenial, otra vez Dios va a habitar allí (vers. 7). Esta escena marca el punto culminante de los cap. 40– 48 (v. coment. en 1:28).

como el sonido de muchas aguas. O sea, estruendosamente (cp. Ap 1:15; 14:2; 19:6).

Fuente: La Biblia de las Américas