DESPOJO

v. Botín
Pro 16:19 mejor .. que repartir d con los soberbios
Isa 53:12 grandes, y con los fuertes repartirá d
Jer 21:9 saliere .. vivirá, y su vida le será por d
Amo 3:10 atesorando rapiña y d en sus palacios
Zec 14:1 en medio de ti serán repartidos tus d
Heb 10:34 el d de vuestros bienes sufristeis con


todo cuanto el vencedor toma del enemigo vencido, cosas, animales o prisioneros. ® Botí­n.

Diccionario Bí­blico Digital, Grupo C Service & Design Ltda., Colombia, 2003

Fuente: Diccionario Bíblico Digital

Botí­n con el que se hace el vencedor después de una batalla o —menos frecuente— el ladrón después de haber robado. (Lu 11:21, 22.) Aunque Israel tomó despojo de los pueblos a los que venció, ese no fue el móvil de sus batallas, sino solo, un modo de recompensarles Jehová por llevar a cabo su voluntad como sus ejecutores.
Cuando Abrahán rescató a Lot de manos de Kedorlaomer, se negó a aceptar el despojo que el rey de Sodoma le ofreció, para que así­ nadie dijese que habí­a sido el rey, y no Jehová, quien lo habí­a enriquecido. (Gé 14:1-24; Heb 7:4.)

Reparto del despojo. Después de vengarse Israel de los madianitas por las numerosas muertes que por su causa habí­a sufrido el pueblo (Nú 25), los israelitas tomaron un gran despojo, que dividieron en dos partes, una para los 12.000 hombres que intervinieron en la lucha y la otra para los que permanecieron en el campamento. De la parte que correspondió a los hombres que lucharon, se le dio una quinientosava parte a los levitas, y de la parte de los que permanecieron en el campamento, una cincuentava parte. En reconocimiento de su aprecio por la protección de Jehová en la lucha, en la que no habí­an tenido bajas, los soldados entregaron voluntariamente al santuario una buena parte de su despojo en oro, en especial joyas y otros ornamentos. (Nú 31:3-5, 21-54.)
Aunque esta fórmula no se siguió al pie de la letra en ocasiones posteriores, parece que fijó un criterio general para el reparto del despojo. (1Sa 30:16-20, 22-25; Sl 68:12.) En la época de los reyes, una porción del despojo se apartaba para el rey o para el santuario. (2Sa 8:7, 8, 11, 12; 2Re 14:14; 1Cr 18:7, 11.)

Conquista de Canaán. Las ciudades de las siete naciones que habí­a en Canaán tení­an que ser destruidas por completo y sus habitantes, ejecutados; solo podí­an dejar con vida el ganado y quedarse con algunos artí­culos. (Dt 20:16-18; 7:1, 2; Jos 11:14.) Jericó fue una excepción por haber sido la primicia de la conquista de Canaán: solo los metales se salvaron de la destrucción y se dieron al santuario. (Jos 6:21, 24.) Rahab y su casa se salvaron por causa de la fe que esta mujer demostró. (Jos 6:25.) Cuando los israelitas tomaron las ciudades de otras naciones, dejaron con vida a las ví­rgenes y a los niños. (Dt 20:10-15.) Los despojos tení­an que limpiarse según el género o material: los tejidos, pieles y maderas se lavaban; los metales se purificaban al fuego. (Nú 31:20-23.)

Ciudades apóstatas. Las ciudades israelitas que apostataban eran aniquiladas y el despojo se quemaba en la plaza pública; la ciudad tení­a que †œllegar a ser un montón de ruinas hasta tiempo indefinido†. (Dt 13:12-17.)

Cristo despoja la casa de Satanás. Jesucristo despojó o †˜saqueó†™ la casa de Satanás cuando expulsó demonios de personas posesas y las sanó de las afecciones que estos les habí­an ocasionado. (Mt 12:22-29.) Además, †œcuando ascendió a lo alto se llevó cautivos; dio dádivas en hombres†, lo que significó que los arrebató del control de Satanás e hizo de ellos dádivas, hombres que contribuirí­an a la edificación de su congregación. (Ef 4:8, 11, 12.)

Religiosos falsos ávidos de despojo. Jesucristo dijo que los escribas y fariseos eran como ladrones, estaban †œllenos de saqueo†, un botí­n que debí­an haber conseguido a base de extorsionar a las viudas y a los indefensos. También se merecieron ese calificativo por haber mantenido a la gente en servidumbre religiosa, privándoles de †œla llave del conocimiento†. (Mt 23:25; Lu 11:52.) Los guí­as religiosos del pueblo judí­o se habí­an distinguido por haber instigado el saqueo de los bienes que pertenecí­an a los cristianos. (Heb 10:34.)

Fuente: Diccionario de la Biblia

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