ESCUCHAR – Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología

ESCUCHAR

v. Oír
Deu 15:5 si escuchares .. la voz de Jehová tu Dios
Psa 66:18 si .. el Señor no me habría escuchado
Psa 85:8 escucharé lo que hablará Jehová Dios
Psa 142:6 escucha mi clamor .. estoy muy afligido
Pro 15:32 mas el que escucha la corrección tiene
Ecc 9:17 palabras del sabio escuchadas en quietud
Jer 7:23 diciendo: Escuchad mi voz, y seré a
Jer 8:6 escuché y oí; no hablan rectamente, no
Zec 7:13 que así como él clamó, y no escucharon
Mar 6:20 Herodes .. le escuchaba de buena gana


vet, Escuchar (oí­r), en la Biblia, es casi siempre más que el mero escuchar: cuando Dios escucha, significa que El ha concedido algo (Jos. 10:14). Cuando un hombre escucha, significa que saca las consecuencias de lo que ha oí­do (Jer. 26:3 ss.; Lc. 6:47). Escuchar es el camino por el que el hombre llega a la fe (Ro. 10:14).

Fuente: Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado

1. akouo (ajkouvw, 191), oí­r. Se traduce “escuchar” en Mc 6.20b (RV: “oí­a”); Joh 8:43 (RV: “oí­r”). Véase , etc. 2. jupakouo (uJpakouvw, 5219), lit.: escuchar, con la idea de silencio, o atención (jupo, bajo, y Nº 1). Significa responder a golpes a la puerta (Act 12:13). Véase OBEDECER. 3. proseco (prosevcw, 4337), lit.: aferrarse a, significa dirigirse a, dirigir la propia atención a; de ahí­, escuchar. Se traduce con el verbo escuchar en Act 8:6 “escuchaba atentamente”; 1Ti 4:1 “escuchando”. Con el mismo sentido, se traduce “oí­an atentamente” (Act 8:10; v. 11: “le estaban atentos”; 16.14: “para que estuviese atenta”; 1Ti 1:14 “ni presten atención”; Tit 1:14 “no atendiendo”; Heb 2:1 “que †¦ atendamos”; 2Pe 1:19 “estar atentos”). Véanse ATENDER, A, Nº 1, y notas en B y D, GUARDAR, MIRAR.

Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento

La *revelación bí­blica es esencialmente *palabra de Dios al hombre. He aquí­ por qué, al paso que en los misterios griegos y en la gnosis oriental la relación del hombre con Dios está fundada ante todo en la visión, según la Biblia “la fe nace de la audición” (Rom 10,17).

1. El hombre debe escuchar a Dios. a) ¡Escuchad!, grita el profeta con la autoridad de Dios (Am 3,1 ; Jer 7,2). ¡Escuchad!, repite el sabio en nombre de su experiencia y de su conocimiento de la *ley (Prov 1,8). ¡Escucha, Israel!, repite cada dí­a el piadoso israelita para penetrarse de la *voluntad de su Dios (Dt 6,4; Mc 12,29). ¡Escuchad!, repite a su vez Jesús mismo, palabra de Dios (Mc 4,3.9 p).

Ahora bien, según el sentido hebraico de la palabra *verdad, escuchar, acoger la palabra de Dios no es sólo prestarle un oí­do atento, sino abrirle el *corazón (Act 16,14), ponerla en práctica (Mt 7,24ss), es *obedecer. Tal es la obediencia de la *fe que requiere la predicación oí­da (Rom 1,5; 10,14ss).

b) Pero el hombre no quiere escuchar (Dt 18,16.19), y en eso está su drama. Es sordo a las llamadas de Dios; su oí­do y su corazón están incircuncisos (Jer 6,10; 9,25; Act 7, 51). Tal es el pecado de los judí­os con que topa Jesús:. “Vosotros no podéis escuchar mi’ palabra… El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oí­s, porque no sois de Dios” (Jn 8,43.47).

En efecto, sólo Dios puede abrir el oí­do de su *discí­pulo (Is 50,5; cf. ISa 9,15; Job 36,10), “profundizárselo” para que obedezca (Sal 40, 7s). Así­ en los tiempos mesiánicos oirán los sordos, y los milagros de Jesús significan que finalmente el pueblo sordo comprenderá la palabra de Dios y le obedecerá (Is 29, 18; 35,5; 42,18ss; 43,8; Mt 11,5). Es lo que la voz del cielo proclama a los discí­pulos: “Este es mi Hijo muy amado, escuchadle” (Mt 17,5 p).

*Marí­a, habituada a guardar fielmente las palabras de Dios en su corazón (Lc 2,19.51), fue glorificada por su hijo Jesús cuando éste reveló el sentido profundo de su maternidad : “Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la guardan” (Lc 11,28).

2. Dios escucha al hombre. El hombre en su *oración pide a Dios que le escuche, es decir, que acoja su ruego. Dios no escucha a los injustos ni a los pecadores (Is 1,15; Miq 3,4; Jn 9,31). Pero oye al pobre, a la viuda y al huérfano, a los humildes, a los cautivos (Ex 22,22-26; Sal 10,17; 102,21 ; Sant 5,4). Escucha a los justos, a los que son piadosos y hacen su voluntad (Sal 34,16.18; Jn 9,31; 1Pe 3,12), a los que piden según su *voluntad (1 In 5,14s). Y si lo hace, es que “siempre” escucha a su Hijo Jesús (Jn 11,41s), por el que para siempre pasa la oración del cristiano.

-> Discí­pulo – Fe – Obediencia – Pa-labra – Oración – Tradición.

LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teologí­a Bí­blica, Herder, Barcelona, 2001

Fuente: Vocabulario de las Epístolas Paulinas