Biblia

San Mateo 27:11-54 Comentario por Eric Barreto

San Mateo 27:11-54 Comentario por Eric Barreto

¿Cómo relatamos una historia que la mayoría de nuestro público ya sabe de memoria?

¿Cómo proclamamos las buenas noticias cuando, por muchos de nuestros oyentes, son simplemente las noticias de ayer? Este es el desafío homilético y exegética que nos enfrenta cada Domingo de Ramos, cuando cada año la cruz se nos presenta, los bancos están llenos, y nuestros oyentes están ansiosos de oír el evangelio de nuevo.

Predicar estas historias antiguas es un desafío, pero también hay gran oportunidades. Estas historias se han contado veces innumerables, pero su poder para condenarnos e inspirarnos no ha desvanecido.
Quiero proponer una idea que parece contra la intuición. ¿Qué pasará si predicamos este texto, este momento decisivo en el Evangelio de Mateo, con nuestros ojos fijados en los márgenes de la historia? Es decir, ¿qué pasará si dirigimos nuestra atención a los personajes curiosos en el margen del narrativo? ¿Es posible que estos personajes menores nos dirigimos a Jesús de nuevo?

Para Mateo, estos personajes no son simplemente adornos literarios ni narrativos. No son actores extras en el escenario de una película para decorar el fondo. En cambio, estas personas están puestas a propósito para dirigirnos al Cristo crucificado. Abandonados con demasiada frecuencia, estos personajes secundarios nos ayudarán a ver la Pasión con ojos nuevos.

Los traidores: Judas y Pedro
Primero, destaquemos una pareja aparentemente extraña en esta narración larga. Pedro, sabemos, será un líder influyente de la iglesia primitiva. En contraste, según el Infiero por Dante, Judas se enfrenta a la condenación eterna en las fauces de Satanás. Pero el evangelio de Mateo indica que sus traiciones son paralelas. Ambos son de los doce discípulos. Ambos están en la cena. Ambos traicionan a Jesús. Pero fuera de eso, no hay semejanzas. Judas tiene un famoso muerte prematuro; que el caído de Pedro no es irreversible está insinuado en los capítulos concluyentes de Mateo y en el gran tradición cristiana. En el momento en que la fe fue probado con la más severidad y el costo del discipulado fue lo más alto, ambos Judas y Pedro fracasaron. Ellos nos recuerdan que a la cruz hay solamente una línea sutil entre la fidelidad y la traición. Estamos tentados constantemente acercarnos a la línea. Tenemos confianza que el arrepentimiento siempre es posible, incluso para Judas. Ambos Judas y Pedro se arrepienten sus traiciones de Jesús pero sus vidas siguen en direcciones completamente distintas. ¿Qué pensamos de sus caminos divergentes?

Poder y corrupción: Caifás y Pilato
La ejecución de Jesús es una conspiración de cobardía empoderada y deber abandonado. Caifás y sus co-conspiradores  han predeterminado los resultados del proceso con fines propagandísticos y ahora solo necesita el fingimiento de pruebas. Ellos indujeron un testimonio falso pero todavía no encuentran una manera para condenar el Jesús inocente. Últimamente, requiere la participación directa de Caifás para inflar los cargos de blasfemia ya fabricados, pero la oficina del sumo sacerdote no puede ejecutar a alguien. Para lograr el fin deseado, Caifás acude a Pilato, quien tuvo el trabajo de mantener la paz. Pilato intenta calmar al público cada vez más rabioso, pero al final sucumbe a sus pasiones en vez de la justicia. Cuando Pilato se lava las manos, no hace nada para minimizar su complicidad. Quizás las maquinaciones de la política son la causa cercana de la muerte de Jesús, pero los lectores de Mateo están bien conscientes que Dios continúa trabajar en el fondo. La conspiración de la muerte de Jesús es un recordatorio poderoso de las implicaciones políticas de seguir Jesús a la cruz.