PERSONIFICACION

En el paganismo existe mucho error y variedad en esto: el animismo (atribuirles conciencia a los objetos inanimados); tratar también los llamados objetos sagrados o fuerzas como si fueran personas (Asera, probablemente una vara sagrada, Dt. 16:21); idea epónima de algún ancestro (atribuir poder a la personificación de una ciudad, nación o tribu y transformarlo así en un ídolo o en un héroe legendario, p. ej. la crítica que se hace de Sansón como de un mito). La personificación fue común en Israel como se puede apreciar en los antropomorfismos de la Biblia: acciones o relaciones humanas transferidas a la deidad o a las cosas p. ej. «los árboles darán palmadas de aplauso» (Is. 55:12); «Oh muerte …» (Os. 13:14); «los ojos de Jehová» (Zac. 4:10); Joaquín y Booz (1 R. 7:21). También la fábula de Jotam (Jue. 9) y la sátira de Proverbios acerca de la sanguijuela y sus tres hijas (30:15). Similar en principio es el tratamiento de la sabiduría (p. ej. Pr. 9:1); el nombre de Dios (Ex. 23:21); el rostro (presencia) de Dios (Ex. 34:14); el Targum Memra (la palabra) acerca de Dios (Ex. 19:17); el Logos del NT (Verbo) o Palabra (Jn. 1:1); lo cual no se deriva de Filón o las nociones griegas. Uno debe distinguir la verdadera revelación de Dios del error pagano, p. ej., Tammuz, la personificación del trabajo agrícola condenado por Ezequiel (cap. 8).

Robert F. Gribble

Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología (472). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

Fuente: Diccionario de Teología

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